La tragedia del salto BASE: cuatro amigos unidos por el riesgo y la muerte

Carlos Suárez murió rodando 'La Fiera', una película que homenajeaba a sus compañeros fallecidos Darío Barrio, Álvaro Bultó y Manolo Chana, pioneros del wingsuit en España

Una pasión extrema los unió en vida y una tragedia inevitable los separó para siempre. El salto BASE, ese deporte que convierte el vacío en territorio de libertad, fue el hilo conductor de una amistad legendaria en el mundo del riesgo calculado. Este viernes llega a las carteleras 'La Fiera', una película que retrata la historia de un grupo de amigos que hicieron del salto con wingsuit su razón de existir, pero que también les arrebató lo más preciado: sus propias vidas.

La ironía del destino alcanzó su punto más dramático cuando Carlos Suárez, a los 52 años y uno de los protagonistas del filme interpretado por Carlos Cuevas, perdió la vida durante el propio rodaje. Su objetivo era rendir tributo a tres compañeros de aventuras que ya habían fallecido en circunstancias similares: Darío Barrio (interpretado por Miguel Ángel Silvestre), Álvaro Bultó (David Marcé) y Manolo Chana (José Manuel Poga). Cuatro amigos, cuatro visionarios, cuatro almas inquietas que encontraron en el vuelo humano su forma más pura de expresión.

El fatal accidente ocurrió en la Villa de Don Fadrique, Toledo, cuando Suárez se lanzó desde un globo aerostático equipado con su traje de alas. El despliegue falló tanto en el paracaídas principal como en el de emergencia, que debía activarse automáticamente. Las investigaciones apuntaron a un fallo técnico, pero la comunidad de deportistas de riesgo vio algo más: el círculo trágico de un deporte que, por definición, vive al límite. Morir homenajeando a quienes ya habían caído por el mismo sueño representa una de esas cruces que solo el destino puede trazar con mano tan inexorable.

La conexión emocional entre los supervivientes y los caídos quedó patente en las palabras de Jesús Calleja, montañero y presentador que mantenía una profunda amistad con Suárez. A través de una carta abierta en redes sociales, Calleja publicó una fotografía donde ambos aparecían abrazados en los Mallos de Riglos, acompañada de un mensaje desgarrador: "Estoy un poquito enfadado contigo. En el instante que recoge esta foto en Riglos me prometiste que ese iba a ser tu último salto". La promesa incumplida se convirtió en un eco permanente de lo que significa vivir para quienes desafían la gravedad.

Carlos Suárez no era un simple practicante; era considerado una leyenda mundial en su disciplina. Innovador nato en técnicas de montaña, pionero del salto BASE en territorio español y escalador sin cuerda, se adentró en el free base, una modalidad que combina la escalada sin protección con la confianza ciega en un paracaídas como último recurso. En 2015, durante su participación en el programa 'Volando Voy' con Calleja, Suárez había confesado una decisión vital: "Después de lo de Darío dejé de volar con el traje de alas".

En aquella conversación, Calleja no dudó en señalar la dura realidad: "Podemos decir que casi todos tus amigos se han matado con este traje". La respuesta de Suárez fue honesta y consciente: "Ha sido bastante duro". Aunque había decidido abandonar el wingsuit, admitió que "tal vez, si es un lugar muy especial", volvería a hacerlo. Riglos, donde le prometió a Calleja que ese sería su último salto, fue ese lugar especial. La película 'La Fiera' merecía ese último vuelo, esa última demostración de lealtad con sus compañeros caídos.

El círculo de amigos que formaron la columna vertebral del salto BASE español perdió a Manolo Chana primero. En 2008, su paracaídas no se desplegó a tiempo durante un salto en el aeródromo Don Quijote de Lillo, también en Toledo. De origen humilde, pescadero de profesión reconvertido en hostelero, Chana era un personaje entrañable cuya vocación por la aventura lo llevó a ser uno de los precursores de este deporte en España. Su muerte marcó profundamente a toda la comunidad, como un presagio de lo que vendría después.

Darío Barrio, otro de los pilares fundamentales, dejó un vacío imposible de llenar. Su trayectoria como wingsuit flyer lo había convertido en referente internacional. La pérdida de Álvaro Bultó completó un trío de tragedias que ya pesaba sobre el colectivo. Cada uno de ellos representaba una faceta diferente pero complementaria de la misma pasión: la búsqueda de la libertad absoluta en el espacio aéreo.

El documental 'La Fiera' se convierte así en un metarrelato donde la realidad supera la ficción. No solo narra las hazañas de estos cuatro pioneros, sino que ha terminado por inmortalizar el último acto de uno de ellos. El cine se transforma en monumento conmemorativo, en lápida cinematográfica que recuerda no solo las caídas, sino también los vuelos, las amistades y los sueños compartidos en las alturas.

La reflexión sobre este deporte extremo inevitablemente nos lleva al debate sobre los límites del ser humano. El riesgo calculado es una expresión que los practicantes repiten como mantra, pero la realidad demuestra que el cálculo no siempre es suficiente. Cuando el equipo falla, cuando la tecnología no responde, cuando el azar juega su carta más oscura, solo queda la certeza de que la pasión tiene un precio. Para estos cuatro amigos, ese precio fue la vida misma.

Sin embargo, reducir su historia a una simple advertencia sobre el peligro sería injusto. Su legado trasciende la tragedia. Introdujeron el salto BASE en España, inspiraron generaciones de deportistas, y demostraron que la libertad extrema es una forma de arte. Cada salto era una coreografía con el viento, cada vuelo una declaración de independencia contra la gravedad. Su muerte, por terrible que sea, no anula la belleza de lo que construyeron juntos.

La comunidad de deportes de aventura ha recibido 'La Fiera' como un acto de amor y dolor. Es un reconocimiento a quienes vivieron sin compromisos, pero también un recordatorio de la fragilidad de la existencia. Jesús Calleja, como portavoz de ese mundo, encapsula el sentimiento de muchos: enfado por la promesa rota, tristeza por la pérdida, pero también orgullo por haber compartido esos momentos de gloria.

El salto BASE en España tiene rostro y nombre propio. Se escribe con las vidas de Manolo Chana, Darío Barrio, Álvaro Bultó y Carlos Suárez. Cada uno representa un capítulo de una historia colectiva que no termina con su desaparición, sino que se perpetúa en cada persona que, al ver 'La Fiera', comprende que existen seres que eligen vivir en el límite porque ahí encuentran su verdadero ser. La película no es solo un documento fílmico; es un testamento de fuego y aire, de amistad y tragedia, de vuelos que ahora son eternos.

Referencias