Recuperan la estatua de Seve Ballesteros troceada en Cantabria

La Guardia Civil detiene a un joven de 22 años por el robo del monumento de bronce valorado en 30.000 euros

La estatua de bronce de Severiano Ballesteros, desaparecida misteriosamente hace diez días del municipio cántabro de Pedreña, ha sido finalmente localizada por las autoridades. Sin embargo, la noticia no es del todo alentadora: el monumento fue encontrado fracturado en varios trozos dentro de un trastero en Santander, preparado para ser vendido como chatarra metálica. La Guardia Civil ha detenido a un hombre de 22 años como presunto autor del delito, quien ya contaba con antecedentes por robos similares de infraestructura de cobre en la región.

El monumento, que representaba al mítico golfista en uno de sus gestos más icónicos—cuando celebró su victoria en un prestigioso torneo de 1984—había sido arrancado de su base el pasado 19 de enero. Desde ese momento, la desaparición generó una profunda conmoción en Cantabria, donde Seve Ballesteros no solo es recordado como un deportista legendario, sino como un hijo predilecto de la tierra. La escultura, instalada en 2017 frente al campo de golf que lleva su nombre, pesaba más de 100 kilogramos y superaba los 30.000 euros en valoración económica, aunque su verdadero valor residía en el significado sentimental para la comunidad.

La investigación policial se activó de inmediato, centrándose desde el primer momento en la hipótesis de robo con intención de lucrarse mediante la venta del metal. Los agentes especializados de la Guardia Civil trabajaron contra reloj, conscientes de que el bronce podría ser fundido y transformado en lingotes, perdiendo para siempre la figura del tres veces ganador del Open Championship. Esta urgencia motivó que los investigadores inspeccionaran de forma exhaustiva centros de recuperación de metales no solo en Cantabria, sino también en provincias limítrofes, con el objetivo de rastrear cualquier intento de venta de las piezas.

La estrategia policial resultó efectiva. Gracias a la colaboración ciudadana y al análisis de patrones delictivos, los agentes identificaron a un joven con historial en el robo de cableado urbano de bronce para su posterior comercialización. Las vigilancias y seguimientos permitieron dilatar el proceso de venta por parte del delincuente, quien finalmente optó por almacenar las piezas en un trastero ubicado en el barrio de La Albericia de Santander, esperando el momento oportuno para deshacerse de ellas.

El pasado jueves, la Guardia Civil procedió a la detención del sospechoso y, en un registro posterior, localizó los restos de la preciada escultura. El estado del monumento era desolador: partido por la cintura, con el torso y los brazos fragmentados en múltiples trozos, aunque cabe destacar que la cabeza permanecía intacta. Las piezas estaban listas para ser vendidas por su valor como material reciclable, un destino que habría borrado del mapa un símbolo deportivo y cultural de primer orden.

La presentación oficial de los resultados de la operación tuvo lugar este viernes en Santander, con la presencia del delegado del Gobierno, Pedro Casares, quien no dudó en elogiar la "dedicación" y el "intenso trabajo" desplegado por los agentes. Casares enfatizó la importancia de la intervención policial, que evitó que el bronce fuera fundido y perdido para siempre, preservando así la posibilidad de recuperar la memoria de Seve para las futuras generaciones.

Por su parte, Pedro Pérez, alcalde de Marina de Cudeyo—municipio al que pertenece Pedreña—, confirmó que el autor original de la escultura, Salvador García Ceballos, será el encargado de evaluar si es viable la reconstrucción del monumento en las condiciones actuales. La decisión no es sencilla, ya que el bronce fracturado presenta daños estructurales que podrían comprometer la integridad artística de la obra. Sin embargo, la comunidad confía en que el talento del escultor permita devolver a Seve a su lugar de honor frente al campo que lleva su nombre.

El robo de metales, especialmente de infraestructura pública y monumentos conmemorativos, constituye una lacra creciente en España. Los delincuentes se aprovechan del valor económico de materiales como el cobre, el bronce o el aluminio, causando pérdidas patrimoniales incalculables. En este caso, la rápida actuación de la Guardia Civil y la efectiva coordinación entre diferentes unidades policiales han permitido evitar el peor desenlace, aunque el daño a la escultura ya es considerable.

La figura de Severiano Ballesteros (1957-2011) trasciende el ámbito deportivo. Nacido en Pedreña, revolucionó el golf mundial con su creatividad, su carisma y su capacidad para ejecutar golpes imposibles. Su victoria en el Masters de Augusta de 1980 y sus tres Open Championships le convirtieron en un referente internacional, pero nunca olvidó sus raíces cántabras. El campo de golf de Pedreña, donde aprendió a jugar junto a sus hermanos, es un lugar de peregrinación para los aficionados de todo el mundo, y la estatua robada era un homenaje tangible a su legado.

La operación policial no se da por concluida. Las autoridades no descartan nuevas detenciones, ya que la complejidad del robo—que requirió maquinaria para arrancar la escultura de su base y un vehículo de carga para su transporte—sugiere que podría haber contado con la colaboración de terceros. Los investigadores continúan analizando pruebas y testimonios para esclarecer todos los detalles de este delito que ha conmocionado a la sociedad cántabra.

Mientras tanto, los vecinos de Pedreña y los aficionados al golf esperan con ansiedad la decisión del escultor García Ceballos. La posibilidad de ver de nuevo a Seve en su pedestal, aunque reconstruido, representa una esperanza para la comunidad que ha visto cómo un símbolo de su identidad fue vilipendiado por el afán de lucro. La historia sirve como recordatorio de la importancia de proteger nuestro patrimonio público y de la necesidad de mantener la vigilancia contra quienes buscan destruirlo por un puñado de euros.

El caso también ha reabierto el debate sobre la seguridad de los monumentos públicos y la necesidad de implementar medidas adicionales para protegerlos. Expertos en patrimonio sugieren la instalación de sistemas de vigilancia más sofisticados y el uso de materiales con marcas de identificación que dificulten su comercialización ilegal. La experiencia de Pedreña demuestra que, aunque la recuperación es posible, la prevención sigue siendo la mejor herramienta para salvaguardar nuestra memoria colectiva.

En definitiva, la recuperación de la estatua de Severiano Ballesteros, aunque parcial, representa una victoria para la justicia y para el sentimiento de una región entera. La detención del presunto autor y la posibilidad de reconstrucción ofrecen un resquicio de esperanza en una historia que, de no haber sido por la diligencia policial, podría haber terminado en la destrucción total de un tesoro invaluable para el deporte español.

Referencias