Nerea Pérez de las Heras da un toque de atención a los influencers en los Premios Ídolo

La periodista aprovechó su discurso para cuestionar la responsabilidad social, las alianzas comerciales y la evasión fiscal del sector

La noche del jueves transformó IFEMA en un hervidero de cámaras, glamour y reconocimientos. La tercera edición de los Premios Ídolo, el evento que la creadora de contenido Dulceida concibió para celebrar a las figuras más prominentes del panorama digital español, congregó a cientos de rostros conocidos de las redes sociales. La alfombra roja se vio desfilada por personalidades como Lola Lolita, Marina Rivers, Anabel Pantoja o Kira Miró, entre otros muchos creadores que han convertido su presencia online en un fenómeno de masas.

Sin embargo, el momento más destacado de la velada no llegó con un baile viral ni con un anuncio de colaboración, sino desde el escenario, mediante un discurso que nadie esperaba. La periodista y comunicadora Nerea Pérez de las Heras, reconocida por su labor al frente del podcast Saldremos Mejores, subió al podio para recoger el galardón a la Conciencia Social. Y cumpliendo con el espíritu de la categoría, su intervención trascendió los agradecimientos protocolarios para convertirse en un auténtico llamamiento de atención al colectivo presente.

Con un equilibrio perfecto entre ironía y contundencia, Pérez de las Heras dirigió su mirada a la audiencia de creadores: «Me encuentro aquí rodeada de los influencers más seguidos de España. Ahora que os tengo atrapados y no podéis escapar, me gustaría que me escuchéis y, por una vez, dejad que sea yo quien influya en vosotros». Esta apertura, aparentemente juguetona, ocultaba una serie de reflexiones de gran calado que sacudirían al sector en las horas siguientes.

La comunicadora no dudó en reconocer el mérito de su oficio: «El trabajo que hacéis tiene dignidad, lo habéis construido desde cero y eso es admirable». No obstante, inmediatamente introdujo la primera de sus advertencias: el poder de su influencia sobre las generaciones más jóvenes. «Los adolescentes de hoy os escuchan más a vosotros que a sus progenitores o a sus docentes. Ese es un poder enorme, y con él viene una responsabilidad igual de grande», subrayó. El mensaje era claro: cada recomendación, cada producto promocionado, cada opinión expresada tiene un impacto real en la formación de valores y la autoestima de millones de seguidores.

Precisamente sobre este último aspecto, la autoestima, giró su segunda reflexión. La periodista instó a sus colegas a ser conscientes de las consecuencias de fomentar el consumismo desmedido entre su público. «Antes de animar a una chica de quince años a comprar ropa o cosméticos para sentirse aceptada, pensad en lo que estáis sembrando», advirtió. La crítica apuntaba directamente a la tendencia de vincular la felicidad personal con la posesión de productos materiales, una dinámica que, según su perspectiva, genera insatisfacción y presión social entre la juventud.

El tono de la intervención fue in crescendo. El siguiente punto abordó un tema de máxima sensibilidad: la publicidad de marcas vinculadas al conflicto en Palestina. Sin ambages, Pérez de las Heras instó a los presentes a revisar sus acuerdos comerciales: «Investigad a fondo quiénes están detrás de las empresas que promocionáis. Algunas de ellas están financiando las bombas que acaban con la vida de niños inocentes». Esta declaración, contundente y directa, generó un murmullo en la sala y activó los teléfonos móviles para documentar el momento.

La comunicadora no se detuvo ahí. Aprovechó para mencionar uno de los episodios más controvertidos del último año en el mundo de la solidaridad digital: las donaciones para las víctimas de la DANA. «No podemos colaborar con organizaciones que, después de robarse el dinero de las ayudas, resulta que ya se sabía que tenían vínculos con ideologías extremistas», reprochó. Aunque no citó nombres específicos, el mensaje fue interpretado por gran parte de la audiencia como una referencia directa a ciertos creadores que se asociaron con colectivos como Revuelta, cuya gestión de fondos para los afectados por la tragedia de la gota fría desató una enorme polémica por su supuesta falta de transparencia y sus conexiones con la extrema derecha.

El broche de oro del discurso llegó con una cuestión que lleva años sobrevolando el sector: la tributación y la residencia fiscal en Andorra. «Antes de hacer las maletas y cambiar de domicilio para pagar menos impuestos, pensad en qué sistema estáis dejando de contribuir y quiénes se ven afectados por esa decisión», concluyó. Esta alusión a la práctica de numerosos youtubers e influencers que han establecido su residencia en el principado andorrano para beneficiarse de su baja tributación cerró un discurso que fue aplaudido por parte del público, pero que también dejó caras de incomodidad entre quienes se sintieron directamente aludidos.

Las reacciones no se hicieron esperar. En cuestión de minutos, fragmentos del discurso se viralizaron en plataformas como X, Instagram y TikTok. Mientras algunos usuarios celebraron la valentía de Pérez de las Heras por «decir las verdades que nadie se atreve a pronunciar en el mundillo», otros criticaron que su intervención fue «moralista» y «fuera de lugar». El debate se extendió a programas de televisión y mesas de debate digital, donde se discutió si un evento de premiación era el escenario adecuado para este tipo de cuestionamientos.

Lo cierto es que la intervención de la periodista ha reabierto conversaciones pendientes en el sector. La responsabilidad social del influencer no es un concepto nuevo, pero rara vez se ha expuesto con tanta crudeza en un escenario tan simbólico. La industria del contenido digital en España factura millones de euros anuales, y sus protagonistas disfrutan de una visibilidad que antes solo estaba reservada para las estrellas de Hollywood. Con esa proyección viene, o debería venir, una mayor exigencia ética.

Expertos en comunicación y marketing digital han señalado que el discurso de Pérez de las Heras podría marcar un punto de inflexión. «Hasta ahora, la crítica al sector venía desde fuera, desde medios tradicionales o desde la sociedad civil. Que sea una profesional del medio, que además es premiada por el propio sector, quien cuestione estas prácticas, le da una legitimidad enorme», comentó una analista de tendencias digitales.

El debate sobre la tributación de los influencers es particularmente espinoso. Andorra se ha convertido en un destino favorito para creadores de contenido de alto rendimiento que buscan optimizar su situación fiscal. La legalidad de esta práctica no está en cuestión, pero la ética y el compromiso con el país que les ha visto crecer sí que genera división de opiniones. España tiene un sistema de bienestar que depende de los impuestos de sus ciudadanos, y cuando figuras públicas con millones de seguidores eluden esa contribución, el mensaje que transmiten es controvertido.

Por su parte, la polémica sobre las donaciones de la DANA ha dejado heridas abiertas. La falta de transparencia en la gestión de fondos por parte de algunas organizaciones ha generado desconfianza en la solidaridad digital. Pérez de las Heras no solo recordó el episodio, sino que advirtió sobre los riesgos de no investigar a quienes canalizan las ayudas, especialmente cuando existen indicios de ideologías extremistas detrás.

El discurso también ha puesto sobre la mesa la necesidad de una regulación más clara sobre la publicidad en redes sociales. Aunque existen normativas sobre publicidad patrocinada, el ámbito de la responsabilidad ética de las marcas que promocionan los creadores es más difuso. ¿Deben los influencers investigar la procedencia de los ingresos de sus anunciantes? ¿Deberían existir listas negras de empresas vinculadas a conflictos armados? Son preguntas que ahora el sector se ve obligado a confrontar.

Más allá de las críticas, lo que Nerea Pérez de las Heras consiguió con su intervención fue humanizar un debate que a menudo se reduce a polémicas superficiales. No atacó al colectivo, sino que llamó a la reflexión desde dentro, con empatía pero sin suavizar la dureza de los temas. Reconoció el esfuerzo de los creadores, pero les recordó que su influencia trasciende las métricas y los beneficios económicos.

En las próximas semanas, se verá si este discurso tiene un efecto real o si se diluye en el ciclo de las tendencias pasajeras. Lo que es indiscutible es que la periodista ha conseguido lo que muchos consideran imposible: hacer que el mundo de los influencers se detenga a pensar, aunque solo sea durante unos minutos, en el impacto real de sus decisiones. Y en una industria que vive de la inmediatez y la viralidad, eso ya es un logro significativo.

El eco de sus palabras seguirá resonando cada vez que un creador firme un contrato publicitario, cada vez que un joven siga un consejo de consumo, cada vez que se abra un debate sobre solidaridad o tributación. Porque, como bien recordó Pérez de las Heras, el poder de influir conlleva la obligación de hacerlo con conciencia. Y esa es una lección que trasciende cualquier algoritmo o tendencia pasajera.

Referencias