Lanzarote actualiza la Carta Mundial de Turismo Sostenible 30 años después

La isla canaria celebra tres décadas de liderazgo ambiental con una conferencia internacional que redefine los principios del viaje responsable para el futuro.

Lanzarote ha vuelto a marcar un hito en la historia del turismo responsable. Treinta años después de ser pionera en la materia, la isla canaria ha presentado la renovada Carta Mundial del Turismo Sostenible +30, un documento que actualiza los principios establecidos en 1995 y que servirá de guía para la industria turística durante las próximas décadas.

El pasado viernes, el icónico espacio de los Jameos del Agua, obra maestra de César Manrique, acogió la Conferencia Mundial de Turismo Sostenible, un evento de carácter internacional organizado por el Cabildo de Lanzarote con el respaldo del Gobierno de Canarias. Allí, expertos, autoridades y profesionales del sector se dieron cita para redefinir el futuro de un turismo que respeta el planeta.

Antonio Abreu, director de Ecología y Ciencias de la Tierra de la UNESCO, pronunció unas palabras memorables durante la inauguración: "En el 95, empezó un sueño aquí; en 2015, ese sueño se alineó con los objetivos de desarrollo sostenible en el País Vasco, y hoy, en 2025, lo transformamos en un compromiso compartido y en acción colectiva". Su intervención subrayó la continuidad de un proyecto que nació como una utopía y se ha convertido en una necesidad urgente.

El documento original, adoptado en 1995 cuando el concepto de sostenibilidad apenas comenzaba a timidamente en los foros internacionales, estableció las bases de lo que hoy conocemos como turismo responsable. Su actualización en 2015, en Vitoria-Gasteiz, incorporó los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU. Ahora, la versión +30 añade once principios adicionales que responden a los desafíos actuales: cambio climático, sobreturismo, digitalización y equidad social, entre otros.

Oswaldo Betancort, presidente del Cabildo insular, enfatizó el carácter vinculante del nuevo texto: "Estos principios no son una declaración de intenciones, son una brújula ética, un marco de responsabilidad y un compromiso que asumimos hoy en Lanzarote para el mundo". Sus palabras reflejan la ambición de la isla de liderar no solo en el ámbito regional, sino en el escenario global.

La ceremonia, conducida por el meteorólogo y comunicador Mario Picazo, contó también con la presencia de Javier Hurtado, consejero de Turismo del Gobierno Vasco, quien participó simbólicamente para "ceder el testigo" a Lanzarote, reconociendo así la importancia de esta actualización.

Uno de los aspectos más destacados de la Carta +30 es su carácter abierto y adaptativo. Como explicó Abreu, "Los principios aquí proclamados no son recetas, sino orientaciones vivas y dinámicas que deben adaptarse a la diversidad, contextos y realidades. Constituyen un marco de referencia para la acción". Esta flexibilidad permite su aplicación en destinos tan diversos como una isla volcánica del Atlántico o una metrópolis asiática.

El documento será elevado a la Secretaría General de las Naciones Unidas para su presentación en la Asamblea General, y se espera que organismos como el PNUD, el PNUMA y la OMT lo adopten como marco de referencia. Además, se invita a gobiernos, empresas privadas, asociaciones ciudadanas y viajeros individuales a asumir estos principios como punto de partida de una transformación constante.

El mayor riesgo, según advirtió Abreu, no es la falta de propuestas, sino la inacción. Esta afirmación resume el espíritu de la iniciativa: pasar de las buenas intenciones a la acción concreta. La Carta +30 establece mecanismos de seguimiento y evaluación que permitirán medir el progreso real en la implementación de sus principios.

Para el sector turístico, esta actualización supone una hoja de ruta clara en medio de la incertidumbre climática y económica. Las empresas que adopten estos estándares no solo contribuirán a la preservación del planeta, sino que también ganarán competitividad en un mercado cada vez más exigente con la sostenibilidad.

La isla de Lanzarote, con su paisaje lunar protegido por la UNESCO y su modelo de desarrollo turístico integrado, encarna como pocas territorios la tensión entre conservación y desarrollo. Su experiencia de tres décadas demuestra que es posible generar riqueza sin destruir el entorno que la hace posible.

La Conferencia también sirvió como plataforma para intercambiar buenas prácticas. Destinos como Costa Rica, Nueva Zelanda y regiones de la Península Ibérica compartieron sus experiencias en gestión sostenible, creando una red de conocimiento que refuerza el carácter global de la iniciativa.

El turista del siglo XXI, cada vez más informado y consciente, es también protagonista de esta transformación. La Carta +30 reconoce explícitamente el papel del viajero en la co-creación de experiencias sostenibles, promoviendo la educación ambiental y el consumo responsable.

A nivel local, el Cabildo de Lanzarote ya trabaja en un plan de acción que concretará estos principios en políticas públicas, incentivos fiscales para empresas sostenibles y campañas de sensibilización. La meta es convertir a la isla en el primer destino certificado bajo los nuevos estándares para 2030.

El reto es enorme pero necesario. Con el turismo responsable del 8% de las emisiones globales de carbono y millones de personas dependiendo económicamente de esta actividad, la transición hacia un modelo sostenible no es opcional, sino imperativa.

Lanzarote ha demostrado una vez más que el liderazgo en sostenibilidad no requiere de grandes extensiones territoriales, sino de visión, compromiso y capacidad de convocatoria. La Carta +30 no es solo un documento, es un legado para las futuras generaciones y una herramienta para preservar el planeta mientras seguimos explorándolo.

El sector privado ha recibido la iniciativa con optimismo. La Asociación de Empresarios Turísticos de Lanzarote anunció que formará a 500 establecimientos en los nuevos protocolos durante 2026. "No es solo cumplir una normativa, es diferenciarnos", explicó su presidenta.

Entre los once nuevos principios destacan la descarbonización total para 2050, la justicia climática para comunidades vulnerables, y la gobernanza compartida donde los residentes participen en decisiones.

La digitalización ocupa un lugar central. La Carta promueve inteligencia artificial para optimizar consumo energético y blockchain para certificar experiencias locales, evitando el greenwashing.

El concepto de límites planetarios se introduce por primera vez. Reconoce que no todos los destinos pueden crecer indefinidamente y que algunos, como Lanzarote, están cerca de su capacidad de carga.

La conferencia también abordó el turismo regenerativo, que busca dejar el lugar mejor de como se encontró, mediante proyectos como reforestación o restauración de ecosistemas.

Para las comunidades locales, la Carta +30 representa empoderamiento económico. Establece que al menos el 30% de los beneficios turísticos deben revertir en proyectos comunitarios y conservación del patrimonio.

El reto de la financiación sostenible también se contempla. Se creará un fondo verde internacional para que pequeñas empresas accedan a capital para transformar sus modelos.

Lanzarote, con sus 300 kilómetros cuadrados de paisaje volcánico protegido, es un laboratorio vivo. Desde 1995 ha demostrado que es posible recibir 3 millones de visitantes anuales sin comprometer su identidad.

El éxito dependerá de la coherencia entre políticas. Lanzarote se comprometió a crear una comisión de seguimiento trimestral con representación de todos los sectores.

Finalmente, la Carta +30 recuerda que el turismo es un derecho pero también una responsabilidad. Cada viaje es una oportunidad para construir un mundo más justo. Y Lanzarote, una vez más, nos muestra el camino.

Referencias