El Coliseum Alfonso Pérez fue testigo de una victoria histórica para el Getafe CF que superó al Villarreal por 2-1 en un encuentro vital para sus aspiraciones de permanencia en LaLiga EA Sports. Tras siete años sin derrotar al conjunto castellonense, los azulones consiguieron tres puntos de oro que les permiten respirar tranquilo en la tabla y alejarse de los puestos de descenso.
El choque comenzó con un ritmo cauteloso por parte de ambos equipos, conscientes de la importancia de los puntos en juego. La primera mitad estuvo marcada por el planteamiento defensivo del Getafe y la incapacidad del Villarreal para generar peligro. El técnico visitante, Hugo López, intentó infundar dinamismo a un Submarino que se mostró gris y predecible durante los primeros 45 minutos.
Las primeras aproximaciones llegaron de la mano de Milla, quien buscó un pase filtrado que acabó saliendo demasiado cruzado para inquietar la portería defendida por Luiz Júnior. El encuentro se desarrolló principalmente en el centro del campo, con escasas ocasiones claras y una sensación de empate técnico que parecía inamovible. Los centros laterales que llegaban al área getafense eran despejados con solvencia por la defensa local, mientras el Villarreal ni siquiera lograba acercarse con peligro mediante el juego directo.
La jugada clave del partido llegó en un momento inesperado. Renato Veiga, defensa del Villarreal, cometió una imprudencia clamorosa al agarrar durante varios segundos a Luis Vázquez cuando el delantero azulón saltaba para rematar un balón en el área. La acción no pasó desapercibida para el VAR, que llamó al árbitro Miguel Sesma para que revisara la jugada en el monitor. La decisión fue inevitable: penalti a favor del Getafe.
Desde los once metros, Mauro Arambarri se mostró infalible. El centrocampista uruguayo ejecutó un lanzamiento perfecto, fusilando el balón en la escuadra y dejando sin opciones al portero visitante. El gol desatascó el partido y dio alas a un Getafe que hasta ese momento había estado contenido en su propio campo. El 1-0 reflejaba la justicia parcial del encuentro, premiando la mayor intensidad y acierto de los locales.
La segunda mitad comenzó con un Getafe más ambicioso y dispuesto a sentenciar el choque. No tardó mucho en llegar el segundo tanto. Nicolás Satriano, delantero que había entrado con ganas de demostrar su valía, se estrenó como goleador con el club azulón tras rematar de cabeza un centro preciso. El uruguayo se anticipó a la mala salida de Luiz Júnior, que no acertó a despejar el balón, y mandó el esférico al fondo de la red. El 2-0 parecía sentenciar el destino del encuentro y consolidar la victoria getafense.
El Villarreal, por su parte, despertó tarde del letargo en el que había estado sumido durante la mayor parte del partido. Oluwaseyi registró el primer disparo entre los tres palos del conjunto amarillo a la hora de juego, señalando un cambio de actitud que llegaba cuando el tiempo se agotaba. La entrada de Georges Mikautadze resultó ser el revulsivo que el equipo necesitaba. El delantero georgiano mostró su calidad en el tramo final del encuentro con una gran jugada individual que culminó con un gol que maquillaba el marcador.
A pesar del gol visitante, el Getafe supo gestionar la ventaja con la experiencia que le caracteriza. El equipo de José Bordalás se replegó con orden, cerrando todos los espacios posibles y consumiendo los minutos finales con inteligencia. El Coliseum entero silbaba cada vez que el Villarreal tocaba el balón, creando una atmósfera de presión que dificultaba aún más la remontada visitante.
Las acciones finales del partido fueron un reflejo de la tensión vivida. Nyom celebró cada balón que conseguía rebotar en Pedraza, mientras Liso ganaba segundos valiosos sacando una falta que interrumpía el ritmo del Villarreal. El tiempo se agotaba para el Submarino, que ni siquiera logró crear ocasiones claras de empate en los minutos finales.
Al final del encuentro, los jugadores del Getafe celebraron efusivamente una victoria que sabe a gloria. Las declaraciones posteriores reflejaban la alegría del vestuario azulón. "Muy contento por el gol y la victoria, la merecíamos. Ahora a disfrutar", comentó Satriano, autor del segundo tanto. Por su parte, Arambarri añadió: "Tratamos de no meternos atrás y se consiguió el resultado", destacando la mentalidad ofensiva del equipo.
El técnico local también mostró su satisfacción por el trabajo realizado, aunque no se mostró en las declaraciones recogidas. El planteamiento defensivo sólido y la efectividad en ataque fueron las claves de un triunfo que permite al Getafe mirar hacia arriba en la tabla.
Por el lado del Villarreal, el ambiente fue de frustración. "Nos ha faltado ganar muchos más duelos. Hemos entrado demasiado en su juego", reconoció uno de los jugadores visitantes. Las críticas al estilo de juego del Getafe no se hicieron esperar: "Todos sabemos cómo juegan. Mientras los árbitros sigan permitiéndoles... parece que les premian", añadió otro futbolista, mostrando su descontento con algunas decisiones arbitrales.
El propio Veiga, autor del error que originó el penalti, asumió su responsabilidad: "Más allá de su juego, hemos cometido muchos fallos como yo en el gol". La autocrítica era evidente en un vestuario que prefiere "borrar este partido y pensar en el siguiente", conscientes de que la temporada aún tiene mucho recorrido.
Las estadísticas del encuentro reflejan la superioridad getafense en efectividad. El Villarreal, a pesar de mejorar en la segunda parte y registrar más disparos, no fue capaz de traducir su dominio territorial en ocasiones claras de gol. El Getafe, por su parte, aprovechó sus oportunidades con un acierto demoledor que le dio los tres puntos.
Esta victoria supone un golpe de autoridad del Getafe en su lucha por la permanencia. Los tres puntos le permiten distanciarse de la zona roja y consolidar su posición en la tabla. Tras siete años sin poder vencer al Villarreal, el triunfo sabe aún más dulce para una afición que ha sufrido durante gran parte de la temporada.
El calendario no da tregua y el Getafe deberá mantener esta dinámica positiva en los próximos encuentros. La efectividad demostrada ante el Villarreal debe convertirse en la norma para asegurar la salvación cuanto antes. Por su parte, el Submarino Amarillo deberá reflexionar sobre su rendimiento, especialmente en una primera parte donde estuvo completamente desaparecido.
El fútbol español vuelve a demostrar que en LaLiga cualquier equipo puede ganar a cualquiera. La intensidad, la efectividad y el acierto en las jugadas clave marcaron la diferencia en un encuentro que el Getafe supo leer mejor que su rival. La salvación ya no es un sueño, es un objetivo cada vez más cercano para los azulones.