El SP Burgos consiguió este sábado una victoria de gran importancia en su lucha por mantenerse en la élite del baloncesto español. El conjunto burgalés superó al Lenovo Tenerife en un encuentro vibrante que confirma las opciones de permanencia de los de Porfi Fisac, especialmente tras la derrota del Andorra en esta misma jornada. La baja por lesión del base Marcelo Huertas en el equipo tinerfeño resultó ser un factor determinante en el tramo final del compromiso, ya que la dirección del juego canario se vio notablemente mermada sin su líder natural.
El partido arrancó con un ritmo intenso y un dominio claro del equipo local. Desde el primer momento, el SP Burgos impuso su ley en la pista, cerrando el cuarto inicial con un contundente 23-14 que dejaba claro sus intenciones. La defensa activa y el acierto en ataque permitieron a los burgalés tomar las riendas del encuentro, mientras el Tenerife parecía sorprendido por la intensidad rival. La presión sobre los tiradores visitantes y el control del rebote fueron claves para establecer esa ventaja temprana que marcaría el desarrollo del choque.
En el segundo periodo, los canarios intentaron reaccionar con orgullo. Un ajuste táctico defensivo y la presencia de Giorgi Shermadini en la zona pintada permitieron al Lenovo Tenerife contener momentáneamente el vendaval burgalés. El pívot georgiano se convirtió en el referente ofensivo de su equipo, generando segundas opciones y atraendo las faltas rivales. Gracias a un parcial favorable, los visitantes lograron reducir la desventaja hasta situarse a solo cuatro puntos (36-32), lo que insinuaba una posible remontada y ponía en jaque las aspiraciones locales.
Sin embargo, la experiencia y la calidad del base argentino Facundo Corbalán se hicieron notar precisamente cuando más se necesitaba. El director de juego firmó un tramo final de segundo cuarto excepcional, anotando con facilidad y creando ventajas constantes para sus compañeros. Su capacidad para leer el juego, penetrar en la zona y encontrar al hombre libre resultó demoledora para la defensa tinerfeña. Gracias a su liderazgo, el SP Burgos recuperó la tranquilidad y amplió la diferencia hasta el 46-36 con el que se llegó al descanso, un colchón que permitía respirar con cierta tranquilidad.
La reanudación del encuentro dejó claro que el conjunto local no iba a permitir sorpresas. Salieron del vestuario con una determinación absoluta, y un parcial demoledor liderado por Neto Baptista y Jhivvan Jackson disparó la ventaja hasta el 52-36. La diferencia superaba ya los quince puntos, obligando a Txus Vidorreta a buscar urgentemente soluciones desde el banquillo. La velocidad en transición y el acierto en el lanzamiento exterior de los jugadores burgalés resultaron imparables durante estos minutos.
El acierto ofensivo del SP Burgos era evidente desde múltiples posiciones. Mientras Víctor Salazar y Adam Smith castigaban desde el perímetro, Jordan Sakho y Kenan Sipahi generaban peligro cerca del aro. Por su parte, el Tenerife solo lograba mantenerse a flote a través de acciones individuales de Shermadini y alguna aportación esporádica de otros jugadores. La falta de fluidez en su ataque y las pérdidas de balón en momentos clave lastraban sus opciones de remontada.
Los tinerfeños no se dieron por vencidos y, liderados por un inspirado Van Beck, lograron encadenar varios aciertos desde el perímetro para recortar distancias hasta el 62-51. El escolta norteamericano encontró su ritmo y castigó una y otra vez desde más allá de la línea de tres puntos, generando esperanzas en el banquillo visitante. Esta reacción obligó a Porfi Fisac a parar el encuentro con un tiempo muerto que resultó ser decisivo para cortar esa dinámica favorable a los canarios.
El ajuste surtió efecto inmediato. El técnico burgalés reforzó la defensa sobre el perímetro y su equipo respondió con un parcial que devolvió la ventaja a cifras seguras. La presencia de Meindl en la pintura, dominando el rebote ofensivo y anotando con facilidad, y la dirección de Corbalán permitieron cerrar el tercer cuarto con un 73-64 que volvía a dar una cómoda renta a los locales.
El último periodo fue un intercambio de golpes constante que mantuvo a los espectadores en vilo. Cada vez que el Lenovo Tenerife intentaba acercarse, con Van Beck desatado y la energía de Jaime Fernández, el SP Burgos encontraba una respuesta inmediata. Jhivvan Jackson y Leo Fischer mantuvieron el ritmo anotador en los primeros minutos, mientras Corbalán volvía a asumir responsabilidades para evitar que la diferencia bajara a una posesión. La tensión era palpable en el Coliseum Burgos.
Van Beck firmó un partido memorable, alcanzando los 29 puntos y estableciendo su mejor marca personal, pero sus esfuerzos no fueron suficientes para evitar la derrota. El SP Burgos demostró mayor templanza en los momentos decisivos, y gracias al acierto desde la línea de tiros libres de Meindl, Neto y el propio Corbalán, sellaron una victoria vital por 96-87 que sabe a gloria en las filas locales. La capacidad de gestionar las ventajas y mantener la calma bajo presión fue la clave del triunfo.
Más allá del partido de Burgos, la jornada dejó otros resultados significativos en la Liga ACB. El Unicaja de Málaga, el UCAM Murcia y el Bilbao Basket también sumaron victorias importantes que afectan a las distintas zonas de la clasificación. Estos triunfos demuestran la competitividad de una liga donde cada encuentro puede ser determinante para los objetivos de final de temporada, ya sea en la lucha por el título, por los playoffs o por la permanencia.
Para el SP Burgos, este triunfo representa mucho más que dos puntos en el casillero. Es un golpe de efecto en la lucha por la permanencia que les mantiene con opciones reales de seguir en la máxima categoría del baloncesto nacional. La combinación de juventud y experiencia, liderada por un Corbalán en estado de gracia, convierte al equipo en un rival peligroso para cualquiera. Queda mucha temporada por delante, pero las sensaciones son positivas en el Coliseum Burgos y la confianza del equipo está en su punto más alto.