APF respalda a Romero en polémicas de Olimpia vs Nacional

La Asociación Paraguaya de Fútbol validó las decisiones del árbitro Blas Romero en las jugadas cuestionadas del clásico

El clásico del fútbol paraguayo entre Olimpia y Nacional volvió a generar más debate por el arbitraje que por el juego mismo en el estadio Manuel Ferreira. La victoria 1-0 del Decano en Barrio Obrero quedó opacada por las intensas polémicas surgidas durante los 90 minutos, especialmente en torno a dos jugadas clave que marcaron el desarrollo del encuentro y que, según la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF), fueron resueltas correctamente por el juez central Blas Romero.

El partido, correspondiente a una nueva fecha del torneo Apertura, transcurrió con la tensión habitual de estos enfrentamientos. Olimpia logró imponerse con un gol tempranero que le permitió sumar tres puntos de oro en su lucha por la cima de la tabla. Sin embargo, lo que podría haber sido una celebración tranquila se convirtió en una fuente de reclamos y controversias que persistieron incluso después del pitido final.

La primera de las jugadas polémicas ocurrió en la etapa inicial del compromiso. El conjunto visitante, Nacional, recibió un penal a su favor tras una acción donde el defensor albo Alan Rodríguez agarró visiblemente al delantero tricolor Thomas Gutiérrez dentro del área. Romero no dudó en señalar la infracción y sancionar la pena máxima, decisión que generó protestas inmediatas de los jugadores del Decano, quienes argumentaron que el contacto no había sido suficiente para tal castigo.

La segunda situación controvertida, y tal vez la más debatida, sucedió también en la primera mitad pero en el área contraria. Olimpia reclamó con vehemencia una falta similar que, según su cuerpo técnico y jugadores, debió haberse sancionado como penal a su favor. La acción involucró a dos futbolistas que disputaban la pelota en el área chica, con caída incluida del atacante local. El árbitro Romero dejó seguir el juego, decisión que fue coreada con insultos desde la banca y las tribunas.

Las reacciones no se hicieron esperar. El cuerpo técnico de Olimpia, encabezado por su entrenador, manifestó su descontento en la conferencia de prensa posterior al partido. "Es incomprensible que exista tanta disparidad de criterios en jugadas tan similares", expresaron fuentes del club, que ya preparaban un documento formal de reclamo ante los organismos correspondientes. Por su parte, Nacional se mostró satisfecho con el veredicto, aunque también reconoció que el arbitraje había estado lejos de ser impecable.

Ante la creciente polémica, la Comisión de Árbitros de la APF emitió un comunicado oficial donde respaldaba de forma tajante las decisiones tomadas por Blas Romero. El documento, analizado por expertos en reglamentación, desglosa cada una de las jugadas con fundamentos técnicos precisos que buscan disipar cualquier duda sobre la imparcialidad del juez.

Respecto a la acción que benefició a Nacional, la APF fue clara y contundente: "Se puede observar que el defensor de Olimpia sujeta con persistencia al delantero de Nacional y lo derriba. Correcta decisión". El análisis en video mostrado a los medios revela cómo Rodríguez mantiene su agarre durante varios segundos, impidiendo el movimiento natural de Gutiérrez y provocando su caída de manera evidente. La persistencia en la infracción, según el reglamento, amerita sin duda la sanción de penal.

En contraste, la explicación sobre la jugada reclamada por Olimpia presenta matices diferentes. La APF determinó que en esa acción se produjo un "contacto de referencia entre ellos, la caída de ambos jugadores se da de manera accidental producto de sus movimientos para defender o atacar". Esta distinción técnica es fundamental: mientras que en un caso existe una infracción deliberada y persistente, en el otro se trata de un contacto inherente al juego, sin intención de obstaculizar al rival más allá de lo permitido en una disputa normal por el balón.

El concepto de "contacto de referencia" es clave en la interpretación moderna del reglamento. Se refiere a aquellos toques físicos mínimos y momentáneos que ocurren naturalmente cuando dos jugadores compiten por la pelota. A diferencia del agarre persistente, este tipo de contacto no busca limitar la movilidad del adversario de forma antirreglamentaria, por lo que no debe ser sancionado con penal.

Las implicaciones de este veredicto trascienden el resultado de un solo partido. Para el arbitraje paraguayo, representa una postura firme ante la creciente presión que sufren los jueces en cada fecha. La APF busca con esto establecer un precedente claro: las decisiones técnicas, cuando están fundamentadas en el reglamento, no serán cuestionadas por presiones mediáticas o institucionales.

Desde la perspectiva de los clubes, la situación genera un precedente complejo. Olimpia, aunque disconforme, deberá aceptar la resolución y concentrarse en los próximos desafíos del torneo. El tiempo perdido en reclamaciones administrativas podría distraer al plantel de su objetivo principal: la consecución del título. Nacional, por su parte, se fortalece con la validación oficial, aunque también debe estar alerta a futuras interpretaciones similares que pudieran perjudicarlo.

El impacto en la tabla de posiciones es tangible. Los tres puntos obtenidos por Olimpia los consolidan en la parte alta de la clasificación, manteniendo viva la pelea con los líderes. Nacional, con la derrota, ve comprometida su capacidad de acercarse a los puestos de vanguardia, aunque la temporada aún ofrece márgenes de recuperación.

Los expertos en arbitraje consultados coinciden en que, técnicamente, la APF tiene razón en su interpretación. La diferencia entre un contacto accidental y una infracción persistente es sustancial en el reglamento. Sin embargo, también reconocen que la percepción pública puede variar, especialmente cuando las jugadas ocurren en contextos tan emotivos como un clásico.

La polémica ha reabierto el debate sobre la necesidad de implementar el VAR (Videoarbitraje) en el fútbol paraguayo. Muchos consideran que la tecnología ayudaría a disminuir estas controversias, aunque otros argumentan que la interpretación humana siempre será necesaria y que el VAR no elimina por completo las discusiones.

Para el árbitro Blas Romero, este respaldo oficial representa un alivio tras la intensa presión vivida. Los jueces en Paraguayo operan en un ambiente de alta exigencia donde cada decisión es analizada minuciosamente. Tener el respaldo de la Comisión fortalece su autoridad para futuros compromisos.

El fútbol paraguayo sigue su curso con esta polémica más en su haber. Lo cierto es que, más allá de las interpretaciones reglamentarias, el espectáculo deportivo debe prevalecer. Los clubes, la APF y los árbitros necesitan encontrar un equilibrio que permita discutir el juego en la cancha y no en los tribunales administrativos.

La lección para esta fecha es clara: el reglamento tiene matices que no siempre son visibles a simple vista, y la autoridad de la APF en materia arbitral es inapelable. Olimpia y Nacional deberán dejar atrás esta polémica y enfocarse en lo que realmente importa: el juego limpio y la búsqueda del título nacional.

Referencias