El FC Barcelona logró una importante victoria en su visita a la capital checa, superando al Slavia Praga en un encuentro que tuvo de todo: dificultades iniciales, una espectacular remontada y una preocupante lesión de uno de sus pilares. El doblete de Fermín López fue decisivo para que los de Hansi Flick sumaran tres puntos vitales en su camino hacia los octavos de final de la Champions League.
El partido comenzó con un escenario complicado para los culés. Las condiciones del terreno de juego, sumadas a un intenso frío en el estadio checo, dificultaron el desarrollo del juego azulgrana durante los primeros compases. El Slavia, aprovechando su condición de local y la presión de su afición, salió con una actitud agresiva que sorprendió al conjunto español.
Los problemas defensivos del Barcelona se hicieron evidentes en la primera mitad, donde encajaron dos goles que ponían en jaque sus aspiraciones en el torneo. La falta de coordinación en las transiciones defensivas y las dificultades para adaptarse al ritmo físico del rival crearon una situación de máxima tensión en el banquillo visitante.
Sin embargo, la segunda parte dibujó un panorama completamente diferente. El equipo de Hansi Flick salió al campo con una actitud renovada, mostrando una mayor intensidad y una mejor organización táctica. La presión alta y el control del balón, características distintivas del estilo del entrenador alemán, comenzaron a hacer mella en la defensa checa.
Fue entonces cuando apareció Fermín López para convertirse en el héroe de la noche. El joven futbolista catalán demostró su olfato goleador y su capacidad para aparecer en los momentos decisivos. Sus dos tantos no solo sirvieron para darle la vuelta al marcador, sino que también inyectaron una dosis de confianza necesaria en un equipo que atravesaba momentos de incertidumbre.
Las declaraciones de Robert Lewandowski tras el encuentro reflejaban el alivio y la satisfacción del vestuario. El delantero polaco, que también vio puerta durante el encuentro, destacó la importancia de la reacción del equipo tras una primera parte para olvidar. "En la primera parte tuvimos problemas, encajamos dos goles, pero en la segunda jugamos mucho mejor, tuvimos más control y también en el aspecto ofensivo", reconoció el goleador.
Lewandowski también hizo hincapié en la complejidad de competir en condiciones tan adversas. "No es fácil jugar con este frío, el campo complicado y un rival que aprieta mucho. Pero el equipo supo adaptarse y encontrar soluciones", añadió el atacante, quien también celebró su primer gol en la competición, confiando en que le abra las puertas a una racha más prolífica.
Por su parte, el entrenador Hansi Flick analizó el encuentro con su característica perspectiva táctica. El técnico alemán reconoció las dificultades del inicio, pero valoró enormemente la capacidad de reacción de sus jugadores. "Después de los dos goles en contra a balón parado, remontamos y eso es bueno. No fue fácil jugar hoy, hizo mucho frío y el Slavia jugó muy bien con transiciones, balones peligrosos, fue un equipo muy físico", explicó Flick.
El entrenador también tuvo palabras de elogio para sus jugadores, especialmente para los que marcaron la diferencia en la segunda mitad. "Fermín es muy bueno pero también Dani Olmo lo hizo bien cuando entró, marcó un gol importante. Hoy también Lewandowski luchó los 90 minutos", destacó el técnico, mostrando su satisfacción por el rendimiento colectivo.
Sin embargo, no todo fueron buenas noticias para el conjunto catalán. La lesión de Pedri ensombreció la victoria y generó una gran preocupación en el seno del club. El canario tuvo que abandonar el terreno de juego con evidentes gestos de dolor, y las primeras exploraciones apuntan a problemas en el isquiotibial.
Hansi Flick, en su comparecencia posterior al partido, no pudo dar detalles concretos sobre la gravedad de la lesión. "No sé cómo está Pedri. Tiene problemas en su isquio. Veremos", comentó con cautela el entrenador, conscientemente la importancia del mediocampista en sus esquemas tácticos.
La posible baja de Pedri se suma a la ya confirmada de Frenkie de Jong, que se perderá el decisivo encuentro contra el Copenhague por acumulación de tarjetas. La sanción del holandés, combinada con la incertidumbre médica del canario, obligará a Flick a reconfigurar su medular para el partido que decidirá el futuro del Barcelona en la competición.
Con esta victoria, el Barcelona acaricia el top-8 del ranking de la Champions League, aunque todo dependerá del resultado del último partido de la fase de grupos. El conjunto blaugrana necesita vencer al Copenhague en el Camp Nou, y a poder ser, por más de un gol de diferencia para asegurarse matemáticamente un puesto entre los ocho mejores.
La clasificación está tan ajustada que, como reconoció Lewandowski, hay ocho equipos empatados a 13 puntos. Esta igualdad hace que cada detalle cuente y que la diferencia de goles pueda ser decisiva. El delantero polaco dejó claro el objetivo: "Lo más importante es ganar al Copenhague y si jugamos bien en defensa y marcamos muchos goles, tendremos muchas oportunidades para entrar directos".
El entrenador alemán también mostró su conocimiento de la situación clasificatoria. "Sí, vi la clasificación, pero al final es el próximo miércoles cuando se decide. Ya vimos hoy lo difícil que es jugar en la Champions. Lo más importante es que tenemos que ganar, lo demás ya vendrá", reflexionó Flick, mostrando su experiencia en competiciones europeas.
El ambiente en el vestuario es de cauta optimismo. La victoria en Praga demuestra que el equipo tiene carácter y capacidad de superar la adversidad, pero también deja claro que deben corregir errores si quieren competir a los más alto nivel. La primera parte fue un aviso serio que no se puede repetir ante rivales de mayor entidad.
La remontada en territorio checo también sirvió para consolidar la figura de Fermín López como una de las grandes promesas del fútbol español. Su capacidad de aparecer en momentos clave y su olfato goleador lo convierten en una pieza fundamental para el presente y el futuro del club. El abrazo entre el joven futbolista y su entrenador después del partido se ha convertido en una de las imágenes más simbólicas de la noche.
El Barcelona llega a la última jornada con el destino en sus manos. La victoria contra el Copenhague no solo es un objetivo, es una obligación para evitar la incertidumbre de los playoffs y asegurar un puesto directo en los octavos de final. El equipo tendrá que demostrar que la segunda parte en Praga no fue un espejismo, sino el nivel que pueden mantener durante los 90 minutos.
La próxima semana será decisiva para las aspiraciones europeas del conjunto culé. Mientras tanto, el cuerpo médico trabajará contra reloj para evaluar la evolución de Pedri y determinar el alcance real de su lesión. La esperanza del club es que se trate solo de una sobrecarga y no de una lesión muscular de gravedad que le mantenga alejado de los terrenos de juego durante varias semanas.
En definitiva, la noche de Praga dejó un balance positivo en cuanto a resultado, pero con interrogantes importantes sobre el estado físico de una de sus estrellas. El Barcelona demostró carácter, pero también vulnerabilidad. Ahora, la prueba definitiva llega el próximo miércoles en el Camp Nou, donde el equipo deberá ratificar su candidatura a los octavos de final de la Champions League.