El primer edil de Alcanar, Joan Roig, ha comunicado este domingo su decisión de dejar la alcaldía del municipio tarraconense a través de una carta abierta dirigida a todos los vecinos. El motivo principal, tal como él mismo explica, es el desgaste físico y emocional provocado por la gestión continuada de cinco episodios de gota fría que han asolado la localidad durante su periodo al frente del consistorio.
En la misiva, Roig reconoce que, aunque era consciente de las exigencias que conllevaba ocupar la alcaldía, la realidad ha superado con creces cualquier previsión inicial. "Ya intuía la exigencia del camino", confiesa el hasta ahora alcalde, pero admite que "no podía imaginar" que Alcanar tendría que enfrentarse a nada menos que cinco fenómenos de DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos) durante su mandato.
La presión constante de la emergencia ha dejado una marca indeleble en su salud. "Las lluvias torrenciales, sostenidas en el tiempo, han generado una carga ingente de trabajo y responsabilidades más allá de los límites de la alcaldía. La gestión permanente de la emergencia ha dejado una huella física y mental que, hoy, ya no puedo continuar asumiendo", expresa con rotundidad en su despedida.
La dimisión no obedece únicamente a razones de salud. Recientemente, Roig ha sido nombrado profesor interino de secundaria en un instituto del área metropolitana de Barcelona, un cambio profesional que le impide dedicar a Alcanar "el tiempo y la disponibilidad que el municipio merece". Con formación académica en Fisioterapia y Ciencias Sociales, esta nueva etapa docente representa para él una oportunidad de reorientar su carrera profesional.
"La alcaldía debe ejercerse con plenas capacidades y dedicación. Cuando esto no es posible, hay que dar un paso al lado. Por eso, os comunico la decisión de dejar el cargo de alcalde con el objetivo de facilitar el relevo", argumenta Roig, mostrando una actitud responsable hacia la institución que ha dirigido.
En sus palabras de despedida, el edil hace un llamamiento a la necesidad de liderazgos sólidos para los momentos decisivos que afronta el municipio. "Vienen tiempos decisorios. Alcanar necesita personas que lideren la institución con toda la lucidez y la capacidad para cumplir objetivos", escribe, mostrándose confiado en la continuidad del gobierno municipal actual.
"En este sentido, me marcho tranquilo y seguro de que el equipo de gobierno tiene la experiencia y el compromiso necesarios para encarar esta etapa de transformación", añade, transmitiendo un mensaje de estabilidad a la ciudadanía.
La carta concluye con un tono de agradecimiento y reflexión personal. "Comparto esta carta de despedida con el corazón lleno de agradecimiento y con la ilusión de empezar una nueva etapa. Disculpad familia y amigos por todas las ausencias. Intentaré compensarlas. Gracias siempre por la oportunidad", expresa Roig, quien califica de "regalo extraordinario" haber tenido la oportunidad de encabezar el Ayuntamiento de Alcanar.
El municipio de Alcanar, situado en la comarca del Montsià, ha sido uno de los más castigados por los fenómenos meteorológicos extremos en los últimos años. La gota fría, un fenómeno que se produce cuando una depresión aislada en niveles altos de la atmósfera se estanca sobre la zona mediterránea, ha causado repetidamente inundaciones devastadoras en la zona, dañando infraestructuras, viviendas y comercios, y generando una situación de emergencia continua que exige una respuesta institucional constante.
La gestión de estas crisis climáticas requiere una coordinación compleja entre servicios de emergencia, protección civil, limpieza, reparación de infraestructuras y atención a los afectados. Para un municipio de las dimensiones de Alcanar, con poco más de 9.000 habitantes, asumir cinco episodios de esta magnitud supone una presión extraordinaria sobre los recursos humanos y económicos locales.
La dimisión de Roig pone de manifiesto el coste personal que asumen los cargos públicos en situaciones de crisis recurrentes. Mientras que la gestión diaria de un ayuntamiento ya implica una dedicación importante, la suma de emergencias continuadas puede resultar insostenible para cualquier persona, por muy preparada que esté.
El caso de Alcanar también refleja una realidad climática emergente en el Mediterráneo español. Los fenómenos de DANA se están volviendo más frecuentes e intensos, posiblemente como consecuencia del cambio climático, y están poniendo a prueba la capacidad de respuesta de las administraciones locales. Los municipios costeros y prelitorales, como Alcanar, se encuentran particularmente expuestos a estos eventos extremos.
La situación plantea interrogantes sobre cómo deben prepararse las administraciones locales para hacer frente a esta nueva normalidad climática. La necesidad de planes de emergencia más robustos, de recursos específicos para la gestión de crisis y de apoyo psicológico para los responsables políticos y técnicos son aspectos que cobran relevancia ante casos como el de Alcanar.
Para la ciudadanía de Alcanar, la renuncia de su alcalde representa un momento de incertidumbre, pero también de oportunidad. El mensaje de Roig apunta a una transición ordenada y a la confianza en su equipo de gobierno, lo que debería garantizar la estabilidad institucional en un momento crítico.
El futuro inmediato del municipio pasa por la designación de un nuevo alcalde o alcaldesa que pueda afrontar con energía renovada los desafíos que plantea la gestión municipal en un contexto de emergencia climática recurrente. La experiencia acumulada por el equipo de gobierno actual será un activo invaluable para quien asuma el relevo.
La dimisión de Joan Roig sirve así como un recordatorio de las exigencias del servicio público en tiempos de crisis, y de la importancia de priorizar la salud y el bienestar de quienes ocupan cargos de responsabilidad. Su honestidad al reconocer sus límites y su compromiso con una transición ordenada son gestos que merecen ser valorados en un momento en el que la política a menudo se ve cuestionada.
El municipio de Alcanar afronta ahora un nuevo capítulo en su historia reciente, marcado por la adversidad climática pero también por la resiliencia de su población y sus instituciones. La lección que deja Roig es clara: liderar en tiempos de crisis requiere no solo capacidad de gestión, sino también conciencia de los propios límites y la valentía de tomar decisiones difíciles cuando la salud y la efectividad del liderazgo están en juego.