Mallorca destroza al Sevilla y sale del descenso con una exhibición en Son Moix

Los bermellones golean 4-1 al Sevilla con goles de Muriqi, Maupay y Samú Costa, aprovechando los errores defensivos del rival

El Mallorca firmó una de las noches más memorables de la temporada al imponerse por un contundente 4-1 al Sevilla en el estadio de Son Moix. La victoria, más allá de los tres puntos, representa un impulso vital para la moral del equipo que le permite abandonar las posiciones de descenso en LaLiga EA Sports. Los hombres de Jagoba Arrasate exhibieron un fútbol vibrante, especialmente en la segunda mitad, donde desmontaron por completo las aspiraciones del conjunto hispalense.

El encuentro comenzó con un ritmo intenso, pero fue el Mallorca quien tomó las riendas del partido desde los primeros compases. La presión adelantada y el desborde constante por las bandas crearon un mar de dudas en la zaga sevillista. Precisamente de una de esas acciones nació el primer gol, cuando Vedat Muriqi se convirtió en el protagonista absoluto de la noche. El delantero kosovar, apodado 'el pirata', no perdonó desde los once metros después de que el colegiado señalara un penalti claro provocado por la desesperación defensiva del Sevilla. El VAR validó la decisión y Muriqi, con su habitual frialdad, engañó al portero para poner el 1-0 en el marcador.

Sin embargo, el Sevilla no se vino abajo del todo y buscó la reacción inmediata. Las llegadas de Akor Adams pusieron en aprietos en varias ocasiones a la defensa local, e incluso el delantero estrelló un balón en el larguero que pudo haber cambiado el rumbo del partido. Pero el fútbol, como tantas veces, premió al que más acertado estuvo en los momentos clave. Justo antes del descanso, llegó una de las jugadas más bonitas de la jornada. Neil Maupay, que debutaba en LaLiga con la camiseta del Mallorca, firmó un golazo descomunal. El francés recibió en la frontal y, sin pensárselo dos veces, lanzó un misil que se coló por la escuadra, inalcanzable para el guardameta rival. El 2-0 antes del pitido final del primer acto resultó un mazazo anímico para los visitantes.

La segunda mitad fue un monólogo bermellón. El Sevilla salió de los vestuarios con la intención de recortar distancias, pero lo que encontró fue un Mallorca mucho más ambicioso y ordenado. Los de Arrasate no se conformaron con el resultado y buscaron la sentencia, conscientes de que el average particular podía ser crucial en la lucha por la permanencia. Y la sentencia llegó de la mano de Samú Costa, quien se erigió como otro de los grandes protagonistas de la noche. El centrocampista portugués, con una actuación magistral, anotó dos goles que dejaron sin respuesta al conjunto andaluz. Ambos tantos llegaron aprovechando las desconcentraciones defensivas del Sevilla en jugadas laterales, un patrón que se repitió con insistencia y que evidenció los graves problemas tácticos del equipo de García Pimienta.

Los 10-15 minutos fatídicos para el Sevilla, donde la defensa se desorganizó por completo, fueron aprovechados al máximo por un Mallorca que olía la sangre y no perdonó. Cada error visitante se convirtió en una oportunidad de oro para los locales, que mostraron una efectividad demoledora. El 3-1 y posteriormente el 4-1 sentenciaron un choque que ya no tuvo vuelta atrás. El Sevilla, lejos de reaccionar, se vino abajo anímicamente y mostró una imagen de fragilidad preocupante para sus intereses en la competición.

El análisis del partido revela varias claves fundamentales. Primero, la importancia de Virgili en el esquema ofensivo del Mallorca. El joven extremo fue un auténtico quebradero de cabeza para la defensa hispalense, con su descaro y desborde constante. Su capacidad para generar superioridad en el uno contra uno y su visión para asistir a los compañeros abrieron numerosas brechas en el sistema defensivo rival. Segundo, la contundencia del Mallorca en las áreas. Mientras el Sevilla falló sus ocasiones más claras, los bermellones transformaron prácticamente cada llegada con peligro en gol.

Las declaraciones postpartido reflejaron el ambiente contrastante en ambos vestuarios. Por parte del Mallorca, la satisfacción era evidente. El técnico y los jugadores destacaron la importancia de esta victoria más allá de los puntos conseguidos. 'Una buena victoria, necesaria', señalaron desde el seno del equipo, reconociendo el esfuerzo colectivo y la efectividad de los cambios. El gol de Pablo Torre, aunque no aparece en el resumen inicial, también fue mencionado como ejemplo de la competitividad de la plantilla, donde todos los jugadores, titulares o suplentes, aportan su granito de arena cuando se les necesita.

Por el contrario, el vestuario del Sevilla mostró una preocupación justificada. Los jugadores reconocieron que esos minutos de desconcentración en la segunda mitad les costaron carísimo. 'Aquí si te distraes en una jugada te lo hacen pagar', admitieron, conscientes de que en Primera División no hay margen de error. La confianza, sin embargo, no parece perdida del todo. El mensaje fue claro: 'Tenemos que seguir creciendo juntos. Confío. Vamos a seguir luchando'. Pero las palabras deben traducirse en hechos en los próximos encuentros si no quieren verse envueltos en problemas serios de clasificación.

La victoria tiene una trascendencia enorme en la tabla clasificatoria. Con estos tres puntos, el Mallorca no solo sale del descenso, sino que además le gana el average particular al Sevilla, algo crucial en una liga tan igualada. El triunfo por 4-1 sumado al 1-3 de la primera vuelta significa que, en caso de empate a puntos, los bermellones tendrían la ventaja. Actualmente, el equipo cierra la jornada con tres puntos de ventaja sobre la zona roja, una diferencia que a estas alturas del campeonato se antoja vital para la moral y el proyecto de la temporada.

El contexto de la temporada pone de manifiesto la irregularidad de ambos conjuntos. El Mallorca ha demostrado que, cuando encuentra su mejor versión, es capaz de competir con cualquier rival. La clave está en la consistencia. Este tipo de exhibiciones deben repetirse en los próximos compromisos si realmente quieren asegurar la permanencia con tranquilidad. Por su parte, el Sevilla vuelve a mostrar su cara más vulnerable, la misma que le ha llevado a situaciones comprometidas en las últimas campañas. La falta de solidez defensiva y la incapacidad para mantener la concentración durante los 90 minutos son problemas estructurales que el cuerpo técnico debe resolver urgentemente.

El fútbol, en ocasiones, premia a quien más se lo merece sobre el campo. En Son Moix, el Mallorca fue superior en todas las facetas del juego. La afición disfrutó de una noche mágica, viendo a su equipo jugar con intensidad, orden y, sobre todo, con la efectividad que tanto se le había echado de menos en encuentros anteriores. Los goles de Muriqi, Maupay y Samú Costa quedarán en la memoria de los aficionados como símbolo de una victoria que puede marcar un antes y un después en la temporada.

La liga continúa y cada jornada escribe su propia historia. Para el Mallorca, esta página está escrita con letras de oro. Para el Sevilla, con interrogantes que necesitan respuestas inmediatas. El camino hacia la salvación o el descenso está lleno de obstáculos, pero victorias como la de este martes dan alas a los equipos que luchan por sobrevivir en la élite del fútbol español. La competición no perdona, pero tampoco olvida las grandes actuaciones. Y esta, sin duda, fue una de ellas.

Referencias