La analista política Cristina Monge ha dibujado un panorama preocupante para el principal partido de la oposición en España durante su intervención en el programa El Abierto de Hoy por Hoy de la Cadena SER. Sus declaraciones ponen de manifiesto una paradoja política: el Partido Popular se encuentra estancado o en retroceso precisamente cuando, según sus propios términos, la izquierda atraviesa su momento más débil.
Monge ha situado su análisis en el contexto de varios procesos electorales autonómicos que se avecinan, con Extremadura y Aragón como ejemplos paradigmáticos de una tendencia que, a su juicio, podría extenderse por todo el territorio nacional. La situación de José Luis Ábalos en prisión provisional, la ruptura de Junts con el Gobierno de Pedro Sánchez y la investidura de Juanfran Pérez Llorca en la Comunidad Valenciana han centrado buena parte del debate político reciente, pero son las dinámicas electorales a medio plazo las que más inquietud generan entre los expertos.
El caso extremaduro: un síntoma nacional
La comunidad extremeña, gobernada por María Guardiola, ha decidido adelantar elecciones ante la imposibilidad de aprobar los presupuestos para 2026. Las primeras encuestas publicadas revelan una tendencia clara: el PP mantendría sus resultados, pero sin conseguir la mayoría absoluta necesaria para gobernar sin apoyos externos. El verdadero ganador en las proyecciones es Vox, que experimenta una escalada preocupante.
"El PP sin mayoría sigue dependiendo de la ultraderecha", ha advertido Monge, subrayando que esta dependencia no es un fenómeno aislado. La pérdida de escaños del PSOE en esta región, lejos de beneficiar únicamente a los populares, está fortaleciendo a la formación de Santiago Abascal, creando un escenario de bloqueo institucional y polarización que se repite en otras comunidades.
Aragón: el mismo miedo en la derecha
La situación en Aragón refleja patrones similares. El presidente Jorge Azcón se debate entre prorrogar los presupuestos o convocar elecciones anticipadas, pero la decisión no es sencilla. El temor que comparte con su homóloga extremeña es idéntico: que Vox no solo mantenga su representación, sino que la incremente, obligando al PP a negociar con ellos desde una posición de mayor debilidad.
Monge ha insistido en que este escenario se reproduce "elección tras elección, comunidad tras comunidad", generando una percepción pública que condicionará el comportamiento del electorado tanto en los comicios autonómicos inminentes como en las generales de julio de 2027. La repetición de este mensaje, según la experta, conforma una narrativa que puede resultar autocomplaciente para la ultraderecha y paralizante para el centro-derecha tradicional.
Una paradoja electoral sin precedentes
La frase más contundente de la analista ha sido: "En estos momentos, Vox al alza y el PP, en el peor momento de la izquierda, estancado o a la baja, dependiendo de la ultraderecha. Ese es el panorama que tenemos en España". Esta afirmación resume la paradoja que vive el país: la debilidad del PSOE y sus socios no se traduce automáticamente en fortaleza para el principal partido de la oposición.
El fenómeno no es nuevo, pero su intensidad sí. Durante los últimos años, el PP ha visto cómo Vox le disputa el electorado más conservador y reaccionario, mientras que la fragmentación del voto de izquierdas impide que esa fuga se convierta en mayorías absolutas populares. El resultado es un sistema de partidos cada vez más polarizado, con un centro-derecha tradicional atrapado entre su necesidad de ampliar su base y el miedo a perderla por la derecha.
Preocupación democrática más allá de los números
Monge no ha ocultado su inquietud por las implicaciones de esta tendencia: "La subida de Vox es preocupante desde el punto de vista democrático". Esta advertencia va más allá del mero análisis electoral y apunta a la consolidación de una fuerza política que cuestiona algunos de los pilares del sistema democrático español, desde la autonomía de los poderes judiciales hasta los derechos de las minorías.
La analista sugiere que el problema no es solo electoral, sino también institucional. La necesidad de pactar con Vox para formar gobiernos está normalizando posturas que hasta hace poco estaban en la periferia del sistema, lo que desplaza el centro de gravedad político hacia posiciones más radicales y dificulta el consenso en temas fundamentales.
El calendario electoral como factor de incertidumbre
La incógnita sobre cuándo se celebrarán las elecciones generales -si finalmente se adelantan o se espera al final de la legislatura en julio de 2027- añade una capa de complejidad al análisis. Monge considera que cada proceso autonómico que se celebre antes de esa fecha servirá como termómetro y, al mismo tiempo, como catalizador de las tendencias nacionales.
La percepción pública que se vaya construyendo con cada cita electoral será, según la experta, "relevante a la hora de ir a votar". Esto significa que los resultados en Extremadura, Aragón o Cataluña -donde también se avecinan comicios- no solo reflejarán el estado de opinión local, sino que influirán en las expectativas y comportamientos del conjunto del electorado español.
¿Un ciclo político sin retorno?
El análisis de Cristina Monge apunta a la consolidación de un ciclo político en el que la ultraderecha ya no es una opción testimonial, sino una fuerza determinante de los gobiernos en numerosas comunidades. El PP, lejos de capitalizar el desgaste del Ejecutivo de Sánchez, se ve obligado a compartir el espacio de la oposición con un rival que le supera en energía electoral y que le condiciona en la agenda política.
Este escenario plantea interrogantes sobre el futuro del sistema de partidos español. ¿Es sostenible a largo plazo una dinámica en la que el partido ganador de las elecciones necesita pactar sistemáticamente con formaciones que cuestionan los consensos constitucionales? ¿Cómo afecta esto a la estabilidad institucional y a la calidad de la democracia?
Monge no ofrece respuestas definitivas, pero su diagnóstico es claro: el panorama electoral español ha cambiado de forma estructural. El bipartidismo tradicional ha dejado paso a un sistema multipolar donde la ultraderecha ocupa un espacio central que el centro-derecha parece incapaz de recuperar, incluso en las circunstancias más favorables.
La clave para entender este fenómeno, según la analista, no está solo en los errores del PSOE o en los aciertos de Vox, sino en la incapacidad del PP para renovar su discurso y ampliar su base electoral más allá del voto más conservador. Mientras esta situación persista, cada convocatoria electoral será una nueva oportunidad para que la ultraderecha refuerce su posición, y una nueva prueba de fuego para la democracia española.