La jornada 25 de Segunda División ha dejado un sabor agridulce para la afición del Real Zaragoza. Una nueva oportunidad para acercarse a la salvación se ha escapado, y el tiempo comienza a jugar en contra de los intereses del club aragonés. El empate conseguido en casa frente al Eibar, combinado con los resultados del resto de la jornada, mantiene al conjunto blanquillo en penúltima posición con 22 puntos, aunque la permanencia continúa a solo cinco unidades de distancia.
El encuentro ante el conjunto guipuzcoano estuvo marcado por la actuación del defensa El Yamiq, quien se convirtió en el protagonista absoluto del choque. Sin embargo, pese a su esfuerzo y al punto obtenido, la sensación generalizada es que el equipo de Rubén Sellés pecó de falta de acierto en los momentos decisivos. Esta tendencia se ha convertido en una constante durante la temporada, y cada jornada que pasa sin sumar los tres puntos completa se convierte en un obstáculo más para los objetivos del club.
La clasificación actual refleja una realidad cruda pero no definitiva. El Real Zaragoza ocupa la posición 21 con 22 puntos, justo por encima del Mirandés, que se mantiene como colista con 20 unidades después de caer derrotado en el campo del líder, el Racing de Santander (1-0). La brecha entre el descenso directo y la permanencia, sin embargo, no se ha ampliado de forma preocupante, lo que ofrece un rayo de esperanza a la parroquia blanquilla.
Lo más positivo de esta jornada es que, pese al tropiezo, el Real Zaragoza no ha visto aumentada la distancia con la salvación. Esto se debe a que, de los siete equipos que ocupan las últimas posiciones de la tabla junto al conjunto aragonés, únicamente el Real Sociedad B ha conseguido la victoria en esta vigésimo quinta fecha liguera. El filial guipuzcoano venció en el campo del Andorra (1-2) y abandonó provisionalmente la zona roja, alcanzando los 28 puntos.
Precisamente, el Andorra y el Granada, ambos con 29 puntos, se sitúan justo por encima de la frontera que marca la permanencia. El conjunto andorrano no pudo mantener su buena racha en casa, mientras que el Granada cayó derrotado en su visita al Leganés (1-0). Estos resultados mantienen a ambos equipos en una situación de cierta precariedad, aunque con margen de maniobra respecto a los puestos de descenso.
En la zona de descenso, la situación se presenta de la siguiente manera: el Mirandés es el colista con 20 puntos, seguido del Real Zaragoza con 22. El tercer equipo en esta dinámica negativa es la Cultural Leonesa, que con 25 puntos perdió un encuentro envuelto en polémica arbitral en Málaga (2-1). El conjunto leonés será precisamente el próximo rival del Real Zaragoza en una cita que ya se presenta como una auténtica final por la salvación.
Completando la zona roja se encuentra la S.D. Huesca, el otro representante aragonés en la categoría. Los oscenses cayeron en Gijón (2-1) y se mantienen con 27 puntos, volviendo a ocupar puestos de descenso después de un breve respiro en jornadas anteriores. La situación de ambos equipos aragoneses genera una preocupación creciente en la comunidad, aunque la permanencia sigue siendo un objetivo alcanzable a falta de diecisiete jornadas para el final del campeonato.
Marcando la permanencia con 28 puntos se ubican dos equipos: el Real Valladolid y el Real Sociedad B. El conjunto pucelano se mete en problemas reales después de ser goleado ante el Castellón en casa (0-4) y encadenar tres derrotas consecutivas. Esta mala racha ha hecho que un equipo que partía con aspiraciones de playoff se vea ahora inmerso en la lucha por no descender. Por su parte, el filial guipuzcoano, como ya se ha mencionado, ha conseguido salir de la zona de descenso gracias a su victoria en Andorra.
La brecha entre los equipos en problemas y la zona media de la tabla es considerable. En la decimotercera y decimocuarta plaza, que ocupan el Eibar y el Leganés respectivamente, se abre una diferencia de tres puntos hasta las 32 unidades. Por encima, con 33 y 34 puntos, se sitúan el Albacete y un Cádiz que enlaza cuatro derrotas seguidas, lo que demuestra que la irregularidad es una constante en esta Segunda División.
Dada la actual clasificación, el Real Zaragoza necesita reaccionar de manera inmediata para acercarse a una salvación que, a pesar de estar ya en febrero, nunca ha ocupado en lo que llevamos de temporada. La situación es extrema, pero no desesperada. La proximidad de los rivales directos y el hecho de que todavía queden muchos puntos en juego mantienen viva la esperanza de la afición y del cuerpo técnico.
La importancia y urgencia de la reacción se acentúa teniendo en cuenta que el cuadro de Rubén Sellés se enfrentará esta próxima jornada al equipo que se encuentra justo por encima en la tabla a tan solo dos puntos: la Cultural Leonesa. Este duelo directo en el Estadio Reino de León se presenta como una oportunidad de oro para recortar distancias y dar un golpe de autoridad en la lucha por la permanencia.
Una victoria en León supondría varios efectos positivos de gran calado. En primer lugar, significaría el regreso a la senda del triunfo después de varias jornadas sin conocer la victoria, lo que vendría a inyectar moral a un vestuario que necesita creer en sus posibilidades. En segundo lugar, la suma de tres puntos vitales permitiría acercarse de forma tangible a la salvación, posiblemente saliendo de la zona de descenso dependiendo de otros resultados.
Además, ganar al rival directo tendría un efecto psicológico doble: por un lado, sumaría confianza al Real Zaragoza; por otro, hundiría un poco más a un adversario que llegará al encuentro con la presión de haber perdido en Málaga de forma controvertida. El contexto arbitral de ese partido ha generado cierta tensión en el seno del club leonés, que podría jugar a favor de los intereses blanquillos.
La clave para el Real Zaragoza pasa por corregir los errores que han lastrado su rendimiento durante la temporada. La falta de acierto en ataque, la irregularidad defensiva y la incapacidad para mantener la concentración durante los noventa minutos son aspectos que Sellés debe trabajar a fondo durante esta semana. El equipo ha demostrado en destellos que tiene calidad suficiente para competir en esta categoría, pero necesita encontrar la regularidad que le ha faltado hasta el momento.
La afición blanquilla, fiel y sufrida, espera un cambio de tendencia inmediato. El Carlos Tartiere ha sido un fortín en temporadas anteriores, pero esta campaña los resultados en casa no han acompañado. La necesidad de sumar de tres en tres se hace cada vez más imperiosa, y el duelo ante la Cultural Leonesa puede marcar un punto de inflexión en la temporada.
En definitiva, el Real Zaragoza vive una situación límite, pero no insalvable. La clasificación aprieta, pero la permanencia sigue a cinco puntos. La próxima jornada ante la Cultural Leonesa no es una final matemática, pero lo es en términos psicológicos y de moral. Una victoria abriría una nueva vía de esperanza, mientras que un nuevo tropiezo complicaría enormemente las opciones de salvación. El momento de la reacción ha llegado, y el equipo debe demostrar que tiene la capacidad y la fortaleza mental para superar esta crisis y asegurar su continuidad en la Segunda División.