Junts descarta apoyar la moción de censura de Feijóo para no alinearse con Vox

El partido independentista rechaza la propuesta del líder del PP, que necesitaría los votos de la formación de Abascal para desbancar al Gobierno de Sánchez

El presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, ha lanzado un órdago directo a los empresarios catalanes durante un reciente encuentro institucional, solicitando explícitamente su intermediación para conseguir el respaldo de Junts per Catalunya a una hipotética moción de censura contra el Ejecutivo de Pedro Sánchez. El líder conservador no ocultó su interés en impulsar esta medida extrema, aunque reconoció abiertamente que le faltan apoyos fundamentales: "Me faltan votos de los suyos", admitió con franqueza ante su audiencia empresarial.

La respuesta de la formación independentista no se hizo esperar y llegó con un tono inesperadamente duro. Jordi Turull, secretario general de Junts y histórico dirigente del proceso independentista, replicó contundentemente a Feijóo, instándole a que "no debe pedir ayuda a los empresarios, debe pedirles perdón por su boicot a la oficialidad del catalán en Europa". Esta réplica no solo desvía el foco de la cuestión parlamentaria, sino que pone de manifiesto la tensión histórica y estructural entre el PP y el independentismo catalán, más allá de la mera aritmética legislativa.

Sin embargo, la cuestión central no radica únicamente en el enfrentamiento lingüístico o en viejas rencillas territoriales. Ignasi Guardans, en una intervención en el programa Julia en la Onda, desgranó con precisión los motivos reales que impiden a Junts apoyar tal iniciativa. La razón principal, y contundente, es que votar a favor de la moción supondría alinearse con Vox, algo que la formación de Carles Puigdemont considera "insostenible" desde cualquier perspectiva ideológica o estratégica.

Guardans matizó su posición con un hipotético escenario alternativo que revela la naturaleza pragmática de su rechazo: "Por Feijóo lo haría perfectamente con esa idea de 'bueno, pues vamos a las elecciones'". Es decir, el problema no es el líder del PP en sí, ni siquiera su programa político, sino su dependencia ineludible de la ultraderecha. Como Feijóo necesita necesariamente los votos de Santiago Abascal, Junts se ve obligado a descartar cualquier posibilidad de apoyo, por más que comparta el objetivo de derrocar al Gobierno.

El escenario político se complica aún más cuando se analiza la situación de José Luis Ábalos, el exministro socialista que actualmente permanece en prisión preventiva pero que, paradójicamente, mantiene su acta de diputado. Su eventual renuncia podría alterar significativamente la correlación de fuerzas en el Congreso, modificando los cálculos de gobernabilidad. Guardans explicó con claridad que si Ábalos no dimite, "las cifras son muy sencillas": Junts debería votar a favor de prácticamente todas las propuestas del Gobierno para garantizar su supervivencia legislativa.

"No bastará para nada con la abstención de Junts, sino que cualquier cosa a la que Junts se abstenga, decae", alertó Guardans, calificando esta circunstancia de "un clavo más en el ataúd" del Ejecutivo. La aritmética parlamentaria es implacable: sin el voto favorable del independentismo catalán, cada iniciativa del Gobierno corre serio riesgo de fracasar, independientemente de su contenido o importancia.

Paradojas del destino, hace apenas semanas Junts anunció precisamente lo contrario: una estrategia de votar en contra de todas las propuestas del Ejecutivo, tal como comunicó públicamente Carles Puigdemont en una comparecencia memorable. Esta declaración de guerra parlamentaria hace que, en la práctica, la permanencia de Ábalos en su escaño pierda relevancia operativa. La formación ya ha decidido su estrategia de confrontación total, independientemente de las necesidades numéricas del Gobierno.

Julián Casanova, historiador y analista político presente en el programa, extendió el razonamiento de Guardans hacia una dimensión más amplia. Según su interpretación, la lógica de Junts de no votar con Vox "se aplica a todos los que apoyan al PSOE". Casanova argumentó que "todos los que están a la izquierda del PSOE o en el Gobierno saben que si le dan el poder a Feijóo con Vox van a salir muy perjudicados". Esta perspectiva amplía el dilema más allá del independentismo, afectando a toda la arquitectura de la izquierda española y sus confluencias.

Carolina Bescansa, politóloga y exdirigente de Podemos, por su parte, cuestionó la narrativa oficial del PSOE sobre la corrupción. Se preguntó si es coherente que el partido socialista "haya reaccionado bien contra la corrupción, haya parado esto desde el principio" cuando precisamente llegó al poder en 2018 impulsando una moción de censura contra la corrupción del PP. Bescansa recordó con ironía que "en ese mismo momento ya se está corrompiendo mediante la adjudicación torticera y corrupta de contratos públicos", en alusión a los casos que afectan al propio partido en el Gobierno.

Ante este panorama de bloqueo institucional, Guardans se mostró muy claro y aseveró que el Ejecutivo debería plantearse seriamente su viabilidad a medio plazo. La combinación de una oposición radicalizada, la pérdida de margen de maniobra parlamentaria y la imposibilidad de contar con apoyos alternativos dibuja un horizonte complejo y probablemente insostenible para la legislatura.

La situación revela la fragilidad estructural de un Gobierno que depende de fuerzas políticas con las que mantiene relaciones tensas y complejas, mientras la oposición conservadora necesita de la ultraderecha para alcanzar la mayoría necesaria. En este tablero de ajedrez parlamentario, Junts ha decidido no mover ficha en favor de ninguno de los dos bloques principales, optando por una estrategia de máxima presión sobre el Ejecutivo sin contaminarse ideológicamente con Vox.

El futuro inmediato del Gobierno parece depender más de la disciplina de su propio grupo parlamentario, de la eventualidad de procesos judiciales y de la capacidad de resistencia de ministros salpicados por casos de corrupción, que de negociaciones políticas propiamente dichas. Mientras tanto, Feijóo seguirá buscando los números que le permitan desalojar a Sánchez del Palacio de la Moncloa, pero sin el aval de Junts, esa aspiración sigue siendo una quimera aritmética que solo se resolvería en las urnas.

Referencias