El Barakaldo ha vuelto a sufrir un duro golpe en el último día del mercado de fichajes invernal. Por segunda temporada consecutiva, el club vizcaíno pierde a su jugador más determinante en el cierre de la ventana de traspasos. En esta ocasión, ha sido Víctor San Bartolomé quien ha puesto rumbo a Segunda División después de que el Albacete abonara su cláusula de rescisión en las horas finales del periodo de contrataciones.
El mediapunta de 25 años, nacido en Barakaldo, se ha convertido esta temporada en el eje ofensivo de su equipo en Primera Federación. Sus números hablan por sí solos: siete tantos y dos pases de gol en 19 encuentros disputados, lo que se traduce en una participación directa en gol cada 122 minutos. Esta cifra le convierte en uno de los centrocampistas más productivos de toda la categoría, solo superado por César Palacios del Real Madrid Castilla (11) y Kike Márquez del Zamora (10).
La noticia ha caído como una auténtica bomba en la entidad gualdinegra. Según fuentes cercanas al club, la directiva baracaldense no tuvo constancia de la operación hasta el mediodía del mismo día, cuando el Albacete ya había ejecutado el pago de la cláusula. La sorpresa ha sido mayúscula porque, según señalan desde el club, el equipo manchego no se había puesto en contacto en ningún momento con el Barakaldo para negociar el traspaso.
Este movimiento inesperado revivió los fantasmas del pasado reciente para la afición del Barakaldo. En enero de 2025, el club ya vivió una situación similar con la marcha de Maroan Sannadi al Athletic Club. Aquella pérdida resultó traumática para el equipo, que veía escapar a su principal referente ofensivo. Ahora, la historia se repite con San Bartolomé, quien aterrizó el pasado verano en Lasesarre después de pasar por filiales como el Bilbao Athletic, el Celta Fortuna y el Real Unión.
Las lesiones frenaron en su día el desarrollo de las altas expectativas que generó en Lezama, pero el futbolista supo reinventarse en el equipo de su ciudad natal. En total, ha acumulado 1.100 minutos de juego esta temporada, convirtiéndose en un pilar indiscutible para el técnico. Su capacidad para llegar a la portería rival, sumada a su visión de juego, le convirtieron en el objetivo de varios equipos de Segunda División que lo tenían apuntado en sus agendas.
Durante todo el día del cierre de mercado, la sensación en el seno del Barakaldo era que lograrían retener a su estrella hasta el verano. Sin embargo, el Albacete aceleró la operación en los últimos compases y ejecutó el pago de la cláusula, asegurándose los servicios del centrocampista sin dar opción a negociación. Una maniobra que deja al club vizcaíno sin su principal baluarte ofensivo en plena lucha por los objetivos de la temporada.
La reacción del Barakaldo no se hizo esperar. De forma casi simultánea, el club anunció el fichaje de Álvaro Peña, un refuerzo de experiencia para suplantar la baja de San Bartolomé. El centrocampista de 34 años, también natural de la zona, representa una solución de garantías para el equipo. Su currículum incluye dos partidos de Europa League con el Athletic Club en la temporada 2012/13 y un total de 241 encuentros en Segunda División con equipos como el Lugo, Alcorcón, Albacete, Mirandés y Amorebieta.
La trayectoria de Peña lo convierte en un futbolista curtido en mil batallas. La pasada campaña fue pieza clave en el ascenso del Andorra a Segunda División, mientras que en la primera vuelta de esta temporada se había consolidado como titular en el Racing de Ferrol, recién descendido a Primera Federación. Su llegada al Barakaldo responde a motivos personales, ya que quería regresar a casa y estar cerca de su entorno familiar.
El club baracaldense ha movido ficha rápidamente para paliar la sensible baja. La dirección deportiva entiende que la llegada de un jugador con el bagaje de Álvaro Peña mitiga el impacto de la marcha de San Bartolomé, aunque reconocen que la juventud y el potencial del futbolista perdido son irreemplazables a corto plazo. La afición, por su parte, ha mostrado en redes sociales su tristeza por la pérdida de uno de los futbolistas más queridos de la plantilla.
Desde el punto de vista deportivo, el Barakaldo deberá reconfigurar su esquema ofensivo. San Bartolomé no solo aportaba goles, sino que también generaba espacios, participaba en la creación de juego y era referente en las transiciones ofensivas. Su capacidad para aparecer en segunda línea y rematar a portería era uno de los argumentos más peligrosos del equipo. Ahora, el técnico deberá buscar nuevas soluciones para mantener el nivel competitivo en la segunda fase de la temporada.
Por su parte, el Albacete refuerza su plantilla con uno de los talentos más prometedores de Primera Federación. El club manchego, con aspiraciones de consolidarse en Segunda División, suma un centrocampista polivalente, con gol y que conoce el fútbol español. La operación, ejecutada sin previo aviso, demuestra la determinación del equipo albaceteño por reforzar su plantilla con garantías.
El mercado invernal deja así un episodio más de la dura realidad del fútbol de categorías inferiores. Los clubes con menos presupuesto ven como sus estrellas pueden ser arrebatadas por equipos de categorías superiores que pagan cláusulas de rescisión. Es una dinámica que perjudica la planificación deportiva de los equipos afectados, pero que forma parte de la esencia del fútbol profesional.
El Barakaldo deberá ahora centrarse en sacar lo mejor de su nueva incorporación y en mantener el espíritu competitivo que le ha llevado a estar en los puestos altos de la tabla. La temporada aún tiene mucho recorrido y la plantilla, aunque mermada, cuenta con calidad suficiente para afrontar los retos que vienen por delante. La afición, fiel como siempre, apoyará al equipo en esta nueva etapa sin su jugador franquicia.