Tensión en Expojove Valencia por presencia de militares en feria infantil

El colectivo MOC València protesta pacíficamente contra los stands de las Fuerzas Armadas, generando enfrentamientos verbales con visitantes en la 42ª edición del evento

La inauguración de la 42ª edición de Expojove en Feria València ha estado marcada por un incidente que ha dividido opiniones entre los asistentes. La presencia de un grupo de activistas del movimiento antibelicista MOC València en la zona destinada a los stands de las Fuerzas Armadas ha desatado una serie de confrontaciones verbales con varios visitantes, quienes no han dudado en expresar su rechazo hacia la protesta. El episodio, que no ha requerido la intervención de los servicios de seguridad del recinto, ha puesto de manifiesto la controversia que genera la participación de instituciones militares en un evento dirigido al público infantil.

Los hechos se desarrollaron durante la primera jornada de la feria, que permanecerá abierta al público hasta el próximo 4 de enero. Cuatro miembros del colectivo antimilitarista se apostaron de forma pacífica junto al espacio expositivo del Regimiento de Transmisiones número 21, coreando consignas que cuestionaban la idoneidad de la presencia militar en un entorno familiar. Su actitud sentada y sus mensajes contra la militarización de la infancia no pasaron desapercibidos para numerosos asistentes, que respondieron con visible molestia.

Una de las intervenciones más contundentes provino de una vecina de Algemesí, quien se acercó al grupo para recriminarles su postura de manera directa. "Para la DANA sí que los queríais allí", espetó la mujer en alusión a las labores de rescate y asistencia desarrolladas por la Unidad Militar de Emergencias (UME) tras la devastadora gota fría que azotó la Comunidad Valenciana. Su intervención refleja el sentimiento de gratitud que una parte de la sociedad valenciana mantiene hacia los efectivos que participaron en las tareas de búsqueda y recuperación de víctimas.

Las réplicas no se hicieron esperar. "¿A ver quién iba a recoger cadáveres en la zona?" y "¿Estabais vosotros limpiando allí? No tenéis vergüenza" fueron algunas de las expresiones que otros visitantes dirigieron a los manifestantes. Estos comentarios evidencian la tensión entre quienes consideran que las Fuerzas Armadas desempeñan un papel social indispensable, especialmente en situaciones de catástrofe, y quienes cuestionan su presencia en espacios destinados al ocio infantil.

Los representantes de MOC València, lejos de reaccionar con hostilidad, mantuvieron en todo momento un tono explicativo y calmado. Un portavoz del colectivo aclaró que su postura no implica un rechazo absoluto a las funciones de la UME ni a las misiones humanitarias que desarrolla el Ejército en determinados contextos. "Nosotros no estamos en contra de la UME, que hizo labores de ayuda en la DANA, ni contra las misiones humanitarias", precisó el activista, diferenciando entre labores de emergencia y la función principal de las Fuerzas Armadas.

El núcleo de su argumentación radica en la consideración de que la naturaleza esencial de los ejércitos es la preparación para el conflicto bélico. Desde esta perspectiva, los antimilitaristas sostienen que una institución cuyo propósito principal es la guerra no debería tener cabida en una feria concebida para el entretenimiento y la formación de niños y niñas. Esta postura refleja una corriente de pensamiento que aboga por la desmilitarización de los espacios educativos y lúdicos, considerando que la presencia de armamento y uniformes militares en eventos infantiles normaliza la violencia y la cultura bélica entre las nuevas generaciones.

La polémica en torno a la participación de las Fuerzas Armadas en Expojove no es nueva, pero cobra especial relevancia en esta edición 2025-2026. El regreso de la UME al evento, después de su ausencia en la edición anterior debido a su despliegue en las zonas afectadas por la DANA, ha reavivado el debate. Por un lado, la institución militar destaca su labor de servicio público y su contribución a la seguridad ciudadana. Por otro, los colectivos pacifistas ven en su presencia una forma de reclutamiento encubierto y una legitimación de la violencia institucional.

La feria, que se presenta como la mayor cita infantil de la Comunidad Valenciana, ha ampliado significativamente su oferta dirigida a los más pequeños, especialmente en el segmento de 0 a 5 años. Esta expansión hacia una franja etaria más temprana es precisamente uno de los argumentos que esgrimen los antimilitaristas para justificar su protesta. Consideran que la exposición de menores de edad a contenidos militares en edades tan tempranas constituye una forma de adoctrinamiento que vulnera la libertad de conciencia de los menores.

La respuesta de los visitantes contrarios a la protesta revela, sin embargo, una percepción social diferente. Para muchos ciudadanos, especialmente en zonas directamente afectadas por la DANA, la imagen del Ejército está asociada a la solidaridad, el sacrificio y la protección. La labor de búsqueda y rescate de los efectivos militares en las zonas devastadas por las inundaciones ha generado un vínculo emocional que trasciende las posturas ideológicas. De ahí que la crítica a la presencia militar en Expojove sea interpretada por algunos como una ingratitud o una falta de reconocimiento a un servicio esencial.

El debate supera así el ámbito de la feria para adentrarse en cuestiones más profundas sobre el papel de las Fuerzas Armadas en la sociedad contemporánea. Mientras los colectivos antimilitaristas abogan por una separación tajante entre lo militar y lo civil, especialmente en espacios destinados a la infancia, una parte considerable de la población valora la presencia de estas instituciones como algo normalizado y, en ocasiones, necesario.

La tensión vivida en Expojove refleja una división social que se manifiesta con mayor virulencia en momentos de conmemoración o reconocimiento de servicios públicos. La mención repetida de la DANA por parte de los visitantes enfadados demuestra cómo la tragedia ha marcado el imaginario colectivo y ha reconfigurado la percepción que buena parte de la ciudadanía tiene de las Fuerzas Armadas. Para estos ciudadanos, la protesta antimilitarista no solo cuestiona la presencia de un stand en una feria, sino que menosprecia el esfuerzo y el riesgo asumido por los efectivos en momentos de extrema necesidad.

Por su parte, los activistas del MOC mantienen que su crítica no es personal contra los soldados individuales, sino contra una estructura institucional que, a su juicio, promueve la violencia como medio de resolución de conflictos. La distinción que hacen entre la UME, como unidad de emergencia, y el Ejército como institución bélica, busca precisamente desmontar el argumento de que toda crítica al militarismo es una crítica al servicio público. Desde esta óptica, es posible agradecer la labor de rescate mientras se cuestiona la presencia de armamento y propaganda militar en un espacio infantil.

La feria continúa su programación con normalidad, y los organizadores no han emitido declaraciones oficiales sobre el incidente. La presencia de los stands militares se mantiene como en ediciones anteriores, junto a otras instituciones públicas y privadas que ofrecen actividades lúdicas y formativas para los más jóvenes. La protesta de MOC València, aunque simbólica en cuanto al número de participantes, ha logrado visibilizar un debate que habitualmente permanece en la periferia de la opinión pública.

El episodio sirve para constatar que, pese al paso del tiempo desde la DANA, la herida social sigue viva y condiciona las reacciones ciudadanas ante cualquier cuestionamiento de las instituciones que intervinieron en la gestión de la crisis. La feria infantil, concebida como un espacio de diversión y aprendizaje, se ha convertido así en un escenario más de la confrontación ideológica sobre el papel de las Fuerzas Armadas en la sociedad valenciana y española.

A medida que Expojove desarrolle sus jornadas hasta el 4 de enero, se prevé que la presencia de los antimilitaristas continúe generando debates espontáneos entre los visitantes. La capacidad del colectivo para mantener una postura pacífica y argumentada, frente a la indignación de quienes perciben la protesta como una afrenta, determinará el tono de las próximas jornadas. Mientras tanto, la feria mantiene su equilibrio entre oferta lúdica y presencia institucional, reflejando las tensiones de una sociedad que aún busca definir los límites entre agradecimiento, pedagogía y crítica política en los espacios destinados a la infancia.

Referencias