El Ibex 35 ha cerrado la sesión de Nochebuena del 24 de diciembre de 2025 con un comportamiento prácticamente plano, registrando una modesta caída del 0,06% hasta situarse en los 17.172 puntos. Esta jornada, marcada por el escaso volumen de negociación propio de las fechas navideñas, ha reflejado la tranquilidad que caracteriza a los mercados europeos en vísperas de las fiestas, con operadores ausentes y una volatilidad mínima que ha mantenido al índice en un rango estrecho durante toda la sesión.
El selectivo español llega a estas fechas con los deberes más que cumplidos. A lo largo de 2025, el índice ha experimentado una revalorización cercana al 50%, consolidando su posición en niveles récord y demostrando una fortaleza que parece no tener fin. La ausencia de síntomas de debilidad técnica o fundamental ha permitido al Ibex mantener una trayectoria alcista constante, beneficiándose de un entorno macroeconómico favorable tanto a nivel doméstico como internacional. Los principales valores del índice, especialmente los bancos y las eléctricas, han liderado las ganancias, aprovechando el entorno de tipos estables y la mejora de los márgenes de beneficios.
El contexto internacional ha jugado un papel determinante en este desempeño excepcional. Estados Unidos ha cerrado el tercer trimestre del año con un dato de Producto Interior Bruto (PIB) que ha superado ampliamente las expectativas del mercado. El crecimiento se situó en un 4,3%, muy por encima del 3,2% que preveían los analistas de Bloomberg. Este resultado ha generado optimismo entre los inversores globales y ha reforzado la confianza en la solidez de la economía mundial, creando un efecto de arrastre positivo para los mercados europeos.
Donald Trump, que regresará a la presidencia de Estados Unidos el próximo mes, ha aprovechado estos datos para lanzar un mensaje contundente a través de su red social Truth Social. El mandatario ha reivindicado el éxito de las políticas económicas de su futura administración, atribuyendo el crecimiento al "buen gobierno" y a la estrategia arancelaria que prometió implementar durante la campaña. Según sus palabras, 60 de los 61 economistas consultados por Bloomberg erraron en sus pronósticos, mientras que él y "otros genios" acertaron con la previsión, demostrando una vez más su desconfianza hacia el establishment económico.
Más allá de la celebración del dato, Trump ha introducido una reflexión profunda sobre la dinámica actual de los mercados financieros. El presidente electo ha criticado que, en la actualidad, las buenas noticias económicas se interpreten como algo negativo para las bolsas, ya que los inversores temen que la Reserva Federal (Fed) responda con subidas de tipos de interés para controlar la inflación potencial. Esta percepción, según Trump, ha roto la relación tradicional entre economía real y mercados financieros.
"Antes, cuando había buenas noticias, el mercado subía. Hoy en día, cuando hay buenas noticias, el mercado baja", ha señalado Trump, describiendo lo que considera una paradoja del sistema financiero moderno. Esta percepción le ha llevado a exigir a la Fed que mantenga una postura expansiva incluso ante un escenario de crecimiento robusto, rompiendo con la lógica convencional de la política monetaria contracíclica.
El mandatario ha dejado claro que, en su opinión, los mercados fuertes no generan inflación, sino que esta surge de la "estupidez" de las políticas restrictivas que frenan el crecimiento prematuramente. Ha instado a su futuro presidente de la Reserva Federal a que reduzca los tipos de interés cuando el mercado marcha bien, en lugar de aplicar freno a la expansión sin justificación alguna, como ha ocurrido en ciclos anteriores.
Trump ha argumentado que una economía en pleno crecimiento debería verse recompensada con condiciones monetarias favorables, no castigada con restricciones preventivas. Considera que permitir que los tipos bajen impulsaría el PIB estadounidense a crecimientos extraordinarios de "10, 15 e incluso 20 puntos porcentuales en un año", cifras que superan con creces cualquier proyección ortodoxa y que han sido recibidas con escepticismo por la comunidad académica.
La postura del presidente electo representa un desafío directo a la doctrina económica convencional, que establece que una economía que crece por encima de su potencial requiere estímulos monetarios moderados para evitar desequilibrios y burbujas especulativas. Trump, sin embargo, rechaza esta visión y ha advertido que quien no comparta su filosofía nunca presidirá la Reserva Federal durante su mandato, condicionando así la independencia del banco central.
Estas declaraciones han generado debate intenso entre analistas financieros y economistas. Por un lado, algunos interpretan el mensaje como una señal de que la presión política sobre la Fed se mantendrá firme, lo que podría limitar la independencia del banco central y generar incertidumbre a largo plazo. Por otro, otros expertos consideran que el tono populista busca preparar el terreno para una política monetaria ultraexpansiva que alimente los mercados bursátiles en el corto plazo, independientemente de las consecuencias macroeconómicas futuras.
El Ibex 35, como otros índices globales, ha reaccionado con moderación a estas declaraciones. La tranquilidad de la sesión de Nochebuena refleja que los inversores españoles están más centrados en cerrar el año positivo que en las tensiones políticas transatlánticas. Sin embargo, la influencia de las decisiones de la Fed en los flujos de capital internacionales hace que la postura de Trump sea relevante incluso para los mercados europeos, que no pueden ignorar la política monetaria de la primera economía mundial.
La bolsa española cierra 2025 como uno de los principales valores refugio dentro del panorama europeo. Su revalorización del 50% no solo supera a la mayoría de sus pares continentales, sino que también refleja la confianza de los inversores en la estabilidad económica del país y en el potencial de sus principales valores, especialmente del sector bancario y energético, que han liderado las ganancias durante todo el año.
El contexto de tipos de interés bajos, que Trump quiere perpetuar, ha sido uno de los principales catalizadores de esta tendencia alcista sostenida. Las empresas del Ibex se han beneficiado de un acceso al crédito barato y de la búsqueda de rentabilidad por parte de los inversores institucionales y minoristas en un entorno de escasa rentabilidad de los activos de renta fija, lo que ha canalizado enormes flujos hacia el mercado de valores.
A medida que se acerca el cierre del año, los analistas comienzan a elaborar sus previsiones para 2026. La incertidumbre sobre la política monetaria estadounidense, combinada con la fortaleza mostrada por el Ibex, genera un escenario de oportunidades y riesgos equilibrado. Por un lado, la continuidad de un entorno de tipos bajos podría prolongar el rally bursátil. Por otro, cualquier señal de inestabilidad en la Fed o de pérdida de credibilidad podría generar volatilidad en los mercados emergentes y desarrollados por igual.
La jornada de Nochebuena ha sido, en definitiva, un epílogo tranquilo para un año excepcional en el parqué español. Con los mercados cerrados mañana por Navidad y una última sesión el 26 de diciembre, los inversores tienen tiempo para reflexionar sobre el impacto que tendrá la nueva administración estadounidense en sus carteras y en la configuración de activos para el próximo ejercicio.
El mensaje de Trump, aunque controvertido desde el punto de vista técnico y académico, resuena entre una parte de la comunidad inversora que ve con buenos ojos la desaparición de la dicotomía entre buenas noticias económicas y malas noticias para las bolsas. Si su visión se materializa en política concreta, 2026 podría ser otro año de récord para los mercados accionariales globales, aunque con riesgos acumulados a medio plazo.
Mientras tanto, el Ibex 35 mantiene su rumbo ascendente, consolidando niveles que hace apenas doce meses parecían inalcanzables. La calma de Nochebuena es solo una pausa en una trayectoria que, de momento, no muestra signos de agotamiento técnico ni fundamental, y que podría prolongarse si el escenario monetario global se mantiene tan favorable como hasta ahora.