El Al Hilal consolidó su posición en la cima de la Liga Profesional de Arabia Saudí al imponerse por 2-0 al Al Ettifaq en un encuentro que combinó dominio territorial, eficiencia ofensiva y una dosis de polémica arbitral. El choque, disputado en el estadio del Al Hilal, dejó como protagonistas a figuras de renombre internacional como Karim Benzema y Malcom, quienes fueron decisivos para desbloquear un partido que estuvo marcado por la tensión y la intervención del VAR en un momento crucial.
Desde el inicio del compromiso, el Al Hilal hizo valer su condición de local y favorito, imponiendo un ritmo vertiginoso que incomodó la defensa del Al Ettifaq. La presión alta y la circulación rápida del balón a través de la medular, comandada por Sergej Milinkovic-Savic y Rúben Neves, generaron las primeras ocasiones de peligro. No obstante, el conjunto visitante, dirigido por técnicos experimentados, logró mantener su portería a cero durante buena parte del primer tiempo gracias a una defensa organizada y al acierto de su guardameta Marek Rodák.
La primera mitad concluyó sin goles, pero con sensación de que el desequilibrio podría llegar en cualquier momento. El Al Hilal había generado varias llegadas por las bandas, especialmente por la derecha con las incursiones de Malcom, mientras que el Al Ettifaq intentaba responder con contragolpes dirigidos por Álvaro Medrán y Georginio Wijnaldum, aunque sin la precisión necesaria para inquietar a la zaga local.
El segundo tiempo comenzó con el mismo guion, pero la insistencia del Al Hilal encontró premio a los 58 minutos. Una jugada colectiva que inició Milinkovic-Savic desde el centro del campo encontró a Malcom en la banda derecha. El extremo brasileño, con su característica velocidad y regate, superó a su marcador y centró con precisión quirúrgica para que Karim Benzema rematara de primera, colocando el balón junto al palo izquierdo de Rodák. El gol, celebrado con euforia por la afición, reflejaba la superioridad acumulada por el equipo de Riyadh.
El tanto desató la reacción del Al Ettifaq, que se vio obligado a adelantar líneas y buscar el empate con mayor ímpetu. Esta necesidad generó espacios que el Al Hilal supo explotar a la perfección. A los 72 minutos, llegó el segundo golpe. Otra transición rápida, esta vez con Salem Al Dawsari como protagonista, dejó a Malcom en posición privilegiada. El brasileño no perdonó y definió con un disparo cruzado que se coló por la escuadra derecha, estableciendo el 2-0 definitivo.
Sin embargo, el momento más controvertido del encuentro llegó en el minuto 68, cuando Mohamed Kanno pareció haber ampliado la ventaja con un remate de cabeza. La celebración se apagó rápidamente cuando el árbitro principal recibió la indicación del VAR para revisar la jugada. Tras varios minutos de análisis, se determinó que Kanno estaba en posición de fuera de juego en el momento del pase de Al Dawsari, por lo que el gol fue anulado. La decisión generó protestas entre los jugadores locales, pero la tecnología demostró que el linier había acertado en su primera apreciación.
El partido también estuvo marcado por varios incidentes disciplinarios. Abdulbasit Hindi, defensa del Al Ettifaq, vio tarjeta amarilla por una entrada peligrosa sobre Milinkovic-Savic, mientras que João Costa también fue amonestado por una falta táctica que impidía una clara ocasión de gol. Estas sanciones reflejaron la frustración del equipo visitante ante su incapacidad para contener el juego ofensivo del rival.
Los cambios tácticos fueron clave en el desarrollo del encuentro. El entrenador del Al Hilal realizó varias modificaciones para refrescar el equipo: Sultan Mandash reemplazó a Malcom para aportar mayor equilibrio defensivo, mientras que Saïmon Bouabré y Mohamed Meïté entraron por Al Dawsari y Benzema respectivamente, asegurando la posesión en los minutos finales. Por su parte, el Al Ettifaq introdujo a Koka y Jalal Al Salem en busca de mayor profundidad ofensiva, pero los cambios no surtieron el efecto deseado.
El dominio del Al Hilal fue abrumador en las estadísticas. Los locales completaron un 68% de posesión, realizaron 18 remates a puerta (7 a gol) y generaron 12 córners, mientras que el Al Ettifaq apenas inquietó la portería defendida por el arquero local. La defensa central, liderada por Kalidou Koulibaly, neutralizó cualquier intento de remontada, mostrando una solidez que ha sido característica del equipo durante toda la temporada.
Con esta victoria, el Al Hilal alcanzó los 47 puntos en la clasificación, consolidando su liderato y aumentando la presión sobre sus perseguidores. El rendimiento de estrellas como Benzema, que suma 12 goles en el torneo, y Malcom, con 8 asistencias, demuestra que la inversión en talento internacional está dando sus frutos. El equipo no solo gana, sino que lo hace con un estilo atractivo que combina la técnica individual con el juego colectivo.
Por su parte, el Al Ettifaq se quedó con 28 puntos, en una posición cómoda en la tabla pero lejos de los objetivos europeos. La derrota expuso las limitaciones del plantel ante equipos de mayor presupuesto, aunque la actitud competitiva mostrada durante buena parte del encuentro deja entrever margen de mejora para las jornadas venideras.
El encuentro también sirvió para destacar el nivel de la Liga Saudí, que cada vez atrae más talento internacional y ofrece un espectáculo de calidad. La presencia de figuras como Benzema, Wijnaldum y Koulibaly, junto a talentos locales como Al Dawsari y Kanno, configura un campeonato equilibrado y emocionante que sigue ganando seguidores a nivel global.
En conclusión, el Al Hilal demostró una vez más por qué es el equipo a batir en Arabia Saudí. La victoria ante el Al Ettifaq, con autoridad y claridad, refuerza su candidatura al título y deja claro que su proyecto deportivo va por buen camino. La polémica del VAR, lejos de ensombrecer el triunfo, añadió dramatismo a un partido que ya tenía todos los ingredientes para ser memorable. La próxima jornada, el líder visitará al Al Taawoun en un duelo que promete más emociones para los aficionados al fútbol saudí.