Pelicans aplastan a Kings y extienden su crisis a 13 derrotas seguidas

Nueva Orleans dominó a Sacramento con un contundente 120-94, mientras los Kings sufren su peor racha desde 1985 y Westbrook alcanza un hito histórico

Los Pelicans de Nueva Orleans demostraron una vez más su superioridad sobre los Kings de Sacramento al imponerse por un contundente marcador de 120-94 en el encuentro celebrado el pasado lunes. La victoria no solo refuerza la posición de los Pelicans en la tabla, sino que también sumerge aún más en la crisis a una franquicia de Sacramento que ya acumula 13 derrotas consecutivas, la peor racha desde que el equipo se trasladó desde Kansas City para la temporada 1985-86.

El partido, que se desarrolló en el Smoothie King Center de Nueva Orleans, mostró un dominio absoluto de los locales prácticamente desde el inicio. Aunque los Kings lograron tomar una ligera ventaja de 20-15 gracias a una bandeja de DeMar DeRozan con 4:08 minutos por jugar en el primer cuarto, esa sería su última alegría en el encuentro. Inmediatamente después, los Pelicans desplegaron un devastador parcial de 25-6 que sentenció el destino del choque.

Durante esa racha decisiva, Trey Murphy III y Bryce McGowen conectaron triples consecutivos que dieron la vuelta al electrónico y pusieron a Nueva Orleans por delante para no volver a ceder la iniciativa. Zion Williamson fue una de las figuras clave durante ese tramo, anotando ocho puntos consecutivos que demoralizaron por completo a la defensa visitante. La ventaja se fue expandiendo sin piedad hasta alcanzar los 26 puntos de diferencia en varios momentos del segundo tiempo.

El rendimiento de Trey Murphy III resultó espectacular una vez más. El escolta conectó cinco triples para finalizar con 21 puntos, consolidándose como uno de los tiradores más peligrosos de toda la liga. Su efectividad desde más allá de la línea de tres puntos ha sido extraordinaria en las últimas jornadas, con un acumulado de 23 triples anotados en 40 intentos en sus últimos tres partidos, lo que representa un impresionante 72.5% de efectividad. Esta consistencia ofensiva convierte a Murphy en un activo invaluable para las aspiraciones de los Pelicans en esta temporada.

Por su parte, Zion Williamson demostró una vez más su eficiencia en el ataque. El ala-pívot convirtió siete de sus 11 intentos de campo para sumar 18 puntos, además de repartir seis asistencias que evidenciaron su creciente madurez como generador de juego para sus compañeros. Su capacidad para penetrar con potencia y atraer las ayudas defensivas abre espacios fundamentales para los tiradores externos del equipo.

Otro de los grandes protagonistas del triunfo fue el novato Jeremiah Fears, quien anotó 14 de sus 20 puntos totales en la segunda mitad. Su capacidad para mantener el ritmo ofensivo cuando los titulares descansan ha sido una revelación para el cuerpo técnico de los Pelicans, que cuenta con un jugador capaz de generar puntos desde el banco con gran facilidad.

Del lado de Sacramento, la historia fue completamente diferente. La franquicia californiana atraviesa su peor momento en casi cuatro décadas, con una racha negativa que ya alcanza la decimotercera jornada consecutiva sin conocer la victoria. El ambiente en el vestuario debe ser de extrema frustración, especialmente considerando que el equipo mostró destellos de competitividad en los primeros minutos antes de desmoronarse completamente.

El único resquicio de esperanza para los Kings llegó de la mano del novato francés Maxime Raynaud. El joven centro, que mide 2.15 metros, registró un doble-doble de 21 puntos y 20 rebotes, estableciendo su marca personal en la categoría de capturas bajo los aros. Este fue su octavo doble-doble de la temporada, una cifra notable para un primer año en la liga. Su desarrollo progresivo podría ser uno de los pocos aspectos positivos que Sacramento puede rescatar de esta campaña calamitosa.

El veterano Russell Westbrook también dejó su huella en el encuentro, aunque no fue suficiente para evitar la derrota. El base anotó 17 puntos y alcanzó un hito histórico al superar los 27,000 puntos en su carrera, convirtiéndose en el jugador número 14 de toda la historia de la NBA en alcanzar esa cifra. Westbrook suma ahora 27,001 puntos totales, situándose a solo 312 unidades de Elvin Hayes para ocupar el 13er lugar en la lista de máximos anotadores históricos de la liga. Este logro individual, sin embargo, queda empañado por el pobre rendimiento colectivo del equipo.

El resto del plantel de Sacramento mostró una actuación discreta. Devin Carter aportó 12 puntos desde el banquillo, mientras que Nique Clifford sumó 10 unidades. Sin embargo, la falta de liderazgo en momentos críticos y la incapacidad para detener el juego fluido de los Pelicans resultaron factores determinantes para la derrota.

Desde una perspectiva táctica, el encuentro reveló las profundas diferencias entre ambos equipos. Los Pelicans demostraron una cohesión ofensiva envidiable, moviendo el balón con precisión y encontrando tiros abiertos con relativa facilidad. Su porcentaje de campo fue superior al 50% durante la mayor parte del partido, mientras que la defensa presionó efectivamente a los tiradores de Sacramento, forzando lanzamientos forzados y precipitados.

Por el contrario, los Kings mostraron una vez más su fragilidad defensiva. La racha de 25-6 que definió el primer cuarto fue posible gracias a una serie de errores en rotaciones, pérdidas de balón evitables y una falta de intensidad en el marcaje que los Pelicans aprovecharon sin piedad. Este patrón se ha repetido durante toda la racha negativa, con un equipo que parece perder la confianza al primer contratiempo.

La situación de Sacramento resulta preocupante no solo por la cantidad de derrotas, sino por la forma en que están ocurriendo. En muchos de estos partidos, el equipo ha sido incapaz de mantener la competitividad más allá del primer cuarto, lo que sugiere problemas de fondo que van más allá de la simple falta de talento. La química del vestuario, la confianza en el sistema del entrenador y la salud mental de los jugadores son factores que deben estar siendo puestos en tela de juicio por la dirección deportiva.

Para los Pelicans, este triunfo representa un paso más en su consolidación como equipo de playoffs. La profundidad de su banquillo, combinada con el talento de sus estrellas, los convierte en un rival temible para cualquier franquicia de la conferencia Oeste. La capacidad de mantener un ritmo ofensivo alto durante los 48 minutos, con contribuciones tanto de los titulares como de los suplentes, es la marca de un equipo verdaderamente competitivo.

El calendario no se presenta más favorable para los Kings en las próximas jornadas, por lo que la presión para romper esta racha negativa aumentará exponencialmente. Cada partido que pasa sin victoria pesa más en los hombros de los jugadores, y la confianza necesaria para revertir la situación se vuelve cada vez más escasa. La franquicia deberá tomar decisiones importantes en las próximas semanas si desea salvar lo que queda de temporada y evitar que esta crisis afecte el desarrollo de sus jóvenes talentos.

En conclusión, el duelo entre Pelicans y Kings dejó en evidencia dos realidades completamente opuestas en la NBA. Por un lado, un equipo de Nueva Orleans que crece con cada victoria y que muestra ambiciones de pelear en la postemporada. Por el otro, una franquicia de Sacramento sumida en su peor crisis en 38 años, con una racha de 13 derrotas consecutivas que pone en jaque el proyecto deportivo y la estabilidad de la organización. Solo el tiempo dirá si los Kings pueden revertir esta tendencia, pero mientras tanto, los Pelicans seguirán construyendo su camino hacia el éxito con actuaciones dominantes como la de esta noche.

Referencias