Sevilla rescata un punto agónico ante Alavés en un partido marcado por la polémica arbitral

El conjunto hispalense resistió con diez hombres tras la expulsión de Almeyda y logró empatar en un encuentro lleno de tensiones en el Sánchez Pizjuán

El Sánchez Pizjuán presenció este sábado uno de los encuentros más vibrantes y controvertidos de la jornada 24 de LaLiga EA Sports. El Sevilla FC y el Deportivo Alavés firmaron tablas en un duelo que terminó 1-1, pero que dejó un regusto amargo en el conjunto hispalense por las circunstancias que rodearon el desarrollo del mismo. La polémica arbitral, encabezada por el colegiado Galech Apezteguía, y la expulsión del entrenador Matías Almeyda en la primera mitad, convirtieron un partido de fútbol en un cúmulo de tensiones que pusieron a prueba la templanza de jugadores y afición.

Desde el pitido inicial, el encuentro prometía emociones fuertes. El Sevilla, necesitado de puntos para consolidar su posición en la tabla, salió con una actitud ofensiva que buscaba desbordar la defensa vitoriana. Sin embargo, el guion del partido se torció prematuramente cuando el árbitro Galech Apezteguía comenzó a tomar decisiones que generaron malestar en el banquillo local. Las primeras tarjetas amarillas mostradas a jugadores sevillistas fueron recibidas con incredulidad, mientras que el Alavés parecía beneficiarse de una mayor permisividad en sus acciones defensivas.

El punto de inflexión llegó en el minuto 23, cuando una jugada aislada en el centro del campo desencadenó la locura. Matías Almeyda, conocido por su temperamento explosivo, protagonizó una encendida discusión con el árbitro tras una falta no señalada a favor de su equipo. Las imágenes captaron al técnico argentino con la vena del cuello hinchada, gesticulando de manera vehemente y utilizando un lenguaje que el colegiado consideró inaceptable. La consecuencia fue inmediata: tarjeta roja directa y el camino de los vestuarios para el entrenador sevillista.

La expulsión de Almeyda dejó al Sevilla en una situación comprometida. Con diez hombres en el terreno de juego y sin su líder en el banquillo, los jugadores debieron reorganizarse rápidamente. El segundo entrenador asumió las riendas del equipo, pero la ausencia de la figura principal se notó en la concentración y el orden táctico. A pesar de esta adversidad, el conjunto hispalense demostró una capacidad de resistencia admirable, manteniendo el tipo ante un Alavés que intentó aprovechar la situación para hacerse con el control del balón.

El primer tiempo transcurrió con dominio alterno. El Sevilla, aunque con un hombre menos, logró crear ocasiones claras mediante contragolpes rápidos y la velocidad de sus extremos. Por su parte, el Alavés, con la confianza de enfrentar a un rival diezmado, buscó el gol mediante centros laterales y jugadas a balón parado. La defensa sevillista, liderada por su capitán, se mostró sólida y bien organizada, frustrando una y otra vez los intentos de los visitantes.

La segunda mitad comenzó con el mismo guion. El Alavés salió con la intención de adelantarse en el marcador, y lo consiguió en el minuto 58 mediante un gol que generó nuevas protestas en el seno sevillista. Los jugadores locales consideraron que hubo una falta previa en la jugada de ataque, pero el VAR no intervino para revisar la acción. Este tanto desequilibró momentáneamente el electrónico y obligó al Sevilla a buscar con mayor urgencia el empate.

La reacción del conjunto hispalense no se hizo esperar. A pesar de la inferioridad numérica, los jugadores mostraron una entrega total, presionando arriba y creando peligro en el área rival. El premio llegó en el minuto 72, cuando Toni Martínez, el delantero que más tarde sería elegido MVP del encuentro, aprovechó un centro desde la banda derecha para batir al portero visitante con un cabezazo impecable. El gol desató la euforia en las gradas y proporcionó un punto de oxígeno para un equipo que lo necesitaba desesperadamente.

Las declaraciones posteriores al partido reflejaban la frustración del vestuario sevillista. Uno de los futbolistas, visiblemente molesto, manifestó: "Jugamos mejor que ellos en la primera parte, con uno menos, y nos ha faltado concentración en su gol. Es una pena, pero hay que darle la enhorabuena al equipo y a la afición". Sin embargo, el tono cambió cuando se le preguntó por el arbitraje: "No voy a hablar más de los árbitros. Merecemos más respeto, y mejor no hablo". Estas palabras evidenciaban el malestar generalizado con las decisiones de Galech Apezteguía.

Otro compañero añadió: "Nos han metido un gol que no puede ser. Nos vamos con un punto, queríamos más, pero nos vamos con una sensación agridulce". La sensación de haber perdido dos puntos por circunstancias ajenas al juego planaba sobre el vestuario. La negativa a comentar específicamente la expulsión de Almeyda, con frases como "No comentaremos lo del míster", indicaba que el club prefería cerrar filas y evitar sanciones adicionales.

El reconocimiento individual recayó en Toni Martínez, quien se alzó con el galardón de Mejor Jugador del Partido con el 31% de los votos de los lectores de AS. Su gol fue clave para rescatar un punto que, en las circunstancias del encuentro, sabía a victoria. El delantero demostró una vez más su olfato goleador y su capacidad para aparecer en los momentos decisivos, convirtiéndose en el salvador de un equipo que navegaba en aguas turbulentas.

Fuera del terreno de juego, la tensión también se hizo patente. Tras el pitido final, un grupo de aficionados intentó acceder al palco presidencial, mostrando su descontento con la gestión del club y, posiblemente, con las decisiones arbitrales. Las imágenes capturadas por los medios muestran a una multitud exaltada que tuvo que ser contenida por los servicios de seguridad del estadio. Este incidente pone de manifiesto el clima de crispación que vive la entidad hispalense, donde los malos resultados y las decisiones controvertidas han generado un malestar creciente entre la parroquia sevillista.

El análisis de las jugadas polémicas corrió a cargo de Iturralde González, árbitro experto de AS y la Cadena SER, quien revisó minuciosamente cada acción controvertida. Su análisis concluyó que varias decisiones de Galech Apezteguía fueron cuestionables, especialmente en lo referente a la aplicación del criterio disciplinario. La falta de uniformidad en las sanciones y la rapidez con la que mostró la roja a Almeyda son aspectos que, según Iturralde, merecen una revisión por parte del Comité de Árbitros.

Desde la perspectiva deportiva, el punto obtenido tiene un sabor agridulce para ambos contendientes. Para el Sevilla, significa mantenerse a flote en una temporada complicada, pero también deja la sensación de haber perdido una oportunidad de oro para sumar tres puntos en casa. La expulsión de su entrenador complica el panorama de cara a los próximos encuentros, ya que deberá cumplir un partido de sanción que le mantendrá alejado del banquillo.

Por su parte, el Alavés se lleva un punto de un campo complicado, pero también podría haber obtenido más ante un rival con diez hombres durante más de sesenta minutos. La incapacidad para aprovechar la superioridad numérica evidencia problemas de efectividad en ataque que deberá resolver su cuerpo técnico de cara a la recta final del campeonato.

El calendario no da tregua. El Sevilla deberá visitar el Coliseum Alfonso Pérez el próximo 22 de febrero para enfrentarse al Getafe, un rival directo en la lucha por la permanencia. Será un duelo clave donde los de Nervión necesitarán sumar los tres puntos para distanciarse de la zona de peligro. La ausencia de Almeyda en el banquillo será un factor a tener en cuenta, aunque el equipo deberá demostrar que puede competir con garantías sin su máximo responsable en la línea de cal.

El Alavés, por su parte, recibirá en Mendizorroza al Girona el 23 de febrero. Los de Míchel llegan en un gran momento de forma y representan un reto de altura para los vitorianos. El conjunto albiazul necesitará afinar su puntería y mostrar una mayor solidez defensiva si quiere sumar algo positivo ante uno de los equipos revelación de la temporada.

En definitiva, el Sevilla-Alavés de la jornada 24 será recordado no por su calidad futbolística, sino por la polémica que lo envolvió. La expulsión de Almeyda, las protestas por el arbitraje de Galech Apezteguía y los incidentes con la afición han ensombrecido un resultado que, en condiciones normales, habría pasado desapercibido. El fútbol, una vez más, ha quedado en un segundo plano ante las decisiones arbitrales y las reacciones que estas provocan. Para el Sevilla, el punto sabe a victoria por las circunstancias, pero también deja un regusto amargo por lo que pudo ser. La temporada sigue su curso, y ambos equipos deberán aprender de esta experiencia para afrontar los desafíos que les esperan en las próximas jornadas.

Referencias