Turull responde a Feijóo: empresarios catalanes merecen perdón, no pedirles ayuda

El secretario general de Junts rechaza las presiones del PP y se posiciona como alternativa real al Govern de Salvador Illa en Cataluña

El secretario general de Junts per Catalunya, Jordi Turull, ha lanzado un contundente mensaje al líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, tras la visita de este último a la patronal catalana Foment del Treball. Durante su intervención en el Consell Nacional del partido, Turull ha revertido la petición de Feijóo a los empresarios catalanes de que convenzan a Junts para derribar al Gobierno de coalición, señalando que lo que realmente debería hacer el PP es pedir perdón por el "maltrato sistemático" que, según sus palabras, el partido popular ejerció contra el tejido empresarial catalán durante sus años en el Gobierno.

La respuesta de Turull llega en un momento de máxima tensión política para la formación de Carles Puigdemont, que se encuentra atrapada entre dos fuegos. Por un lado, las encuestas internas apuntan al crecimiento de Aliança Catalana, una formación de extrema derecha independentista que podría empatar con Junts en una hipotética cita electoral, arrebatándole la tercera posición en el Parlament. Por otro, su condición de partido bisagra en el Congreso de los Diputados, con sus siete escaños en la balanza, le obliga a definir una estrategia clara ante la investidura y la estabilidad del Ejecutivo central.

Durante su discurso ante los militantes, Turull ha dejado claro que Junts no piensa ceder a las presiones mediáticas y políticas que, según denuncia, pretenden desviarle de su hoja de ruta. "Hay una ola mediática hacia Junts que va incrementando. Quieren que hagamos golpes de volante, pero nosotros somos la alternativa, no desde el ruido sino desde la propuesta", ha manifestado el dirigente independentista, en una clara alusión a los intentos de marcar la agenda desde Madrid y también desde Barcelona.

La postura de Junts respecto al Gobierno de Pedro Sánchez ha sido objeto de constante especulación desde que la formación puso fin al pacto de Bruselas a finales de octubre. Este acuerdo, que permitió la investidura del presidente socialista, se desvaneció tras una serie de desencuentros que Turull ha resumido así: "Después de varios avisos al PSOE dimos por finalizado el acuerdo de Bruselas. Era una oportunidad pero ni con mediación internacional sirvió, el PSOE no se lo tomó seriamente".

No obstante, la ruptura con el Ejecutivo central no significa que Junts vaya a sumarse automáticamente al bloque de la derecha española. Turull ha dejado muy claro que su formación no tiene "vocación de ser muleta de nadie ni de formar parte de ningún bloque". Esta declaración supone una distancia tanto del Gobierno de Sánchez como de la oposición de PP y Vox, que han solicitado explícitamente el apoyo de Junts para una hipotética moción de censura.

El líder de Junts ha aprovechado para cargar contra el PP por su gestión económica en Cataluña durante los años de Gobierno de Mariano Rajoy. "Tiene la osadía de venir a Cataluña a pedir ayuda a los empresarios. A los empresarios no les tiene que pedir ayuda, sino perdón, por el maltrato sistemático al que les sometió durante los años en que estaban en el Gobierno", ha sentenciado Turull, en una de las frases más contundentes de su intervención.

La referencia al "maltrato" apunta directamente a las políticas que, desde el independentismo, se interpretaron como hostiles hacia los intereses económicos de Cataluña, incluyendo la crisis política posterior al referéndum de 2017 y su impacto en el tejido empresarial. Esta retórica busca contrarrestar el discurso de Feijóo, que presenta a Junts como un partido que obstaculiza la estabilidad económica de España.

En el plano interno, Turull ha reconocido la amenaza que representa Aliança Catalana, una formación que capitaliza el descontento más radical del independentismo y que, según los sondeos, podría disputar el liderazgo del espacio postconvergente. Sin embargo, el secretario general ha evitado confrontar directamente con esta formación, prefiriendo reforzar el mensaje de que Junts es la única alternativa de gobierno seria frente al Ejecutivo de Salvador Illa.

La estrategia de Turull pasa por presentar a Junts como una opción de centro-derecha catalana, capaz de gestionar pero manteniendo el compromiso con el independentismo, frente a la supuesta radicalización de Aliança Catalana y la gestión socialista de Illa. "Nosotros somos la alternativa real al Govern socialista", ha insistido, tratando de diferenciar a su formación tanto del populismo de derechas como del catalanismo moderado del PSC.

Respecto a la situación del Gobierno central, Turull ha descrito un escenario de "fragilidad, sin mayoría, y empantanado en temas judiciales con muchas dosis de lawfare, la misma que negaban que existiese en Cataluña". Esta última referencia es una clara ironía hacia quienes, desde el PSOE y el PP, cuestionaban las acusaciones de judicialización de la política en el caso catalán, y que ahora ven a sus propios miembros inmersos en procesos judiciales.

La posición de Junts, por tanto, se mantiene en un equilibrio complejo. No apoya al Gobierno de Sánchez tras la ruptura del pacto, pero tampoco se suma a la estrategia de PP y Vox de forzar una moción de censura. Esta triple vía -ni con el PSOE, ni con el PP, ni con la extrema derecha independentista- refleja la voluntad de mantener una autonomía estratégica que, según Turull, es la única forma de defender los intereses de Cataluña.

El mensaje final del secretario general es claro: Junts no va a moverse por presiones externas, ya vengan de Madrid, de la derecha española o de los nuevos competidores independentistas. La formación pretende construir su propio camino, basado en la gestión y en la defensa del derecho a la autodeterminación, pero sin convertirse en moneda de cambio de ningún bloque. En un momento de polarización política extrema, Junts trata de ocupar un espacio propio que, según sus dirigentes, es el único que permite avanzar hacia la consecución de sus objetivos nacionales sin renunciar a la estabilidad institucional.

Referencias