La leyenda viva de la NBA continúa redefiniendo los límites de lo imposible. LeBron James, quien podría estar disputando su última temporada en la mejor liga de baloncesto del mundo, sumó un nuevo capítulo épico a su inmaculado legado. En un encuentro celebrado en el Crypto.com Arena, el delantero de los Los Angeles Lakers protagonizó una actuación memorable frente a los Dallas Mavericks que trascenderá generaciones.
Con 41 años y 44 días, James se convirtió en el atleta más longevo en registrar un triple-doble en la historia de la competición. Sus 28 puntos, 10 rebotes y 12 asistencias fueron fundamentales para la victoria contundente de los angelinos por 124-104. Esta actuación no solo aseguró el triunfo para su equipo, sino que también le permitió arrebatarle una marca que permanecía incólume durante más de dos décadas.
El anterior titular del récord era nada menos que Karl Malone, quien había establecido la plusmarca el 28 de noviembre de 2003. Aquel día, con 40 años y 127 días, el mítico ala-pívot de los Utah Jazz logró 10 puntos, 11 rebotes y 10 asistencias en apenas 26 minutos y 43 segundos de acción, vistiendo la camiseta de los Lakers en un duelo contra San Antonio Spurs. Fue el cuarto y último triple-doble de su carrera, y superaba la marca que Elvin Hayes había fijado en 1984 con 38 años y 148 días jugando para Houston Rockets.
La proeza de Malone perduró 22 años, hasta que otro inmortal del deporte decidió ponerla en jaque. LeBron, quien ya acumula 122 triples-dobles en temporada regular (152 si sumamos los playoffs), demostró una vez más que la edad es solo un número para quienes están destinados a la grandeza. Su capacidad para mantener un rendimiento élite después de más de dos décadas en la élite mundial desafía todas las leyes biológicas y estadísticas.
El viaje del Rey comenzó en 2003, cuando los Cleveland Cavaliers le seleccionaron como el primer pick del draft. Menos de dos años después, concretamente el 19 de enero de 2005, el joven prodigio rubricaba su primer triple-doble contra Portland Trail Blazers con apenas 20 años. Desde entonces, ha construido una carrera plagada de hitos, anillos, MVP y momentos históricos que lo han consolidado como uno de los mejores jugadores de todos los tiempos.
Tras el partido, el propio James reflexionó sobre su actuación: "Solo quería intentar terminar bien, perdimos los últimos dos partidos. Quería aportar un poco más de energía, dije a los chicos que este era un partido importante, el Oeste es duro". Estas palabras reflejan la mentalidad ganadora que lo ha definido durante toda su trayectoria, incluso cuando el crepúsculo de su carrera asoma en el horizonte.
La victoria fue especialmente significativa para los Lakers, que se impusieron sin contar con Luka Doncic en sus filas. Con este triunfo, el equipo californiano alcanzó su trigésimo tercera victoria en lo que va de campaña, un logro vital en una conferencia Oeste tremendamente competitiva donde cada partido puede marcar la diferencia entre los playoffs y el descanso anticipado.
Lo que hace aún más impresionante la hazaña de LeBron es el contexto físico y mental que conlleva mantenerse en la cima a esta edad. Mientras la mayoría de sus contemporáneos ya disfrutan de la retiro, él continúa promediando números de estrella y liderando a su equipo. Su dedicación al cuidado de su cuerpo, combinada con un IQ de juego inigualable, le permite compensar la pérdida de explosividad con una visión y precisión quirúrgicas.
Este nuevo récord se suma a una lista interminable de logros que incluye ser el máximo anotador de la historia, múltiples campeonatos y cuatro premios MVP de las Finales. Cada vez que pisa la cancha, James no solo representa a su equipo, sino que porta el legado de una generación que ha transformado el baloncesto moderno.
La pregunta que todos se hacen ahora es cuánto más puede durar esta maravilla. Si bien los rumores sobre su retiro se intensifican con cada temporada, actuaciones como esta demuestran que aún le queda gasolina en el tanque. Su influencia trasciende las estadísticas; es un mentor para las jóvenes estrellas y un competidor feroz que eleva el nivel de todos sus compañeros.
El baloncesto ha sido testigo de grandes momentos, pero pocos tan significativos como ver a un cuarentón dominar a jugadores que tenían apenas unos meses cuando él debutó. LeBron James no solo está escribiendo su propia historia; está reescribiendo los límites de lo que se considera posible en el deporte profesional. Y mientras siga en activo, cada noche será una oportunidad para presenciar la grandeza en su forma más pura.