Concurso de grupos coreográficos del Carnaval de Cartagena 2026

El certamen de baile más esperado de la región reunió a decenas de comparsas en una noche llena de color, ritmo y tradición

La ciudad de Cartagena vivió una de sus jornadas más vibrantes el pasado domingo 8 de febrero de 2026 con la celebración del concurso de grupos coreográficos, uno de los eventos centrales del Carnaval local. Este certamen, que cada año atrae a miles de espectadores, consolidó su posición como referente cultural de la Región de Murcia, ofreciendo un espectáculo donde la creatividad, el esfuerzo colectivo y la pasión por el baile se fusionaron en el escenario principal del recinto ferial.

Desde tempranas horas de la tarde, los participantes comenzaron a congregarse en los alrededores del auditorio, donde los preparativos finales marcaron el ritmo de una jornada que prometía ser memorable. Maquilladores, diseñadores de vestuario y coreógrafos ultimaban detalles mientras los integrantes de cada agrupación revisaban sus pasos y coordinaciones. El ambiente, lejos de la tensión competitiva, era de camaradería y celebración, reflejando el espíritu genuino del carnaval cartagenero.

El concurso, organizado por la Asociación de Comparsas de Cartagena con el apoyo del Ayuntamiento, contó con la participación de veintitrés agrupaciones divididas en tres categorías: grupos infantiles, juveniles y adultos. Esta estructura permite que el certamen sea inclusivo y muestre el talento emergente junto con la experiencia de formaciones consolidadas. Cada categoría tenía un tiempo máximo de ocho minutos para presentar su coreografía, tiempo durante el cual debían demostrar no solo técnica y sincronización, sino también originalidad en la puesta en escena y fidelidad a las raíces carnavalescas.

Los criterios de evaluación del jurado, compuesto por profesionales de la danza, la música y la cultura tradicional, incluían aspectos como la complejidad de los movimientos, la cohesión grupal, la calidad de los vestuarios y la capacidad de conectar con el público. La presidenta del jurado, María José García, destacó en declaraciones previas al evento la dificultad de la tarea: "Cada año el nivel sube exponencialmente. No solo vemos perfección técnica, sino historias contadas a través del movimiento, y eso es lo que realmente valoramos".

Entre las agrupaciones más destacadas se encontraban Los Delfines del Mar Menor, formación infantil que lleva más de una década participando y que este año presentó una coreografía inspirada en la mitología cartagenera, fusionando ritmos latinos con música tradicional. Su vestuario, elaborado a mano por las familias de los participantes, representaba criaturas marinas con lentejuelas de colores que brillaban bajo los focos del escenario.

En la categoría juvenil, Comparsa La Flama sorprendió con una propuesta vanguardista que incorporaba elementos de hip-hop y breakdance dentro de la estructura del baile carnavalesco. Su actuación, que narraba la historia de un joven buscando su identidad entre la tradición y la modernidad, generó una ovación de pie del público y comentarios entusiastas en redes sociales bajo el hashtag #CarnavalCartagena2026.

La categoría adulta, la más esperada, presentó a veteranas formaciones como Los Júcaros y Cartago Ritmo. La primera, con veinte años de trayectoria, optó por una revisión contemporánea de la música de charanga, mientras que la segunda sorprendió con una coreografía de temática histórica que rememoraba la fundación de la ciudad de Qart Hadast. El nivel de elaboración de los vestuarios, que en algunos casos superó los mil euros por participante, evidenció el compromiso económico y personal de las agrupaciones.

El desarrollo del evento no estuvo exento de imprevistos. Un problema técnico con el sistema de sonido retrasó el inicio de la segunda ronda en quince minutos, pero la organización resolvió rápidamente la incidencia. La coordinación de más de quinientos bailarines en el backstage requirió un despliegue logístico importante, con voluntarios controlando los tiempos de entrada y salida de cada grupo.

Desde el punto de vista cultural, este concurso representa mucho más que una competencia. Es un vehículo de transmisión generacional donde abuelos, padres e hijos comparten no solo escenario, sino conocimientos sobre técnicas de confección de disfraces, secretos de maquillaje y la historia oral del carnaval local. Muchas de las agrupaciones mantienen talleres abiertos durante todo el año, convirtiéndose en centros de formación comunitaria.

La repercusión económica del evento también es significativa. Estudios municipales estiman que cada participante genera un impacto directo de aproximadamente doscientos cincuenta euros en la economía local, entre alojamiento, restauración y materiales. Durante el fin de semana del concurso, la ocupación hotelera en Cartagena alcanzó el 95%, con visitantes procedentes de toda la región y de provincias limítrofes como Almería y Alicante.

El público, que llenó las gradas del auditorio con más de tres mil personas, disfrutó de un espectáculo gratuito que duró cerca de cuatro horas. La entrada de los grupos al escenario se convirtió en un desfile adicional, con cada formación desfilando por la pasarela principal mientras los presentadores narraban su historia y logros previos. Este formato, adoptado hace tres ediciones, ha demostrado ser un éxito para conectar al espectador con el esfuerzo detrás de cada actuación.

Aunque los resultados finales no se hicieron públicos al cierre de esta edición, lo cierto es que el verdadero ganador fue la cultura carnavalesca de Cartagena. La participación récord de este año, con un 20% más de inscripciones respecto a 2025, demuestra el creciente interés por esta manifestación artística. La concejala de Cultura, Ana Belén García, anunció que el presupuesto para la próxima edición aumentará un 15%, lo que permitirá mejorar las instalaciones y ofrecer premios más sustanciosos a las agrupaciones ganadoras.

El concurso de grupos coreográficos del Carnaval de Cartagena 2026 quedará en la memoria colectiva no solo por la calidad artística, sino por demostrar que las tradiciones populares pueden evolucionar sin perder su esencia. En un contexto donde muchas celebraciones locales luchan por mantenerse vivas, Cartagena ha encontrado en el baile organizado, la creatividad comunitaria y la pasión de sus vecinos la fórmula perfecta para asegurar que su carnaval siga siendo, año tras año, un referente cultural de primer orden en el sureste español.

Referencias