Lewandowski se une a Messi y Cristiano en la élite histórica del fútbol

El delantero polaco alcanza 15 temporadas consecutivas con 10+ goles en las grandes ligas europeas, un hito que solo comparten con dos leyendas vivas

El fútbol europeo acaba de presenciar un nuevo capítulo de grandeza. Robert Lewandowski, el artillero polaco que actualmente defiende la camiseta del FC Barcelona, ha grabado su nombre con letras de oro en el libro de récords del siglo XXI. A sus 37 años, el goleador nato ha conseguido algo que parecía inalcanzable para cualquier mortal: ingresar a un club tan exclusivo que solo cuenta con dos miembros hasta ahora, Lionel Messi y Cristiano Ronaldo. La hazaña consiste en anotar 10 o más goles durante 15 temporadas consecutivas en las cinco grandes ligas europeas, una demostración de consistencia, profesionalismo y voracidad goleadora que trasciende generaciones. La temporada 2025-26 se ha convertido en el escenario perfecto para que Lewandowski demuestre que la edad es solo un número. Con 13 tantos ya anotados en la competición doméstica española, el delantero ha alcanzado la cifra mágica de los dos dígitos por décimo quinto año seguido. Este logro no solo refuerza su estatus como uno de los máximos anotadores de la historia, sino que también lo consolida como un referente de la longevidad deportiva en el máximo nivel. Lo que hace aún más extraordinario este récord es el contexto competitivo en el que se ha forjado. Las cinco grandes ligas europeas representan el nivel más exigente del fútbol mundial. Mantener un promedio goleador tan elevado durante quince años requiere no solo talento innato, sino una dedicación casi obsesiva al cuidado físico, la adaptación táctica y la renovación constante de motivaciones. Lewandowski ha demostrado dominar todos estos aspectos con maestría. Su trayectoria es un testimonio de perseverancia. Desde sus inicios en el Borussia Dortmund, donde comenzó a construir su leyenda bajo la tutela de Jürgen Klopp, pasando por su etapa de esplendor en el Bayern Múnich, donde se convirtió en una máquina de hacer goles, hasta su actual capítulo en el Barcelona, el polaco ha mantenido un estándar de excelencia que rara vez se ve en el deporte moderno. Cada transferencia representó un nuevo desafío, una liga diferente con defensas que estudiaban sus movimientos, pero siempre encontró la manera de superar las expectativas. La comparación con Messi y Cristiano Ronaldo no es casualidad. Durante casi dos décadas, estos dos futbolistas han monopolizado el debate sobre quién es el mejor de la historia. Han redefinido los límites de lo que es posible en términos de estadísticas, trofeos individuales y colectivos. Que Lewandowski se les una en este selecto grupo habla de un nivel de consistencia que va más allá de los momentos de inspiración pasajera. Es la prueba de que la grandeza también se mide en la capacidad de repetir el éxito año tras año, lesión tras lesión, cambio de entrenador tras cambio de entrenador. Es importante destacar que Cristiano Ronaldo, con 16 temporadas consecutivas superando los 10 goles, aún mantiene una ventaja mínima sobre sus dos perseguidores. Messi y Lewandowski comparten el segundo escalón con 15 temporadas cada uno. Sin embargo, el polaco es el único de los tres que ha tenido que demostrar su valía en tres ligas diferentes: la Bundesliga alemana, donde se consolidó como una estrella; la Serie A italiana, donde tuvo una breve pero efectiva participación; y ahora LaLiga española, donde continúa demostrando su clase. La temporada actual con el Barcelona bajo el mando de Hansi Flick ha sido particularmente reveladora. A pesar de que la competencia por un puesto titular es feroz y la rotación de jugadores es constante, Lewandowski ha mantenido su efectividad. Su capacidad para leer el juego, moverse en el área y definir con precisión quirúrgica lo convierten en un activo indispensable para el equipo culé. El Barcelona, por su parte, se ha beneficiado enormemente de su experiencia y olfato goleador. El equipo azulgrana, que combina la juventud desbordante de Lamine Yamal con la calidad técnica de Raphinha, ha encontrado en Lewandowski el referente ofensivo que necesitaba. La química entre estos tres jugadores ha generado una de las líneas de ataque más temidas de Europa, capaz de decidir cualquier partido en cuestión de minutos. Sin embargo, no todo ha sido un camino de rosas para el conjunto catalán. El análisis táctico revela que el Barcelona ha tendido a mostrar cierta desconcentración en los primeros minutos de los encuentros, lo que les ha obligado a remontar en numerosas ocasiones. Curiosamente, este patrón los ha convertido en uno de los equipos que más remontadas ha protagonizado en las grandes ligas europeas. Aunque esto habla de una capacidad de reacción admirable, también expone una vulnerabilidad que equipos más experimentados podrían explotar en instancias decisivas. A pesar de este detalle, el Barcelona de Flick se ha consolidado como uno de los equipos más letales y contundentes del continente. Su estilo de juego ofensivo, basado en la presión alta y la transición rápida, se adapta perfectamente a las características de Lewandowski. El delantero polaco no solo se limita a finalizar las jugadas, sino que participa activamente en la construcción del juego, generando espacios para sus compañeros y aportando en la presión defensiva. La pregunta que surge inevitablemente es: ¿hasta dónde puede llegar Lewandowski? Con 37 años, muchos futbolistas ya han colgado las botas o han aceptado roles secundarios en equipos menos competitivos. Sin embargo, el polaco muestra una forma física envidiable y una motivación intacta. Su contrato con el Barcelona lo mantiene en el máximo nivel, y su rendimiento actual no da indicios de declive. Si continúa a este ritmo, podría incluso aspirar a igualar el récord de Cristiano Ronaldo de 16 temporadas. Más allá de las cifras, el legado de Lewandowski se construye sobre cimientos de profesionalismo. En una era donde el físico y la velocidad prima, él ha demostrado que la inteligencia futbolística, el trabajo táctico y la técnica refinada pueden prolongar una carrera de élite mucho más allá de lo convencional. Los jóvenes delanteros que observan su juego no solo ven un goleador, sino un maestro en el arte del posicionamiento y la definición. El impacto de este récord trasciende fronteras. En Polonia, su país natal, Lewandowski es considerado un héroe nacional. Cada gol que anota en las grandes ligas es una fuente de orgullo para millones de polacos que ven en él la representación máxima de su nación en el deporte más popular del mundo. Su influencia ha inspirado a nuevas generaciones de futbolistas en un país donde el fútbol, aunque apasionado, no siempre ha tenido referentes de esta magnitud. Desde una perspectiva más amplia, la inclusión de Lewandowski en este trío de leyendas enriquece el debate sobre la grandeza futbolística. Durante años, la conversación se centraba exclusivamente en Messi y Cristiano. Ahora, el polaco demuestra que existen múltiples formas de alcanzar la cima. Su camino, quizás menos mediático pero igualmente efectivo, merece ser celebrado y estudiado. El fútbol moderno exige versatilidad, y Lewandowski la ha demostrado en cada etapa de su carrera. En Alemania, dominó con una mezcla de potencia y precisión. En Italia, adaptó su juego a una liga más táctica y defensiva. En España, ha perfeccionado su movimiento y su asociación con compañeros de ataque más jóvenes. Esta capacidad de evolución es lo que separa a los buenos jugadores de los verdaderamente legendarios. A medida que la temporada 2025-26 avanza, todos los ojos estarán puestos en el Barcelona y su tridente ofensivo. Las próximas jornadas podrían definir si el equipo culé logra llegar a una final decisiva. Con Lewandowski en esta forma, Lamine Yamal desatado y Raphinha aportando su creatividad, las posibilidades son infinitas. La experiencia del polaco en partidos de alta presión podría ser el factor diferencial en los momentos críticos. En conclusión, el récord de Robert Lewandowski no es solo una cifra más en su impresionante currículum. Es la confirmación de que la grandeza se construye con constancia, sacrificio y una pasión inquebrantable. Al unirse a Messi y Cristiano en esta marca histórica, el delantero polaco ha sellado su lugar en el Olimpo del fútbol. Su historia sirve como recordatorio de que los límites están para ser superados, y que la verdadera leyenda se forja no en un día, sino en quince años de excelencia ininterrumpida.

Referencias