Jorge Pueyo, natural de Fonz y con apenas 31 años, se ha consolidado como una de las voces más destacadas del aragonesismo en el Congreso de los Diputados. Su paso por la Cámara baja, aunque breve, ha estado marcado por una constante: la defensa tenaz de los intereses de Aragón, muchas veces en soledad.
La trayectoria política de Pueyo en Chunta Aragonesista (CHA) no es fruto de la improvisación. Con más de 13 años de militancia en las filas de esta formación, su compromiso con el territorio aragonés viene de familia. "Vivo el aragonesismo desde que tengo uso de razón", reconoce el político, quien ahora da el salto a la política autonómica como candidato de la formación para las elecciones del 8-F.
La decisión de abandonar su escaño en Madrid no ha sido sencilla. CHA pierde así su única representación en el Congreso, pero Pueyo justifica el movimiento como una apuesta estratégica a largo plazo. "El Congreso lleva en dique seco muchos meses", explica, aludiendo al bloqueo institucional que ha paralizado la aprobación de presupuestos y múltiples leyes. La crisis provocada por Junts ha dejado en evidencia, según su visión, la incapacidad del PSOE de Pedro Sánchez para gestionar incluso competencias propias como la vivienda.
Durante su etapa como diputado, Pueyo ha protagonizado momentos de fricción con sus propios socios de Sumar. La formación estatal no siempre comprendió las particularidades de la defensa territorial aragonesa. Un ejemplo claro fue el decreto antiapagones, que CHA rechazó por temor a convertir la región en un mero "granero energético". Mientras Izquierda Unida y Sumar apoyaban la medida, los aragonesistas se saltaron la disciplina de voto, evidenciando sus diferencias.
Otro punto de discordia fue la ley de transferencia de competencias migratorias a Cataluña, que CHA consideraba tenía sesgos racistas. Estas posturas disidentes, lejos de ser anecdóticas, reflejan una línea ideológica propia que no siempre encaja con las grandes coaliciones estatales.
El balance de su labor legislativa es, en sus propias palabras, "positivo en el trabajo y agridulce en la legislatura". Entre los logros más destacados figura la consecución de 87 millones de euros en financiación para Aragón a través de una proposición no de ley, aunque el PSOE de Sánchez y Alegría votó en contra. También evitó la eliminación de 151 paradas de autobús en la región y consiguió que los bares no fueran declarados servicio esencial.
Sin embargo, las decepciones han sido numerosas. El proyecto de Cercanías para Aragón no contó con el apoyo del Ministerio de Transportes. La falta de una política de vivienda efectiva por parte del Gobierno central, pese a la favorable situación macroeconómica, generó tensiones constantes con la mayoría progresista.
Pueyo no duda en calificar su experiencia como una lucha solitaria. "Hay 13 diputados aragoneses y en muchas ocasiones me he quedado solo defendiendo Aragón", afirma con rotundidad. Esta soledad no le ha hecho flaquear, sino que ha reforzado su convicción de que el aragonesismo necesita una voz propia y fuerte.
Ahora, su objetivo es consolidar CHA en el territorio. Critica abiertamente la "dependencia" del PSOE de Madrid y pide al líder del PP en Aragón, Jorge Azcón, que no actúe únicamente como "barón del PP". Para Pueyo, el futuro pasa por fortalecer las estructuras del partido en Aragón, garantizando así una representación permanente en Madrid.
La estrategia es clara: si CHA se consolida a nivel autonómico, siempre podrá enviar un diputado a la Cámara baja. Es un círculo virtuoso donde el fortalecimiento local asegura la proyección nacional. El viento de cola que percibe Pueyo se traduce en una apuesta por la unidad interna y la presentación de las "mejores armas" para afrontar el ciclo electoral.
La candidatura de Pueyo representa un nuevo ciclo para CHA, un partido con 40 años de historia que busca renovarse sin perder su esencia. La clave está en mantener la coherencia ideológica mientras se adapta a los nuevos tiempos políticos. Su experiencia en Madrid, aunque frustrante en muchos aspectos, le ha proporcionado una visión clara de los desafíos que enfrenta Aragón en el contexto español.
La defensa de la despoblación, la lucha contra la centralización energética y la protección de los servicios públicos son los ejes de su programa. Pueyo se posiciona como el diputado que más iniciativas ha presentado en estas materias, un dato que, según él, "no era difícil" de lograr dada la pasividad de otros representantes.
El contexto político aragonés se presenta complejo. Con tres escaños en las Cortes autonómicas, CHA juega un papel de equilibrio. La formación ha demostrado ser un interlocutor válido, pero necesita ampliar su base electoral para convertirse en una fuerza determinante. La estrategia de Pueyo pasa por capitalizar el descontento con los grandes partidos estatales y ofrecer una alternativa auténticamente aragonesa.
La crítica a Azcón y al PP no es gratuita. Pueyo advierte del peligro de que el líder popular se convierta en un mero gestor de los intereses del partido a nivel nacional, olvidando las particularidades de Aragón. Es un llamado a la autonomía política que también se aplica a su propia formación.
El futuro inmediato de CHA pasa por las elecciones autonómicas. Pueyo confía en que su trabajo en el Congreso, aunque solitario, haya sembrado las semillas de un aragonesismo más fuerte. La renuncia a su acta no es una retirada, sino una reconversión táctica. "Seguramente sea más útil ahora el poder fortalecer el partido en Aragón", repite como un mantra.
La legislatura en Madrid está "amortizada" para el candidato aragonista. El bloqueo institucional, las tensiones con los socios de Gobierno y la falta de sensibilidad con el territorio han agotado su paciencia. Ahora, su energía se concentrará en construir desde la base.
La historia de Jorge Pueyo en el Congreso es un relato de resistencia política. Representa a esa España territorial que se siente ignorada por las decisiones centralistas. Su voz, aunque solitaria, ha conseguido visibilizar problemas que de otro modo habrían pasado desapercibidos.
El reto ahora es transformar esa capacidad de denuncia en capacidad de gestión. La política autonómica requiere otras habilidades: negociación, gestión presupuestaria y liderazgo de equipo. Pueyo confía en que su experiencia en Madrid le ha preparado para este salto.
La percepción de "viento de cola" que menciona no es mera retórica. CHA ha conseguido evitar enfrentamientos internos y presenta una imagen de unidad inusual en la política actual. Esa cohesión puede ser su mejor activo en una campaña donde los grandes partidos arrastran divisiones visibles.
El legado de Pueyo en el Congreso quedará marcado por su tenacidad. Mientras otros optaban por la comodidad del voto disciplinado, él prefería la coherencia con sus principios. Esa firmeza le costó aliados, pero ganó credibilidad entre su electorado.
La transición hacia la política autonómica representa un ciclo natural. Los políticos que verdaderamente creen en su territorio entienden que el cambio real se produce desde la proximidad. Madrid ofrece tribuna, pero Zaragoza ofrece poder de decisión directo.
El candidato de CHA llega a estas elecciones con la ventaja de no tener que justificar su compromiso. Su trayectoria habla por sí misma. Ahora, el desafío es convertir ese capital político en votos concretos que le permitan liderar la transformación que Aragón necesita.
El aragonesismo de Pueyo es pragmático. No se trata de independentismo, sino de defensa de las competencias, de los recursos y de la identidad territorial. Es un nacionalismo de Estado que busca encajar mejor en el conjunto, no romperlo.
En definitiva, la historia de Jorge Pueyo es la de un político joven que ha preferido la coherencia a la comodidad. Su paso por el Congreso, aunque solitario, ha sentado las bases para una nueva etapa en la que espera convertir la voz de protesta en voz de gobierno. La clave estará en mantener esa firmeza mientras se construyen las alianzas necesarias para gobernar un territorio complejo y diverso como Aragón.