LaCharcuterie: charcutería francesa con mesa en Madrid

Víctor Bergerot fusiona tienda gourmet y restaurante en Las Ventas con auténtica artesanía gala

En el corazón del barrio de Las Ventas, un proyecto gastronómico rompe con los convencionalismos del sector. LaCharcuterie no es solo una tienda de productos selectos ni tampoco un restaurante al uso, sino una ambiciosa fusión de ambos conceptos que redefine la experiencia del consumidor. Desde su apertura en el pasado verano, este espacio ha conquistado a los amantes de la buena mesa con una propuesta tan sencilla como revolucionaria: ofrecer la mejor charcutería francesa artesanal, elaborada in situ, y permitir disfrutarla en el momento sentado en una mesa.

La mente creativa detrás de este singular emprendimiento es Víctor Bergerot, un joven chef francés de 27 años que ha convertido su pasión por la charcutería tradicional en un referente para la gastronomía de autor en Madrid. Su formación en las escuelas culinarias de París y su paso por establecimientos de la talla de Le Bistroman le han proporcionado la técnica y la visión necesarias para materializar un sueño que, en realidad, surge de la herencia familiar. La idea original nació de su padre, quien aspiraba a crear un punto de encuentro y referencia en España para los jóvenes talentos de la cocina gala.

El concepto de tienda-restaurante se materializa en un espacio diáfano y cuidadosamente diseñado donde conviven dos ambientes diferenciados pero complementarios. En la zona comercial, un imponente mostrador-vitrina exhibe con orgullo una colección de más de treinta elaboraciones diarias que cambian según la temporada y la disponibilidad de productos. Aquí el cliente puede adquirir desde patés y terrinas hasta quesos selectos, vinos y champanes de pequeños productores franceses y españoles, además de conservas artesanas, mermeladas y compotas.

Lo que distingue a LaCharcuterie de otras tiendas gourmet es su obrador propio, visible y funcional, donde Bergerot y su equipo transforman materias primas de primera calidad en auténticas joyas de la charcutería transalpina. La estrella indiscutible de la carta son los Paté en croûte, elaboraciones que requieren una maestría artesanal y que aquí se reinventan con toques personales, incorporando productos de mercado y guiños creativos a la gastronomía española, herencia de la parte materna del chef. También destacan las Tillettes de cerdo, los Pâté de Campagne y una selección de Quiches que rivalizan con las mejores brasseries parisinas.

La oferta no se limita a lo salado. La pastelería ocupa un lugar privilegiado gracias a la colaboración de Julien Germain, un experimentado pastelero francés que ha puesto su expertise al servicio del proyecto. Sus Flans parisinos y Crèmes brûlée han conquistado a los clientes más exigentes, completando una oferta que abarca desde el desayuno hasta la cena.

Pero la verdadera magia ocurre cuando el cliente decide no llevarse los productos para casa, sino consumirlos en el momento. La zona de comedor, con un número reducido de mesas que garantiza intimidad y un servicio cercano, permite disfrutar de toda la mercancía de la tienda en formato de degustación. El ticket medio oscila entre los 20 y 30 euros, un precio competitivo para la calidad ofrecida. Además, cada semana se diseña un plato del día diferente -pescado, carne o vegetal- que se puede degustar en un menú completo por 18 euros, incluyendo postre y copa de vino, ya sea francés o español.

La versatilidad del espacio va más allá de la simple venta o consumo. LaCharcuterie se ha posicionado como un referente para eventos privados de pequeño formato. Grupos de hasta quince personas pueden reservar el local para celebraciones especiales con menús cerrados diseñados ad hoc por Bergerot. La propuesta de catering para estas ocasiones tiene un precio fijo de 50 euros por persona y permite personalizar cada detalle, desde la selección de quesos hasta la elección de los vinos que mejor maridan con cada plato.

La estrategia comercial también contempla la época navideña y los momentos de celebración. Los packs personalizados de quesos y patés se han convertido en un éxito de ventas tanto para regalar como para surtir la despensa particular. Cada pack se monta según las preferencias del cliente y el presupuesto establecido, ofreciendo una alternativa sofisticada a los cestos tradicionales.

La filosofía de negocio de Bergerot se basa en la sostenibilidad y el apoyo al productor local, tanto francés como español. Todos los proveedores son pequeños artesanos seleccionados por su compromiso con la calidad y la tradición. Esta apuesta por el comercio de proximidad, aunque transfronterizo, garantiza la frescura y la autenticidad de cada producto que sale del obrador o se vende en la tienda.

El éxito de LaCharcuterie radica en haber sabido identificar un nicho de mercado: el consumidor que busca calidad artesanal sin renunciar a la comodidad. No es un restaurante formal donde se necesita reservar con semanas de antelación, pero tampoco es una simple tienda de delicatessen. Es un híbrido perfecto donde la experiencia de compra se transforma en una experiencia gastronómica completa.

La ubicación en Las Ventas, tradicionalmente alejada de las rutas gourmet de la capital, demuestra que la excelencia no necesita de direcciones céntricas. El boca a boca y las redes sociales han convertido a este rincón francés en un destino imprescindible para los amantes de la charcutería de autor.

En un panorama donde la restauración busca constantemente diferenciarse, LaCharcuterie propone un modelo de negocio replicable pero difícil de igualar. La clave no está solo en la calidad de los productos, sino en la pasión y el conocimiento que Víctor Bergerot imprime a cada detalle. Desde la selección de la carne hasta la presentación final, todo respira profesionalidad y amor por el oficio.

El futuro de este emprendimiento pasa por consolidar su posición en Madrid y, quién sabe, replicar el modelo en otras ciudades españolas. Mientras tanto, los madrileños y visitantes tienen la suerte de contar con un pedacito de Francia en su máxima expresión, donde la tradición se mezcla con la innovación y donde cada visita promete un descubrimiento nuevo.

Para aquellos que aún no han visitado LaCharcuterie, la recomendación es clara: acérquense sin prisas, recorran el mostrador, pregunten a Víctor o a su equipo y, sobre todo, déjense aconsejar. Probablemente se lleven a casa más de lo que habían planeado, o decidan quedarse a cenar. Y es que en este espacio, la gastronomía francesa deja de ser un lujo inaccesible para convertirse en una experiencia cotidiana y deliciosa.

Referencias