La Congregación para la Doctrina de la Fe ha hecho pública una nueva nota doctrinal que ha generado expectación en el mundo católico. Bajo el título «Una Caro», que significa «una carne» en latín, el documento llega con el subtítulo de «Elogio de la monogamia» y lleva la firma del cardenal argentino Víctor Manuel Fernández.
El texto, aprobado por el papa León XIV durante una audiencia celebrada el pasado 21 de noviembre, consta de nada menos que 156 párrafos y 256 notas a pie de página. Desde el primer momento, sus autores advierten que no pretende abordar todos los aspectos del matrimonio, sino centrarse de forma específica en una de sus propiedades esenciales: la unidad.
Un enfoque deliberadamente limitado
La nota doctrinal establece con claridad sus propios límites. En su introducción se especifica que no se ocupará de la indisolubilidad matrimonial —ese principio que establece que la unión perdura hasta la muerte— ni tampoco de la finalidad procreativa del matrimonio. Ambos temas, reconocen, han sido tratados extensamente en la teología y el magisterio de la Iglesia a lo largo de los siglos.
En cambio, el documento se concentra exclusivamente en la unidad como propiedad esencial, entendida como la unión única e indivisible entre un hombre y una mujer, o lo que es lo mismo, la pertenencia mutua que no admite terceros. Esta delimitación temática responde a una estrategia pastoral concreta: profundizar en un aspecto concreto del matrimonio cristiano sin dispersarse en cuestiones ya ampliamente debatidas.
El cardenal Fernández dirige su mensaje principalmente a los obispos, pero también tiene en mente a matrimonios consolidados, parejas prometidas y jóvenes que contemplan el matrimonio. Consciente de que el mensaje puede resultar «extraño o contracorriente» para muchos, cita a san Agustín: «Dame un corazón que ame, y comprenderá lo que digo».
Contenido y estructura del documento
El texto se presenta como una reflexión profunda sobre el valor de la exclusividad en la relación conyugal. Aunque su extensión es considerable, los autores sugieren que quienes busquen únicamente un breve resumen justificativo de la unión exclusiva pueden limitarse al último capítulo y la conclusión, donde se centra en la pertenencia mutua y la caridad conyugal.
Sin embargo, recomiendan leer el documento completo «con paciencia» para apreciar la riqueza de matices que ofrece. La monogamia, advierten, no es simplemente la ausencia de poligamia o una mera oposición a ella, sino que encierra un valor positivo y constructivo que trasciende la simple exclusividad física.
El documento aborda la situación actual del matrimonio en diversos contextos culturales, incluyendo referencias a la poligamia en África. Curiosamente, cuando se refiere a este fenómeno, cita análisis sociológicos de las décadas de 1970, una elección cronológica que ha llamado la atención de los observadores. También menciona que las Conferencias Episcopales africanas se han comprometido a elaborar un informe actualizado sobre la poligamia en el continente.
Omisiones llamativas
Uno de los aspectos más comentados del documento es lo que no dice. A pesar de su extensión, el poliamor —práctica cada vez más visible en sociedades occidentales— aparece mencionado apenas tres veces, sin un análisis detallado. La poligamia, por su parte, es nombrada en trece ocasiones, pero principalmente en citas de otras fuentes, no en una reflexión propia a fondo.
Esta ligereza en el tratamiento de realidades contemporáneas ha generado debate. Los críticos señalan que un documento de tal envergadura podría haber ofrecido una respuesta más robusta a los desafíos actuales que plantean estas formas de relación. La ausencia de una interacción directa con el poliamor, en particular, se considera una oportunidad perdida para dialogar con una realidad social creciente.
El uso de fuentes sociológicas de hace medio siglo para contextualizar la poligamia africana también ha sido cuestionado. En un mundo globalizado donde las dinámicas familiares han evolucionado considerablemente, recurrir a estudios de los años 70 puede dar la impresión de una visión desactualizada o desconectada de la realidad actual del continente africano.
Mensaje central y propuesta
El núcleo de «Una Caro» reside en su defensa de la pertenencia mutua exclusiva como elemento constitutivo del amor conyugal. No se trata únicamente de fidelidad, sino de una donación total y recíproca que excluye toda forma de competencia o división del corazón. Esta exclusividad, argumenta el documento, no es una restricción sino una condición que posibilita una unión más profunda y liberadora.
La nota busca recuperar la belleza de esta propuesta para un público que puede encontrarla ajena a los valores dominantes. En una cultura donde las relaciones se caracterizan a menudo por la provisionalidad y la falta de compromiso, la monogamia permanente se presenta como un contracultura del amor que requiere coraje y visión a largo plazo.
Para los fieles, el documento ofrece una reflexión teológica que conecta con la antropología cristiana del amor. Para los pastores, proporciona herramientas para acompañar a las parejas en su camino hacia una unión más plena. Y para la sociedad en general, constituye una invitación a considerar si la búsqueda de la exclusividad no es, al final, una aspiración profunda del corazón humano.
Con «Una Caro», la Doctrina de la Fe renueva su compromiso con la enseñanza sobre el matrimonio, demostrando que el magisterio puede ser al mismo tiempo inmutable en sus principios y creativo en su presentación. El desafío ahora consiste en que este elogio de la monogamia llegue no solo a las aulas teológicas, sino a los corazones de quienes, siguiendo a san Agustín, están dispuestos a amar y, por tanto, a comprender.