En una entrevista inesperadamente política, Isabel Preysler ha roto su tradicional discreción sobre temas de actualidad gubernamental. La conocida socialite, de 74 años, dejó boquiabierta a la periodista Susanna Griso cuando, desde el salón de su residencia madrileña de Puerta de Hierro, lanzó una contundente valoración sobre la gestión de Pedro Sánchez que ha generado un intenso debate en las redes sociales y los medios de comunicación.
El encuentro, retransmitido en directo por el programa Espejo Público, comenzó como una conversación distendida sobre los temas habituales en la vida de Preysler: su reciente publicación biográfica, los preparativos navideños, su hija Tamara, las polémicas familiares y los rumores que han acompañado su trayectoria personal. Sin embargo, el tono cambió radicalmente cuando Griso introdujo una pregunta que nadie esperaba.
La periodista catalana, conocida por su estilo directo, interrumpió la conversación amena con una cuestión que pilló a la entrevistada en fuera de juego: "Quiero que me des tu opinión sobre determinados personajes de la actualidad política. ¿Qué opina Isabel Preysler...?". La reacción de la socialite fue inmediata y reveladora. Con una sonrisa tensa y un gesto de evidente incomodidad, respondió: "No, prefiero no decirte... ¿Por qué voy a opinar yo sobre personajes de la política? No tengo ni idea".
Pero Griso no se dio por vencida. Insistió en concreto sobre el presidente del Gobierno: "Sobre Pedro Sánchez", apretó la periodista. Fue entonces cuando Preysler, tras una pausa significativa y con una sonrisa enigmática que la presentadora interpretó como reveladora, dejó caer la frase que ha marcado la entrevista: "Sobre el Gobierno... ¿por qué?". Ante la insistencia de Griso, que no dudó en afirmar "esta respuesta lo dice todo", la viuda de Miguel Boyer finalmente zanjó el tema con una contundencia que nadie esperaba: "No tengo nada bueno que decir sobre el Gobierno".
Estas palabras, pronunciadas con la elegancia que la caracteriza pero con una firmeza inusual en ella, constituyen un hecho excepcional en la trayectoria pública de Preysler. Históricamente, la socialite ha mantenido una estricta neutralidad sobre cuestiones políticas, evitando pronunciarse sobre temas que pudieran generar controversia. Su entorno más cercano siempre ha destacado su capacidad para mantenerse al margen de los debates ideológicos, centrándose en su vida social, familiar y profesional.
El contexto familiar de estas declaraciones añade una capa adicional de significado. Preysler fue esposa de Miguel Boyer, el influyente ministro de Economía y Hacienda durante el gobierno de Felipe González. Boyer representaba el socialismo clásico, con una visión económica ortodoxa y un perfil institucional riguroso. Desde esta perspectiva, las críticas de Preysler al actual ejecutivo podrían interpretarse como un reflejo de la distancia que separa aquella época de la política actual del PSOE.
La brecha generacional y ideológica entre el socialismo de los años 80 y la línea política actual ha sido objeto de debate durante años. Varios históricos del partido han expresado públicamente sus discrepancias con la deriva de la formación bajo el liderazgo de Sánchez. Aunque Preysler nunca ha sido una figura política activa, su matrimonio con Boyer le proporcionó una visión privilegiada de los mecanismos del poder durante una década decisiva para la democracia española.
La reacción de la periodista y el equipo de grabación fue de evidente sorpresa. Las cámaras captaron el momento exacto en el que Griso, visiblemente impactada, asimilaba la respuesta. "No me lo esperaba", reconoció la presentadora minutos después en el plató del programa. El clip se ha viralizado en cuestión de horas, convirtiéndose en trending topic y generando múltiples interpretaciones sobre las implicaciones reales de las palabras de Preysler.
Lo más significativo de este episodio es quizás el cambio de actitud que representa en la relación de la socialite con los medios de comunicación. Durante décadas, Preysler ha cultivado una imagen de reserva y distanciamiento respecto a la opinión pública sobre asuntos políticos. Sus apariciones televisivas se centraban en su vida personal, sus proyectos profesionales y su papel como figura social.
Sin embargo, los últimos años han mostrado una Isabel Preysler más abierta y menos comedida. Sus frecuentes visitas a programas como El Hormiguero, donde ha abordado temas personales con una franqueza inusual, y la publicación de su biografía, donde desvela detalles íntimos de su vida, apuntan a una nueva etapa en su relación con la opinión pública. Una etapa en la que parece dispuesta a romper sus propias reglas.
El impacto de estas declaraciones trasciende el mero cotilleo. En un momento de polarización política extrema, el hecho de que una figura de su relevancia social, aunque ajen a la política activa, exprese públicamente su descontento con el Gobierno, alimenta el debate sobre la percepción que tienen las élites sociales y económicas de la gestión de Sánchez. Aunque Preysler no ha especificado qué aspectos del ejecutivo le generan esa opinión negativa, su simple pronunciamiento es interpretado por muchos como un síntoma de desafección.
Las redes sociales han explotado con comentarios divididos. Mientras algunos usuarios aplauden su valentía por "decir lo que muchos piensan", otros critican que una figura sin responsabilidad política se pronuncie de forma tan tajante. Lo cierto es que la entrevista ha conseguido lo que todo medio busca: generar conversación y poner el foco sobre un tema de interés general.
Desde el entorno de la Moncloa no se ha hecho ninguna declaración oficial al respecto, aunque fuentes consultadas por este medio indican que la respuesta de Preysler ha sido comentada en los pasillos del Gobierno. La estrategia habitual ante este tipo de declaraciones de figuras públicas no políticas es no entrar al juego, evitando así darles más relevancia de la que tienen.
Lo que nadie discute es que la socialite ha conseguido, una vez más, convertirse en el centro de la conversación pública. Ya sea por diseño o por improvisación, su respuesta ha demostrado que sigue teniendo el poder de sorprender y de marcar la agenda mediática. La entrevista completa, que abordó múltiples aspectos de su vida, quedará en la memoria colectiva por estos segundos de sinceridad política inesperada.
El episodio también plantea interrogantes sobre el futuro de su relación con los medios. ¿Se trata de un caso aislado o estamos asistiendo a una nueva fase en la que Preysler estará más dispuesta a compartir sus opiniones sobre la actualidad? Solo el tiempo lo dirá. Por ahora, su "no tengo nada bueno que decir" ha quedado grabado en la retina de una audiencia que no se esperaba tal nivel de franqueza por parte de quien siempre había sido sinónimo de contención y elegancia medida.