La tenista bielorrusa Aryna Sabalenka ha escrito un nuevo capítulo en la historia del tenis mundial al superar un récord que pertenecía a Novak Djokovic, el jugador más laureado de todos los tiempos. La actual número uno del ranking WTA logró su vigésimo tiebreak consecutivo en torneos del Grand Slam durante su participación en el Open de Australia 2025, una marca que supera la que el serbio mantenía con orgullo.
El logro llegó en el partido de octavos de final contra la joven promesa canadiense Victoria Mboko, de apenas 19 años. El encuentro, que se desarrolló en las pistas de Melbourne Park, presentó un guion dramático que culminó con el momento histórico. Sabalenka dominaba el partido con autoridad, llevando el marcador a un cómodo 6-1, 4-1, cuando la tenista norteamericana decidió reaccionar con valentía.
Mboko, conocida por su tenacidad y su juego agresivo desde el fondo de la pista, logró remontar la desventaja y empatar el segundo set a 6-6, forzando así el desempate. Fue precisamente en ese tiebreak donde Sabalenka demostró su fortaleza mental y su capacidad para brillar en los momentos decisivos, imponiéndose por un contundente 7-1 que le valió no solo el pase a cuartos de final, sino también un lugar privilegiado en los libros de récords.
La marca de 20 tiebreaks consecutivos ganados en Grand Slam representa un hito excepcional en el tenis moderno. Para ponerlo en perspectiva, cada tiebreak es una situación de alta presión donde los márgenes de error son mínimos y la concentración debe ser absoluta. Lograr mantener una racha de victorias en este formato durante múltiples torneos del Grand Slam requiere no solo talento técnico, sino una fortaleza psicológica envidiable.
La reacción de Novak Djokovic no se hizo esperar. A través de sus redes sociales, el serbio publicó un mensaje que decía: "Ahora mismo estoy molesto", acompañado de emoticonos que dejaban claro que el tono era cariñoso y de buen humor. La relación entre ambos campeones es conocida en el circuito: comparten una amistad genuina y un respeto mutuo que trasciende la rivalidad profesional. Djokovic, con su habitual elegancia, reconoció implícitamente el mérito de la hazaenda de su colega.
Es importante contextualizar que, aunque este récord no era el más preciado en la extensa lista de logros de Djokovic, sí representa una de esas marcas que hablaban de su consistencia y frialdad en momentos críticos. El hecho de que Sabalenka haya logrado superarla habla volumes sobre el nivel que la bielorrusa ha alcanzado en los últimos años, consolidándose como la dominadora indiscutible del circuito femenino.
El camino de Sabalenka en el Open de Australia 2025 ha sido impecable. La campeona de las ediciones de 2023 y 2024 llega a cuartos de final sin haber cedido un solo set en el torneo, demostrando una forma física y técnica excepcional. Su preparación para este primer Grand Slam del año fue metódica: conquistó el título del WTA de Brisbane, torneo previo que le sirvió como perfecta antesala para afrontar con garantías el desafío melbourneño.
En cuartos de final, Sabalenka se enfrentará a la estadounidense Iva Jovic, una joven de 18 años que ha sido una de las sensaciones revelación del torneo. La historia de Jovic añade un capítulo interesante a la narrativa: sus padres son emigrantes serbios, y la joven ha crecido admirando a Novak Djokovic como su mayor ídolo. De hecho, según fuentes del circuito, el propio Djokovic ha tenido gestos de cercanía con la joven tenista, llegando a darle consejos en el vestuario de Melbourne Park.
El tenis tiene así un capítulo de cuartos de final cargado de simbolismo: por un lado, Sabalenka, la actual dominadora que acaba de superar el récord de Djokovic; por el otro, Jovic, la promesa estadounidense con raíces serbias que representa el futuro y la continuidad del legado del campeón balcánico. Un duelo que, más allá del resultado deportivo, conecta generaciones y nacionalidades en la rica telaraña de la historia del tenis.
Mientras tanto, la suerte de Djokovic en el torneo masculino ha tomado un giro inesperado. El serbio recibió la noticia de que saltaba directamente a cuartos de final sin tener que disputar los octavos, debido a la lesión abdominal del checo Jakub Mensik. Este descanso adicional, hasta el miércoles, le permitirá recuperar energías y preparar su siguiente compromiso, donde se medirá al ganador del duelo entre el italiano Lorenzo Musetti y el estadounidense Taylor Fritz.
La situación genera un paralelismo curioso: mientras Sabalenka construye su legado superando marcas de Djokovic, el serbio sigue vivo en la lucha por su propio objetivo: conquistar su undécimo título en el Open de Australia, un logro que extendería aún más su leyenda. El descanso extra puede ser crucial en un torneo donde la exigencia física es máxima y donde cada día de recuperación cuenta.
En una entrevista reciente, Sabalenka abordó otro tema que ha generado expectación entre los aficionados: la posibilidad de formar una pareja de dobles mixtos con Djokovic en el US Open. La bielorrusa, con su característica sinceridad, reveló: "Apenas me lo pidió el año pasado. Sigo esperando ese largo mensaje suyo diciéndome que le gustaría jugar conmigo, que soy su compañera de ensueño. No he recibido ese mensaje, así que no sé, quizás no juguemos". Estas declaraciones, dichas con tono juguetón, dejan entrever la buena sintonía entre ambos campeones y abren la puerta a una colaboración que sería un sueño para cualquier amante del tenis.
El contexto de este récord de Sabalenka es particularmente relevante si consideramos la evolución del tenis femenino en los últimos años. La bielorrusa ha representado un modelo de consistencia y poderío, con un servicio devastador y un juego desde el fondo que impone respeto. Su capacidad para resolver tiebreaks habla de una madurez competitiva que la diferencia de sus rivales, muchas de las cuales tienden a decaer en momentos de máxima presión.
Desde una perspectiva técnica, ganar 20 tiebreaks consecutivos implica mantener un nivel de primer servicio excepcional, tomar decisiones inteligentes en puntos clave y, sobre todo, controlar las emociones cuando el partido llega a su punto de ebullición. Sabalenka ha demostrado dominar estos aspectos a la perfección, convirtiéndose en una verdadera especialista del desempate.
El circuito de Grand Slam es el escenario más exigente del tenis, donde la presión mediática, las expectativas y el nivel de competencia alcanzan su máxima expresión. Lograr mantener una racha de este tipo en estos torneos, que se disputan solo cuatro veces al año y donde cada punto puede marcar la diferencia entre la gloria y el fracaso, eleva el valor de este logro a categoría de leyenda.
Para Djokovic, ver cómo uno de sus récords cae ante su amiga Sabalenka no debe ser motivo de frustración, sino de orgullo por el nivel que ha alcanzado la tenista que él mismo ha elogiado en múltiples ocasiones. La dinámica entre ambos refleja la esencia del deporte de élite: el reconocimiento mutuo y la celebración de los logros, incluso cuando implican superar marcas históricas.
El Open de Australia 2025 se está convirtiendo así en un torneo de transición y consolidación. Mientras Sabalenka afianza su dominio en el circuito femenino con récords históricos, Djokovic continúa su búsqueda de la perfección en el masculino, demostrando que su hambre de títulos no tiene límites. La intersección de sus caminos, tanto en lo deportivo como en lo personal, ofrece una de las narrativas más atractivas del tenis actual.
El futuro inmediato de Sabalenka pasa por su compromiso contra Jovic, un duelo que, sobre el papel, debe favorecer a la experimentada bielorrusa. Sin embargo, el tenis ha demostrado que en Grand Slam cualquier sorpresa es posible, especialmente cuando una joven promesa juega sin nada que perder y con la motivación adicional de enfrentarse a la número uno mundial.
Por su parte, Djokovic aprovechará estos días de descanso para afinar su preparación física y mental. A sus 37 años, cada partido representa un desafío único, y la oportunidad de llegar más fresco a cuartos puede ser determinante en su camino hacia una posible final. Su rival, ya sea Musetti o Fritz, presentará un estilo de juego diferente que el serbio deberá estudiar con atención.
La historia del tenis se escribe con récords, pero también con relaciones humanas, con gestos de deportividad y con la capacidad de reinventarse. Sabalenka y Djokovic, cada uno en su terreno, están demostrando que la grandeza no solo se mide por los títulos, sino por la capacidad de inspirar, de superar límites y de reconocer el mérito ajeno. En Melbourne, ambos han dejado claro que su legado está lejos de llegar a su fin.