Root y Brook brillan: Inglaterra vence a Sri Lanka y se lleva la serie 2-1

Siglos espectaculares de los bateadores ingleses en Colombo sellan la serie ODI con un contundente triunfo de 53 carreras

Una actuación espectacular de dos de sus figuras más emblemáticas permitió a Inglaterra cerrar con broche de oro su gira por Sri Lanka. En el tercer y decisivo encuentro de la serie One-Day International (ODI) disputado en Colombo, los visitantes superaron a los locales por un contundente margen de 53 carreras, asegurando así una victoria por 2-1 en la serie que se desarrolló en condiciones desafiantes en el subcontinente indio.

La jornada del martes quedará grabada en la memoria de los aficionados al cricket por los siglos contrastantes que construyeron Joe Root y Harry Brook, quienes con sus bates encendidos guiaron a su equipo hacia un total de 357 carreras por la pérdida de apenas tres wickets. Esta cifra resultó demasiado abrumadora para Sri Lanka, que pese a un valiente esfuerzo en la persecución encabezado por un inspirado Pavan Rathnayake, terminó su innings en 304 carreras, quedando a merced de la calidad y profundidad del plantel visitante.

El inicio de la jornada no presagiaba la facilidad con la que Inglaterra terminaría dominando el encuentro. Al elegir batear primero tras ganar el sorteo, una decisión que demostró ser acertada a largo plazo, los británicos vieron como Ben Duckett regresaba al pabellón con solo siete carreras anotadas, víctima de la agresividad inicial que no prosperó. La situación se complicó cuando Rehan Ahmed, quien había mostrado destellos de su talento, aportó 24 carreras antes de perder su wicket de manera prematura. Con dos bajas en los primeros 11 overs, la presión comenzaba a instalarse en el campamento visitante y las dudas sobre la capacidad de la línea de bateo se hacían presentes.

Fue entonces cuando la experiencia de Joe Root y la juventud de Jacob Bethell se combinaron para estabilizar la situación y revertir el momento del partido. Ambos construyeron una asociación de 126 carreras para el tercer wicket, recuperando el control del partido y estableciendo una base sólida para la explosión final que vendría más adelante. Bethell, demostrando madurez más allá de su corta carrera internacional, jugó con responsabilidad y temple, permitiendo que Root se afianzara en el otro extremo. Su contribución, aunque terminó antes de lo deseado después de asegurar que el equipo superara los 65 overs, resultó vital para el desarrollo del innings y para darle la plataforma perfecta a los bateadores que le seguirían.

El verdadero espectáculo, sin embargo, estaba por llegar y cambiaría completamente la complejión del encuentro. Con la salida de Bethell, el capitán Harry Brook se unió a Root en el centro del campo, y juntos desataron una verdadera tormenta de carreras que dejó atónitos a los aficionados presentes en Colombo. La pareja agregó 191 carreras sin ser separados, transformando lo que era una puntuación competitiva en algo realmente imponente y prácticamente inalcanzable para los locales.

Brook, liderando el equipo desde el frente en su rol de capitán, desplegó un arsenal de golpes poderosos que dejaron sin respuesta a los lanzadores locales. Su 136 carreras de 66 bolas representan el mejor registro de su carrera en formato ODI, un innings que incluyó 11 cuatros y nueve seises que volaron por todos los confines del estadio. El capitán demostró por qué es considerado una de las promesas más brillantes del cricket mundial, combinando agresividad con inteligencia en cada golpe, y mostrando una capacidad de liderazgo que trasciende su corta edad. Su tasa de strike superó el 200, una cifra que refleja la dominación absoluta que ejerció sobre el ataque de Sri Lanka.

Por su parte, Root exhibió toda su clase, experiencia y elegancia con un 111 carreras invicto de 108 bolas. El veterano jugador demostró una vez más por qué es uno de los pilares indiscutibles del cricket inglés desde hace más de una década, alternando momentos de consolidación con golpes precisos que mantuvieron el ritmo ofensivo de su equipo. Su capacidad para rotar el strike y encontrar los huecos en el campo, combinada con su temple en momentos de presión, resultó fundamental para el éxito de la maniobra. Juntos, Root y Brook elevaron el total de Inglaterra a los 357 carreras por tres wickets, una cifra que en la superficie de Colombo resultó ser más que suficiente y que reflejó la profundidad y calidad de la línea de bateo visitante.

La persecución de Sri Lanka comenzó con ímpetu y determinación, mostrando que no se intimidarían fácilmente ante el desafío. Kamil Mishara aportó 22 carreras en la apertura, pero fue Pathum Nissanka quien realmente encendió las alarmas en el campo inglés y dio esperanzas a los locales. El opener desplegó una batería de golpes audaces y creativos, acumulando cinco cuatros y tres seises en un vertiginoso medio siglo de apenas 24 bolas. Su salida, producto de una excelente jugada de Jamie Overton que rompió su defensa en el momento justo, representó un golpe crucial para las aspiraciones locales y marcó el punto de inflexión en la persecución.

La capitana Charith Asalanka solo pudo sumar 13 carreras antes de caer víctima de la presión acumulada, mientras que Janith Liyanage aportó 22 carreras en un intento por estabilizar el innings. La presión ejercida por los lanzadores ingleses, quienes mantuvieron una línea y longitud impecables a lo largo de los overs, comenzó a surtir efecto de manera evidente. El equipo local se vio reducido a 202 carreras por seis wickets en el over 32, una situación que prácticamente sentenciaba el encuentro y dejaba a Sri Lanka con una tarea casi imposible.

Aunque la montaña a escalar era demasiado alta y el índice de carreras por over se había vuelto exigente, Pavan Rathnayake se erigió como el principal baluarte de la resistencia local. El joven jugador confeccionó un centenario de 121 carreras, el primero de su carrera en formato ODI, en un innings que combinó coraje con técnica refinada. Rathnayake mantuvo vivo el sueño local durante buena parte de la segunda mitad de la persecución, mostrando una madurez notable y una capacidad para encontrar los límites con regularidad, pero carecía del apoyo necesario en el otro extremo del wicket, con sus compañeros cayendo en intervalos regulares.

Mientras Rathnayake batallaba en solitario contra un ataque de clase mundial, los wickets continuaban cayendo a intervalos regulares, víctimas de la disciplina y la variedad de los lanzadores ingleses. La resistencia final del centenario terminó cuando Sam Curran ejecutó una entrega perfecta que impactó directamente en el muñón de la pierna, dejando a Sri Lanka sin su última esperanza de alcanzar el objetivo. El innings local concluyó en 304 carreras, a 53 del objetivo, confirmando la victoria visitante y el dominio inglés en el formato de 50 overs.

Este resultado le permite a Inglaterra revertir la serie después de que Sri Lanka se impusiera en el primer ODI por 19 carreras en una sorpresiva victoria inicial. Los británicos habían nivelado la serie con una victoria de cinco wickets en el segundo encuentro, más cerrado y competitivo, y este triunfo en el decisivo les entrega el triunfo por 2-1 en la serie, demostrando su capacidad de adaptación y respuesta bajo presión en condiciones ajenas.

Con el formato ODI cerrado de manera exitosa, ambas selecciones ahora dirigirán su atención hacia la serie Twenty20 de tres partidos que arranca el viernes. El formato más corto promete emociones diferentes y nuevos desafíos para jugadores y cuerpos técnicos, quienes buscarán cerrar la gira con un triunfo adicional que les permita llegar con buen ritmo a sus próximos compromisos internacionales.

La actuación de Root y Brook no solo aseguró la victoria en este partido decisivo, sino que también envía un mensaje claro al resto del mundo del cricket: Inglaterra posee una combinación letal de experiencia y juventud que puede resultar devastadora en cualquier condición. Mientras Root continúa consolidando su legado como uno de los grandes del juego moderno, Brook demuestra que el futuro del cricket inglés está en buenas manos y que la transición generacional puede ser más suave de lo anticipado. La serie T20 que se avecina será otra oportunidad para que ambos demuestren su clase y liderazgo en un formato donde la agresividad y la innovación son aún más valoradas.

Referencias