La selección española de fútbol sala ha iniciado su camino en la Eurocopa con una autoridad indiscutible. El conjunto de Jesús Velasco desplegó un fútbol de alto nivel en la pista del Stozice Arena, donde superó con claridad a la anfitriona Eslovenia por un contundente 4-1. Más de 8.000 espectadores presenciaron cómo los españoles transformaron el debut en una verdadera exhibición de talento, orden táctico y eficacia ofensiva.
El encuentro no pudo comenzar mejor para los intereses de la Roja. Desde el pitido inicial, España impuso un ritmo vertiginoso que desbordó por completo las aspiraciones eslovenas. La primera mitad fue un monólogo futbolístico donde los de Velasco demostraron por qué son uno de los favoritos al título continental. El 4-0 con el que se llegó al descanso reflejaba fielmente lo sucedido sobre el parqué: un dominio absoluto en todas las facetas del juego.
La capacidad de rotación del cuerpo técnico español resultó fundamental para mantener la intensidad. Velasco aprovechó los primeros veinte minutos para probar diferentes esquemas, alternando entre un sistema sin pívot y la presencia de referencias como Adrián Ramírez y Jesús Gordillo. Esta versatilidad táctica permitió a España desconcertar constantemente a su rival, que no encontró respuestas ante el despliegue físico y técnico de los visitantes.
El portero Dídac se convirtió en un muro infranqueable durante la primera mitad. Cada intervención suya transmitía seguridad al equipo, y su liderazgo vocal organizaba la defensa con precisión milimétrica. Cuando Eslovenia lograba superar la presión española, se encontraba con un guardameta en estado de gracia que desbarataba cualquier intento de acercamiento al área. Su actuación fue un claro mensaje de que la portería española está en buenas manos para esta competición.
El primer gol no se hizo esperar. La Selección movió el balón con criterio, generando espacios que fueron explotados por la movilidad de sus jugadores. La conexión entre los líneas resultó impecable, y pronto el marcador reflejó la superioridad hispana. El segundo tanto consolidó el dominio, mientras que el tercero, obra de Jesús Raya, certificó que España estaba en modo fiesta en Ljubljana.
El 0-4 antes del descanso, anotado por Gordillo, fue la guinda a una primera parte perfecta. El pívot catalán recibió en posición de cierre y definió con la frialdad de un especialista, demostrando que su rol en el equipo va más allá de la contención. Su gol fue la culminación de una jugada colectiva que desnudó las carencias defensivas eslovenas y puso de manifiesto la calidad del bloque español.
Las estadísticas del primer tiempo hablaban por sí solas. España había controlado el balón, generado múltiples ocasiones claras y mantenido a raya a un rival que apenas inquietó la portería de Dídac. La sensación de superioridad era palpable, tanto en la grada como en el propio vestuario, donde Velasco debió recordar a sus jugadores que en fútbol sala no hay partidos cerrados hasta el final.
La segunda mitad comenzó con un Eslovenia más agresivo. Los locales, conscientes de que tenían que dar la cara ante su público, subieron líneas y presionaron con mayor intensidad. España, por su parte, mantuvo la calma y trató de administrar la ventaja con inteligencia. La entrada de Mellado aportó pausa y experiencia, intentando controlar el ritmo del encuentro.
Sin embargo, el partido dio un giro inesperado cuando Rivillos cometió el primer error grave de la noche. Una mala salida de balón desde atrás fue interceptada por Fidersek, el mejor jugador esloveno, que no perdonó y batió a Dídac para hacer el 1-4. El gol despertó a los anfitriones, que durante los siguientes minutos disfrutaron de su mejor momento en el encuentro.
El tanto esloveno inyectó dudas en el equipo español. La tensión se apoderó de algunos jugadores, y Eslovenia, con Copy y Fidersek como referentes, comenzó a creer en la remontada. El portero Dídac tuvo que emplearse a fondo para animar a sus compañeros, recordándoles que aún conservaban una ventaja considerable y que debían mantener la concentración.
Velasco solicitó tiempo muerto para reorganizar el equipo. Las rotaciones continuaron, pero la presión eslovena se intensificó. Los locales optaron por el sistema de portero-jugador, arriesgando todo en busca de un resultado que les mantuviera con opciones en la competición. España, consciente del peligro, se replegó con orden, priorizando la solidez defensiva sobre el ataque.
Los últimos minutos fueron un ejercicio de resistencia española. Eslovenia atacaba con cinco jugadores, generando situaciones de peligro que obligaron a Dídac a lucirse nuevamente. La defensa española, liderada por Raya y Gordillo, mantuvo la compostura y anuló las acometidas rivales. La experiencia de los jugadores de la Roja en competiciones internacionales se hizo evidente en la gestión del tiempo y los espacios.
El pitido final confirmó el 4-1, un resultado que sabe a gloria para España. El debut no pudo ser más positivo: tres puntos, buen juego, rotaciones efectivas y mensaje claro al resto de rivales. La Eurocopa ha comenzado con el pie derecho para una selección que aspira a todo y que ha demostrado que la preparación durante los meses previos está dando sus frutos.
El rendimiento de jugadores como Ramírez, que estuvo a punto de hacer el quinto con una jugada individual de lujo, o la solidez de Raya en defensa, son argumentos de peso para el futuro. La capacidad del equipo para mantener la concentración tras el gol en contra también es un aspecto positivo a valorar. En una competición corta como esta, cada detalle cuenta.
La victoria en Ljubljana permite a España liderar su grupo desde el primer día. La confianza ganada será clave para los siguientes compromisos, donde los rivales serán igual de exigentes. Por ahora, la Selección puede disfrutar de un trabajo bien hecho, consciente de que el objetivo final está lejos pero el camino se ha iniciado con paso firme.
El próximo reto será mantener este nivel ante rivales que analizarán minuciosamente cada acción de los españoles. La Eurocopa de fútbol sala promete emociones fuertes, y España ya ha dejado claro que tiene argumentos para pelear por el título. La exhibición en el Stozice Arena es solo el primer capítulo de una historia que espera tener final feliz para la Roja.