La cultura gallega pierde a uno de sus pilares fundamentales. Xesús Alonso Montero, nacido en Vigo en 1928, ha fallecido a los 97 años, dejando tras de sí una trayectoria incomparable en el mundo de las letras y la investigación lingüística. Su nombre se ha convertido en sinónimo de compromiso académico, defensa del gallego y puente generacional entre la creación literaria y el análisis científico.
## Una vida dedicada al estudio y la docencia
Licenciado en Filología Románica, Alonso Montero completó su formación en la Universidad Central de Madrid en 1953, donde obtuvo su título inicial. No conforme con ello, continuó su formación hasta alcanzar el doctorado en la Universidad de Salamanca con una tesis que marcaría el inicio de su especialización: "Lengua y estilo de Curros Enríquez en su poesía gallega" (1966). Esta investigación sentó las bases de lo que sería una carrera dedicada al análisis profundo de autores fundamentales de la literatura gallega.
Su pasión por la enseñanza lo llevó a recorrer diferentes centros educativos antes de consolidarse en la universidad. Durante años, ejerció la docencia en institutos de enseñanza media en Santiago de Compostela, Palencia y Lugo, acumulando experiencia y conectando con generaciones de estudiantes. En 1984 dio el salto a la educación superior como profesor titular en el Colegio Universitario de Vigo, y desde 1989 impartió Literatura Gallega en la Universidad de Santiago de Compostela, donde alcanzó la cátedra en 1991.
## Pionero en la sociolingüística gallega
Quizás una de sus contribuciones más revolucionarias fue su trabajo en sociolingüística aplicada al gallego. En una época en la que el estudio científico de la situación lingüística era incipiente, Alonso Montero coordinó obras fundamentales como "O porvir da lingua galega" (1968) e "Informe -dramático- sobre la lengua gallega" (1973). En estos textos, no solo denunciaba la exclusión social que sufría el gallego, sino que también proponía medidas concretas y viables para su recuperación y normalización.
Su visión trascendía el mero análisis académico. Alonso Montero entendía que la lengua era un instrumento de cohesión social y de identidad colectiva. Por ello, también se ocupó del estudio de la historia literaria y social del gallego en obras como "Constitución del gallego en lengua literaria" (1970) o "O galego na escola" (1979), textos que se convirtieron en referentes obligados para comprender la evolución del idioma en contextos formales y educativos.
## Compromiso cívico y político
La biografía de Alonso Montero no se entiende sin su compromiso cívico y político, especialmente durante los años más duros de la dictadura franquista. Militante en las filas del Partido Comunista de España (PCE), su activismo no fue una mera postura ideológica, sino que se tradujo directamente en su trabajo investigador. Este compromiso le llevó a profundizar en autores y contextos de la Segunda República, la Guerra Civil, el franquismo y el exilio.
Entre sus publicaciones más destacadas en este ámbito figuran "As palabras no exilio. Biografía intelectual de Luís Seoane" (1994), "Os poetas galegos e Franco" (1997) o "Dous días na vida de Lorenzo Varela" (2005). Estos trabajos no solo recuperaron la memoria de intelectuales silenciados, sino que también establecieron nuevas formas de entender la relación entre política, exilio y creación literaria en Galicia.
## Biógrafo y antólogo: un puente entre épocas
La capacidad de Alonso Montero para conectar con diferentes generaciones y estilos se manifestó en su labor como biógrafo y antólogo. Su curiosidad intelectual le llevó a estudiar autores canónicos de la literatura gallega como Rosalía de Castro, Curros Enríquez, Castelao, Celso Emilio Ferreiro, Neira Vilas y Leiras Pulpeiro, pero también a explorar territorios menos transitados como los poetas alófonos en gallego o escritores de otras lenguas peninsulares como el catalán y el portugués.
Su trabajo de difusión literaria se materializó en numerosas antologías y ediciones de textos que sirvieron para acercar la literatura gallega a nuevos públicos. Esta labor le convirtió en una puente indispensable entre la creación, la investigación y la divulgación, facilitando el acceso a obras clave y ofreciendo contextos interpretativos rigurosos pero accesibles.
## Presidencia de la Real Academia Galega y reconocimientos
Entre 2013 y 2017, Alonso Montero ocupó la presidencia de la Real Academia Galega, sucediendo a Xosé Luís Méndez Ferrín. Durante su mandato, la institución consolidó proyectos de normalización lingüística y fortaleció su rol como referente cultural. Su presidencia representó la culminación de décadas de servicio a la lengua y la cultura de Galicia.
Además de su labor académica, presidió el Foro pola Memoria Republicana de Galicia y participó activamente en las fundaciones Otero Pedrayo y Rosalía de Castro. Su compromiso con la memoria histórica y la defensa de los valores democráticos le convirtió en una voz moralmente autorizada en la sociedad gallega.
## Colaboración con La Voz de Galicia
La relación de Alonso Montero con La Voz de Galicia fue longeva y fructífera. Durante años mantuvo una sección semanal en Cultura titulada "Beatus qui legit", donde compartía sus reflexiones sobre literatura, lengua y sociedad. Su última columna, publicada el 28 de noviembre con el título "Teatro galego en Coimbra", demostraba que su pasión por la cultura y su capacidad de análisis permanecían intactas hasta el final.
Esta colaboración periodística le permitió llegar a un público más amplio, demostrando que el rigor académico puede comunicarse de forma clara y cercana. Sus artículos se convirtieron en una cita obligada para quienes buscaban entender el panorama cultural gallego con profundidad y perspectiva histórica.
## Legado y despedida
El legado de Xesús Alonso Montero es polifacético y duradero. Como investigador, sentó las bases de la sociolingüística gallega. Como docente, formó generaciones de estudiantes. Como divulgador, acercó la literatura a la ciudadanía. Como comprometido cívico, defendió la democracia y la memoria histórica. Como presidente de la Real Academia Galega, lideró la institución en un momento crucial.
Su obra, que abarca desde estudios sobre autores individuales hasta análisis de la situación lingüística global de Galicia, constituye un corpus indispensable para comprender la cultura gallega contemporánea. La profundidad de su pensamiento, combinada con su capacidad de síntesis y divulgación, hace que su influencia perdure más allá de su desaparición física.
Según fuentes cercanas, Alonso Montero será velado en el Tanatorio Emorvisa (Albia) de Vigo el viernes, mientras que el acto de despedida final tendrá lugar el sábado en la intimidad familiar. La comunidad cultural gallega ha perdido a uno de sus referentes más sólidos, pero hereda un legado que continuará iluminando el camino de las letras y la defensa del gallego para las generaciones venideras.