El seleccionador nacional de fútbol, Luis de la Fuente, ha roto su silencio en un año crucial marcado por el Mundial y ha ofrecido un diagnóstico sincero sobre la situación defensiva de la selección española. En una entrevista concedida a El Partidazo de Cope, el técnico no solo salió en defensa de sus jugadores con problemas de minutos, sino que también adelantó que ya trabaja en alternativas de garantías para cualquier eventualidad.
Las últimas semanas han sido complicadas para varios defensas internacionales, quienes han visto reducida su participación en sus respectivos clubes debido a lesiones o decisiones técnicas. Esta circunstancia ha generado cierta preocupación entre la afición y los medios de comunicación de cara a los compromisos inminentes de la Nations League. Sin embargo, De la Fuente ha querido transmitir tranquilidad desde el primer momento.
"Las lesiones son la parte fea del fútbol", reconoció el seleccionador, mostrando su lado más humano y comprensivo con una realidad inherente al deporte de élite. A pesar de los contratiempos, mantiene una actitud optimista: "Confío en que a la mayoría les dé tiempo para recuperarse. Seguro que habrá algún contratiempo de aquí a entonces, pero vamos a pensar que se recuperen pronto y que no haya más lesiones". Esta declaración refleja la prudencia con la que aborda la planificación a largo plazo, siempre con un plan B bajo el brazo.
El técnico fue cuestionado específicamente sobre el rendimiento de algunos centrales que han recibido críticas recientemente, como Huijsen, Laporte o Le Normand. En lugar de sumarse al coro de voces críticas, De la Fuente optó por un respaldo rotundo a sus futbolistas. "Todos son jugadores muy solventes", afirmó tajante, dejando claro que la confianza en ellos no se ha visto mermada por un par de malas actuaciones o una falta de continuidad temporal.
El argumento del seleccionador es claro y lógico: "Quedan aún cinco o seis partidos antes de la próxima lista. El que no tenga ritmo, lo cogerá". Esta perspectiva demuestra que valora el potencial y la trayectoria de sus elegidos por encima de momentos puntuales de forma. Como ejemplo concreto, citó el último partido de Robin Le Normand ante el Betis, donde el francés naturalizado español realizó una actuación "fantástica", según sus palabras, demostrando que puede rendir al más alto nivel independientemente de su número de participaciones previas.
La defensa de De la Fuente no es ciega ni incondicional, sino que viene acompañada de una planificación realista. El técnico reconoce que en el fútbol moderno no se puede depender únicamente de once titulares, por lo que ha estado observando atentamente a los jóvenes valores que asoman en la Liga Española. "Siempre hay gente que va apareciendo como Mosquera, Pubill, Yarek...", enumeró, mostrando que su radar está activo y que no le temblará el pulso a la hora de dar oportunidades.
Esta filosofía de rotación y confianza en la cantera es una seña de identidad del actual cuerpo técnico. De la Fuente asegura que "en todas las posiciones hay jugadores de garantías para suplir cualquier contratiempo". La frase resume perfectamente su mentalidad: preparado para lo peor, pero esperando lo mejor. La dualidad entre experiencia y juventud es el eje sobre el que gira su proyecto.
El seleccionador también fue preguntado por la delicada situación de Dani Carvajal, uno de los líderes del vestuario y pieza clave en el lateral derecho. El madridista ha visto reducida drásticamente su participación en el Real Madrid debido a una serie de contratiempos físicos que han limitado sus minutos en el césped. Esta circunstancia ha generado dudas sobre su presencia y condición en la próxima convocatoria.
De la Fuente, siempre diplomático, evitó inmiscuirse en la gestión del club blanco: "No me gusta ni opinar sobre las situaciones de clubes porque tampoco me gusta que se metan en mi trabajo". Esta declaración muestra el respeto institucional que caracteriza al técnico, quien prefiere mantener una relación profesional y distante con los equipos de sus jugadores.
No obstante, sobre Carvajal no tuvo reparos en lanzar un mensaje de total apoyo: "Dani es muy competitivo, incansable, y querrá jugar más. A mí, estando sano, me ofrece todas las garantías". Con estas palabras, dejó claro que su confianza en el capitán merengue es absoluta, siempre que esté en condiciones físicas óptimas. La salud del jugador es la única variable que podría alterar sus planes.
La planificación de De la Fuente no se detiene en el corto plazo. Con el Mundial a la vuelta de la esquina, cada decisión cobra una importancia mayor. El técnico sabe que debe equilibrar la necesidad de resultados inmediatos en la Nations League con la gestión de minutos y la prevención de lesiones de cara a la cita mundialista.
La aparición de nombres como Marc Pubill o Cristhian Mosquera no es casual. Ambos han demostrado un nivel excelso en sus clubes y representan el futuro inmediato de la defensa española. Pubill, con su polivalencia en el lateral, y Mosquera, con su solidez en el centro de la zaga, son los prototipos de futbolistas que encajan en el modelo de juego que De la Fuente quiere implantar: jóvenes ambiciosos, técnicamente preparados y mentalmente fuertes.
El seleccionador también mencionó a Yarek Gasiorowski, otro central que ha llamado la atención con sus actuaciones. Esta lista de jóvenes promesas demuestra que el talento no escasea en la posición más problemática de la selección en los últimos años. La clave está en saber gestionarlo y darle el tiempo necesario para que se asienten sin quemar etapas.
La filosofía de De la Fuente es clara: "Claro que todos querríamos tener a los primeros espadas, pero si no sucede eso, tenemos a los más jóvenes, que vienen pidiendo una oportunidad. Y como somos de ese perfil, se la daremos". Esta frase define su carácter pragmático y valiente, dispuesto a arriesgar por el bien colectivo y el futuro del fútbol español.
La situación de los defensas veteranos no preocupa excesivamente al técnico porque conoce su capacidad de reacción. Jugadores como Laporte o Le Normand han demostrado sobradamente su valía en competiciones de primer nivel. Un período de menor actividad o un par de errores puntuales no borran años de excelencia y compromiso con la causa nacional.
De cara a los próximos compromisos, De la Fuente tendrá que confeccionar una lista que combine experiencia y juventud, equilibrando las necesidades tácticas con la gestión emocional de un grupo que aspira a todo. La Nations League servirá como banco de pruebas perfecto para testar diferentes combinaciones y dar minutos a aquellos que lo necesitan.
El mensaje final del seleccionador es un llamamiento a la calma. El fútbol es un deporte de altibajos y la clave está en saber navegar las aguas turbulentas sin perder la brújula. Su plan, lejos de ser improvisado, contempla múltiples escenarios y alternativas de calidad para cada posición.
La confianza en la base de la Liga Española es otro pilar fundamental. De la Fuente sabe que el talento nacional no se agota en los grandes clubes y que hay joyas escondidas esperando su momento. Su labor es identificarlas, pulirlas y darles la confianza necesaria para que brillen en el escenario más exigente.
En definitiva, el seleccionador ha transmitido un mensaje de unidad, confianza y visión de futuro. Mientras los titulares recuperan su mejor versión, los jóvenes aprietan desde atrás con ganas de demostrar su valía. Es una situación envidiable para cualquier técnico, y De la Fuente parece tener las herramientas y la mentalidad adecuada para sacar el máximo provecho de ella.