Galicia vive uno de sus fines de semana más intensos del año, donde la tradición del entroido se fusiona con el romanticismo de San Valentín. Esta combinación única transforma la comunidad en un escenario vibrante donde disfraces, gastronomía y celebraciones del amor conviven en perfecta armonía. La provincia de Ourense, reconocida como la capital espiritual del carnaval gallego, lidera esta festividad con una oferta que supera todas las expectativas.
El corazón de las celebraciones late en el denominado triángulo mágico, formado por las localidades de Laza, Verín y Xinzo de Limia. Esta zona concentra las tradiciones más arraigadas y espectaculares del entroido ourensano, atrayendo a miles de visitantes ansiosos por sumergirse en la autenticidad de estas fiestas declaradas de Interés Turístico Internacional.
En Laza, la fiesta alcanza su cenit con el característico sábado de cabritadas, una tradición que remonta siglos atrás. Las calles se llenan de peliqueiros, figuras míticas con máscaras de madera y atuendos coloridos que recorren el pueblo llevando el espíritu del entroido a cada rincón. La jornada incluye la emblemática fariñada, donde harina vuela por doquier creando un ambiente de locura controlada que fascina a propios y extraños. El domingo, la estrea de los peliqueiros en la plaza de la Picota marca el momento culminante, acompañado de charangas y el reparto de la tradicional bica, un dulce típico que endulza la jornada festiva.
A escasos kilómetros, Verín despliega su propio despliegue de color y música. El viernes, a partir de las siete de la tarde, los carros del compadreo inician su recorrido por las calles del municipio, ofreciendo vino y porco ao espeto a los asistentes. Esta tradición gastronómica se complementa con charangas que animan la noche. El sábado continúa con música en vivo, mientras que el domingo a mediodía tiene lugar el gran desfile matinal, una explosión de creatividad donde los disfraces más originales desfilan ante miles de espectadores.
Xinzo de Limia completa este triángulo con una propuesta moderna y tradicional a la vez. El viernes, un desfile infantil da paso a la Segunda Festa Glam Entroido, que este año cuenta con la actuación de Locomía, un grupo que promete revivir los éxitos de los años noventa. El sábado, el Festival da Canción Humorística do Entroido pone a prueba la ingeniosidad de los participantes, mientras que el domingo las charangas y la verbena mantienen viva la fiesta hasta altas horas de la noche.
Más allá de estos tres epicentros, la provincia de Ourense ofrece alternativas igualmente fascinantes. En Maceda, los felos llevan semanas recorriendo las calles con sus característicos trajes de lana y máscaras de madera. Su presencia constante crea un ambiente permanente de celebración que culmina el domingo con una foliada libre y la degustación del cocido, plato estrella de estas fechas. Por su parte, Bande presenta el domingo a los troteiros, personajes que recorren las parroquias acompañados de charangas. La jornada incluye un cocido troteiro por 22 euros y una dulzada troteira gratuita por la tarde, demostrando que la generosidad es parte esencial del entroido.
El entroido no se limita al interior de Ourense. En el litoral, Vilaboa celebra el Entroido de Cobres, donde las Madamas e Galáns deslumbran con su poderío y elegancia. Esta celebración, menos conocida pero igualmente enraizada, demuestra que la tradición del carnaval gallego trasciende fronteras provinciales y se adapta a cada territorio con matices únicos.
La gastronomía juega un papel protagonista en todas estas celebraciones. Los Festas da Androlla en Viana do Bolo y Navia de Suarna, la Festa do Cabrito en Vilariño de Conso, la Feira do Grelo en As Pontes o la Festa do Caldo de Ósos en Taboada son solo algunos ejemplos de cómo la comida se convierte en excusa para la reunión y la celebración. Cada plato cuenta una historia, cada ingrediente refleja la identidad de un territorio.
Mientras el entroido toma las calles, el amor también se hace presente. San Valentín inspira veladas románticas en ciudades como A Coruña, Santiago de Compostela y Vigo, donde restaurantes y hoteles ofrecen menús especiales y experiencias diseñadas para parejas. Esta dualidad entre la fiesta colectiva y la intimidad del amor crea un fin de semana único, donde cada persona puede elegir su propia forma de celebrar.
La combinación del entroido y San Valentín convierte a Galicia en un destino irresistible este fin de semana. Ya sea disfrutando de las tradiciones más ancestrales en el interior de Ourense, participando en las celebraciones costeras o optando por una escapada romántica en las ciudades principales, la comunidad ofrece opciones para todos los gustos. El secreto está en saber equilibrar la pasión por la fiesta con el cariño por las tradiciones, algo que los gallegos han perfeccionado durante generaciones.
Este fin de semana, Galicia demuestra una vez más que sabe celebrar la vida en todas sus facetas. El entroido no es solo un carnaval, es una forma de entender la cultura, la comunidad y la identidad. Y cuando se mezcla con el espíritu de San Valentín, el resultado es una experiencia inolvidable que invita a participar, a disfrutar y, sobre todo, a sentir.