España aplasta a Montenegro y renace en el Europeo de waterpolo

La selección española firma su mejor partido en Belgrado con una contundente victoria 14-6 que mantiene vivas sus opciones de medalla

La selección española masculina de waterpolo ha respondido con autoridad a la presión del Europeo de Belgrado. Tras el tropiezo inicial contra Serbia, el equipo de David Martín necesitaba una victoria contundente para mantenerse en la lucha por las plazas de semifinales, y la consiguió con creces. El 14-6 contra Montenegro no solo refleja la superioridad hispana en el agua, sino que también certifica el regreso al mejor nivel del vigente campeón del mundo y de Europa.

El encuentro, correspondiente a la primera jornada de la Main Round, tenía el carácter de final anticipada. La derrota en la fase previa contra los serbios había dejado a España sin margen de error. Solo los dos primeros clasificados del grupo accederían directamente a las semifinales, por lo que cada gol y cada posesión adquirían una importancia capital. Los jugadores lo entendieron a la perfección y desplegaron un juego intenso, efectivo y demoledor desde el pitido inicial.

Unai Aguirre se erigió como el gran baluarte defensivo del encuentro. El portero español firmó una actuación magistral con 17 paradas y un porcentaje de efectividad del 77%. Bajo sus palos, Montenegro encontró un muro infranqueable que desmoralizó a los balcánicos. Cada intervención de Aguirre no solo evitaba un gol, sino que alimentaba la confianza de sus compañeros y desgastaba moralmente a un rival que veía cómo se esfumaban sus opciones con cada ataque fallido.

El inicio del partido no pudo ser más esperanzador para los intereses españoles. El primer cuarto terminó con un claro 4-1 a favor de España, estableciendo el tono que tendría el resto del encuentro. Álvaro Granados, que regresaba a la alineación tras cumplir sanción, no tardó en dejar su huella. Su primer gol, de penalti, llegó en el minuto inaugural. Roger Tahull amplió la ventaja con un remate a placer que dejó patente la conexión ofensiva del equipo. Granados, con un lanzamiento de vaselina, elevó la diferencia antes de que Strahinja Gojkovic, joven promesa montenegrina y MVP del último Europeo Sub'18, anotara el primer tanto para su selección. Alex Bustos cerró el periodo con un gol que tocó el larguero antes de entrar, dejando un regusto de eficacia en el juego español.

El segundo cuarto consolidó la superioridad hispana. Biel Gomila y Pol Daura encontraron el camino del gol para ampliar la ventaja hasta el 6-1. Montenegro intentó reaccionar mediante Miroslav Perkovic, que anotó dos dianas consecutivas, pero España mantuvo el control absoluto del ritmo del partido. Granados, imparable en ataque, sumaba gol tras gol hasta completar cuatro en su casillero personal. El último tanto antes del descanso llegó de la mano de Alberto Munárriz, que transformó un penalti en el último segundo para dejar el marcador en un contundente 9-3.

La reanudación no ofreció sorpresas. Los hombres de Dejan Savic, seleccionador montenegrino, necesitaban un milagro para revertir la situación, pero España no dio opción al error. Pol Daura anotó en superioridad numérica y Marc Larumbe firmó un golazo por la escuadra que dejó sin reacción a la defensa rival. La ventaja se dilataba hasta el 14-5 a falta de ocho minutos para la conclusión, convirtiendo el último periodo en un mero trámite administrativo.

El cuarto final apenas registró una anotación, obra del ruso nacionalizado montenegrino Dmitrii Kholod. El 14-6 definitivo reflejó la diferencia de nivel entre ambas selecciones y permitió a España sumar dos puntos vitales en la clasificación. La victoria también prolonga una racha dominante contra Montenegro que se remonta a febrero de 2020, con diez triunfos oficiales consecutivos.

El análisis del rendimiento español revela un equipo equilibrado y letal. En ataque, Granados lideró con sus cuatro goles, pero la contribución fue coral: Munárriz (2), Daura (2), Gomila (2), Tahull (1), Larumbe (1), Bustos (1) y Gomila (1) completaron el reparto de goles. Esta distribución demuestra la capacidad del equipo para generar peligro desde múltiples posiciones, dificultando la labor defensiva rival.

Defensivamente, más allá de la exhibición de Aguirre, el trabajo colectivo fue impecable. España maniató el ataque montenegrino, limitando sus opciones y forzando lanzamientos forzados. La concentración se mantuvo durante los 32 minutos, sin bajones de intensidad que hubieran permitido la remontada rival.

El contexto del torneo hace de esta victoria un punto de inflexión emocional. La derrota contra Serbia había generado dudas sobre el estado de forma del equipo, pero el rendimiento contra Montenegro disipa esas incertidumbres. España ha demostrado que puede competir al máximo nivel y que sus títulos mundial y europeo no fueron fruto de la casualidad.

La mirada ya está puesta en los próximos compromisos. El domingo a las 15:30 horas, los españoles se enfrentarán a una Francia en clara progresión. Los galos representan un obstáculo de cuidado, pero la victoria contra Montenegro otorga confianza y margen de maniobra. El duelo decisivo llegará el martes a las 18:00 horas contra Hungría, una de las potencias históricas del waterpolo mundial. Ese encuentro definirá las posiciones finales del grupo y las opciones de medalla.

David Martín, seleccionador nacional, ha logrado reconducir la situación con eficacia. Su capacidad para motivar al grupo tras la derrota serbia y para preparar tácticamente el choque contra Montenegro ha sido excepcional. La rotación de jugadores ha funcionado, el sistema defensivo ha sido sólido y el ataque ha mostrado variedad y efectividad.

El waterpolo español vive un momento dulce. La cantera sigue produciendo talento, la base de jugadores experimentados aporta solidez y el liderazgo técnico es de primer nivel. Este Europeo de Belgrado se presentaba como una oportunidad para revalidar el título continental, y a pesar del traspié inicial, el objetivo sigue vigente.

La victoria contra Montenegro debe servir como trampolín emocional. El nivel mostrado es el que se espera de un campeón del mundo. La regularidad será clave en los próximos partidos. Contra Francia, España deberá imponer su experiencia y calidad para no depender de otros resultados. Contra Hungría, el equipo necesitará la mejor versión de sí mismo para asegurar una plaza en semifinales.

El torneo europeo está siendo un escaparate de la evolución del waterpolo continental. Las selecciones tradicionales mantienen su nivel, pero emergen nuevas potencias que complican las predicciones. España, con su combinación de juventud y experiencia, está llamada a liderar esta nueva era.

El rendimiento de Unai Aguirre bajo los palos merece un capítulo aparte. Su 77% de efectividad en paradas es un registro excepcional en un torneo de esta magnitud. Los porteros son la base de cualquier equipo campeón, y Aguirre está demostrando estar a la altura de las circunstancias. Su seguridad transmite calma al resto del equipo y genera frustración en el rival.

Por su parte, el regreso de Granados ha sido determinante. Su capacidad goleadora, especialmente desde el perímetro, abre espacios para sus compañeros. Los cuatro goles anotados son el reflejo de su importancia en el sistema ofensivo español. Su presencia eleva el nivel competitivo del equipo.

El camino hacia la medalla sigue siendo exigente. Cada partido es una final, cada cuarto una batalla. La concentración no puede flaquear ni un instante. La victoria contra Montenegro es un paso importante, pero quedan escalones por subir. La selección española ha demostrado que tiene los recursos para lograrlo. Ahora debe confirmarlo en el agua de Belgrado.

El waterpolo es un deporte de detalles, donde la intensidad defensiva y la eficacia ofensiva marcan la diferencia. España ha combinado ambas facetas a la perfección en este encuentro. El reto es mantener ese estándar en los próximos compromisos. La confianza está recuperada, el juego fluye y las opciones de revalidar el título europeo siguen intactas.

Referencias