El Atlético de Madrid no cesa en su actividad. En la jornada del viernes, la plantilla rojiblanca regresó a los entrenamientos con la mirada puesta en el próximo compromiso liguero, tras la contundente victoria cosechada en la Copa del Rey. La sesión matutina dejó varias novedades significativas, especialmente en torno a la figura de Julián Álvarez, quien finalmente no pudo participar en el duelo copero debido a una indisposición de última hora.
El delantero argentino, apodado cariñosamente "La Araña", se ejercitó durante la mañana del viernes junto al grupo de futbolistas que no fueron titulares en el encuentro del torneo del KO. Su presencia en el campo de entrenamiento respondía a un objetivo claro: recuperar la forma física óptima de cara al importante duelo del domingo contra el Real Betis. La intención del cuerpo técnico dirigido por Diego Simeone era que el exjugador del Manchester City pudiera formar parte del once inicial en el estadio Benito Villamarín, compartiendo ataque con su compatriota Lookman.
La noche del miércoles al jueves resultó complicada para el atacante sudamericano. Una indisposición estomacal le impidió estar en condiciones de disputar los noventa minutos de la goleada por 0-5 que certificó el pase del Atlético a las semifinales de la Copa del Rey. A pesar de que el conjunto colchonero no echó de menos sus goles gracias a la exhibición de sus compañeros, la ausencia de Julián Álvarez se notó en el aspecto emocional, ya que el futbolista atraviesa un período de baja forma que le ha generado cierta frustración.
Sin embargo, la confianza del Cholo Simeone en su estrella no ha flaqueado ni un ápice. El entrenador argentino mantiene intacta su fe en las capacidades del delantero, convencido de que pronto recuperará su mejor versión. De hecho, la planificación inicial para el choque copero incluía a Julián desde el pitido inicial, pero las circunstancias físicas le obligaron a modificar sus planes. Finalmente, fue Antoine Griezmann quien ocupó su lugar y respondió con un partidazo, incluyendo un gol que demostró su estado de gracia.
El calendario no da tregua al Atlético de Madrid. El equipo únicamente dispondrá de la sesión del sábado para ultimar los detalles tácticos con la totalidad de sus efectivos. Curiosamente, tanto el conjunto rojiblanco como el Betis afrontan este doble compromiso con idénticas condiciones de preparación, ya que ambos equipos disputaron sus respectivos encuentros de Copa en la misma jornada. Esta paridad en el desgaste físico y el tiempo de recuperación añade un elemento de equilibrio al duelo del domingo.
Mientras Julián Álvarez trabajaba para regresar, la sesión del viernes también dejó preocupación en el seno del club. Los futbolistas que actuaron como titulares en el duelo copero realizaron un trabajo regenerativo en el gimnasio, pero la nota más negativa la protagonizó Rodrigo Riquelme, quien se sometió a diferentes pruebas médicas para determinar la gravedad de una lesión muscular. Las primeras evaluaciones apuntan a que la dolencia del canterano es más seria que las simples molestias que ya arrastraba desde su paso por el Ciutat de Valencia. Las previsiones más conservadoras hablan de varias semanas de baja, lo que convertiría al joven talento en una baja sensible para los planes de Simeone.
La posible ausencia prolongada de Riquelme se suma a la lista de percances físicos que ya afectan a la plantilla, donde la enfermería empieza a acumular ocupantes. Este contratiempo obligará al entrenador a reconfigurar sus esquemas y a dar más minutos a otros futbolistas del filial o a los menos habituales en los onces.
El domingo en el Villamarín se presenta como una cita trascendental para las aspiraciones del Atlético en LaLiga. Los tres puntos en juego son vitales para mantenerse en la pelea por los puestos Champions, y la presencia de Julián Álvarez podría resultar decisiva. El argentino necesita un gol para recuperar la confianza perdida, y el partido ante los verdiblancos se perfila como el escenario ideal para que La Araña vuelva a tejer su mejor fútbol.
La afición rojiblanca espera con ansias ver a su fichaje estrella de la temporada en plenitud de condiciones. La inversión realizada en el verano demanda rendimiento, y el propio futbolista sabe que debe responder a la confianza ciega que Simeone ha depositado en él desde su llegada. El duelo del domingo no es solo importante para el equipo, sino también para la moral del delantero, que necesita un partido completo para romper con la dinámica negativa de las últimas semanas.
Mientras tanto, el Atlético continúa su particular maratón de partidos con la ilusión de pelear por los dos títulos que tiene en juego. La Copa del Rey ha despertado una expectación especial entre la masa social colchonera, que ve en este torneo una oportunidad real de levantar un trofeo que se le resiste desde hace años. La contundente clasificación ante el Valencia ha reforzado las esperanzas, pero el camino aún es largo y requerirá de toda la plantilla en plenitud física.
La preparación para el Betis será exprés, pero intensa. Simeone aprovechará la única sesión completa para pulir detalles defensivos y ofensivos, con especial atención a las transiciones rápidas que tanto daño pueden causar al rival. La presencia de Griezmann en estado de forma óptimo da opciones al entrenador, que podría optar por un sistema con dos delanteros o por rotar a alguno de sus pesos pesados para preservar energías.
La lesión de Riquelme, por otro lado, abre una puerta de oportunidad para otros jóvenes valores del filial. La cantera del Atlético siempre ha sido un vivero de talento, y momentos como estos son los que permiten que emergan nuevas promesas. Simeone, conocedor de la idiosincrasia del club, no dudará en dar responsabilidades a quienes lo merezcan.
El ambiente en el Cerro del Espino es de concentración máxima. La plantilla sabe que cada partido es una final, y que la regularidad en este tramo de la temporada marcará la diferencia entre un curso histórico y uno para el olvido. La victoria copera ha servido como inyección de moral, pero la mente ya está puesta en el siguiente desafío.
Para Julián Álvarez, el reto es personal y colectivo. Necesita demostrar que puede ser el líder ofensivo que el Atlético necesita, capaz de decidir partidos en los momentos clave. Su adaptación al fútbol español ha tenido altibajos, pero su calidad es indiscutible. El domingo en Sevilla tendrá una nueva oportunidad para demostrar por qué el club invirtió una importante suma en su contratación.
El Betis, por su parte, llega al duelo con la moral reforzado tras su propia clasificación copera. El duelo entre dos equipos que compiten en ambas competiciones promete ser vibrante, con dos entrenadores argentinos, Simeone y Pellegrini, que se conocen bien y que saben leer perfectamente estos tipos de encuentros.
En definitiva, la semana del Atlético de Madrid transcurre entre la euforia de la Copa y la exigencia de LaLiga. La recuperación de Julián Álvarez es la gran noticia positiva, mientras que la lesión de Riquelme representa un contratiempo importante. El domingo en el Villamarín, La Araña tendrá la ocasión de volver a brillar y de demostrar que está preparado para liderar el ataque colchonero en la recta final de la temporada.