Morant cambia de estrategia y acusa a Llorca de ocultar patrimonio

La líder del PSPV abandona las elecciones anticipadas y denuncia supuestas irregularidades del nuevo presidente de la Generalitat

La secretaria general del PSPV-PSOE, Diana Morant, ha ejecutado un giro estratégico en su discurso político tras la reciente investidura de Juanfran Pérez Llorca como presidente de la Generalitat Valenciana. Este cambio de rumbo implica abandonar las reiteradas demandas de convocatoria electoral anticipada que mantenía el partido desde hace meses, sustituyendo el lema "queremos votar" por un nuevo eslogan: "lo volveremos a arreglar". La transición de poder, producida trece meses después de la catastrófica DANA que asoló la comunidad, ha cerrado el ciclo de gestión de Carlos Mazón y ha forzado a la oposición socialista a recalibrar su hoja de ruta.

El escenario elegido para anunciar esta nueva orientación no respondió a una decisión arbitraria. El Comité Nacional del PSPV se reunió este sábado en Alicante, una ubicación simbólica que los dirigentes socialistas han calificado de "histórica" y "extraordinaria". Se trata de la primera vez en más de dos décadas, concretamente desde 2003, que este máximo órgano de dirección entre congresos se desplaza hasta esta ciudad mediterránea. La elección de Alicante como sede no es casual: constituye el territorio electoral de Mazón y Llorca, el feudo donde ambos políticos populares forjaron sus carreras y consolidaron su influencia. Este desplazamiento geográfico representa un gesto político con intención de marcar territorio en el corazón del adversario, enviando un mensaje de que el PSPV no se replegará ni siquiera en las zonas de mayor arraigo del PP.

La investidura de Llorca, consumada tras el acuerdo entre PP y Vox, ha puesto fin a las aspiraciones socialistas de adelantos electorales inmediatos. El pacto de estabilidad entre las formaciones de derecha garantiza la legislatura hasta 2027, lo que ha forzado a Morant a reconducir su estrategia hacia una oposición de largo recorrido. Ya no se trata de forzar nuevas elecciones, sino de preparar el terreno para las próximas citas electorales mediante una oposición frontal y sostenida al nuevo ejecutivo.

Durante su intervención ante los militantes, Morant ha descartado rotundamente que Llorca represente una renovación política o un cambio de rumbo. Según la líder socialista, el hasta ahora alcalde de Finestrat no es la "versión mejorada" de su predecesor, sino "más de lo mismo". Esta caracterización se sustenta en varios argumentos que los socialistas vienen desarrollando desde el debate de investidura, donde ya calificaron al nuevo presidente como el "testaferro" de Mazón, insinuando que su figura respondería a intereses de la cúpula popular más que a una verdadera voluntad de transformación.

La acusación más contundente y detallada gira en torno a la gestión del patrimonio personal. Morant ha afirmado categóricamente que Llorca "oculta su patrimonio inmobiliario" en la declaración de bienes que presenta como diputado en las Cortes Valencianas. Los datos aportados por el PSPV resultan llamativos y generan un evidente contraste: mientras la documentación oficial de julio de 2025 refleja unas retribuciones netas de 88.151,82 euros, los socialistas cifran su fortuna real en aproximadamente 4,3 millones de euros. Esta discrepancia, según Morant, no es una simple cuestión contable, sino evidencia de una falta de transparencia que vulnera los principios de honestidad política.

El líder socialista ha detallado supuestas irregularidades en la gestión urbanística del político popular, señalando que incumple las normativas urbanísticas para construir una piscina en su municipio de Finestrat. Esta denuncia se suma a otra de mayor calado: la presunta asociación con un empresario ruso para desarrollar un proyecto hotelero. Según la versión socialista, estos negocios privados entrarían en conflicto de intereses con sus responsabilidades públicas, generando dudas sobre su imparcialidad a la hora de tomar decisiones que afectan al sector inmobiliario y turístico valenciano.

Otro frente de crítica se abre en el terreno de la política de seguridad y convivencia. Morant ha criticado que Llorca acepta las exigencias de Vox de publicar estadísticas sobre el origen de los delincuentes, vinculando esta medida a la influencia de la formación de extrema derecha en el gobierno de coalición. Esta acusación implica que el nuevo presidente cedería a presiones ideológicas de su socio de gobierno para implementar políticas que los socialistas consideran discriminatorias y contrarias a los principios constitucionales.

El discurso de la secretaria general ha eludido por completo hacer referencia a la crisis interna que afecta al PSOE nacional por el caso Ábalos, centrándose exclusivamente en la ofensiva contra el nuevo presidente valenciano. Esta omisión resulta significativa, dado que el expresidente Mazón, cuya sombra planea sobre Llorca, mantenía una estrecha relación con el exministro socialista imputado en causas de corrupción. El silencio sobre este asunto indica una voluntad de no abrir frentes internos en un momento en que el PSPV necesita presentar una imagen de unidad y fortaleza.

La nueva línea estratégica del PSPV se articula en torno a la construcción de un relato de oposición basado en la transparencia, la gestión ética y la denuncia de supuestos privilegios. Al abandonar la táctica de las elecciones anticipadas, Morant apuesta por erosionar la credibilidad del gobierno de Llorca mediante denuncias concretas sobre su integridad personal y sus vínculos empresariales. El objetivo es claro: preparar el terreno para las elecciones autonómicas de 2027 posicionando al PSPV como garante de la honestidad institucional y contraste con una derecha que, según su relato, priorizaría intereses privados sobre el bien público.

Este cambio de paradigma refleja la realidad política valenciana, donde el pacto PP-Vox bloquea cualquier posibilidad de adelanto electoral. La estrategia de Morant implica aceptar esta situación y concentrar los esfuerzos en desgastar al adversario mediante una oposición constante y basada en acusaciones de falta de transparencia. El éxito de esta táctica dependerá de la capacidad del PSPV para mantener en el foco público las denuncias sobre el patrimonio y los negocios de Llorca, convirtiéndolas en un tema recurrente del debate político autonómico.

La apuesta es arriesgada pero calculada. Por un lado, permite al PSPV mantener la iniciativa política sin depender de circunstancias que escapan a su control, como la convocatoria electoral. Por otro, expone a Morant a contraataques sobre la credibilidad de sus acusaciones y a la fatiga del electorado si las denuncias no se sustancian en investigaciones formales. El tiempo dirá si esta reconversión de la oposición socialista resulta efectiva para reconquistar la Generalitat en 2027.

Referencias