Cinco campañas de riego garantizadas en la cuenca del Guadiana al 97% de capacidad

Los embalses del Guadiana garantizan riego para cinco campañas tras las borrascas, con 6.040 hm³ y medidas preventivas de desembalse

La cuenca del Guadiana vive un momento de optimismo hidrológico sin precedentes tras la sucesión de borrascas que han azotado la península ibérica. Los embalses han alcanzado niveles cercanos a su máxima capacidad, garantizando el abastecimiento para las próximas cinco campañas de riego, según confirmaron autoridades gubernamentales en reciente reunión con representantes del sector agrario.

En la sede de la Confederación Hidrográfica del Guadiana, en Don Benito (Badajoz), el delegado del Gobierno en Extremadura, José Luis Quintana, y la secretaria de Estado de Agricultura y Alimentación, Begoña García Bernal, se reunieron con representantes de las comunidades de regantes afectadas por los temporales. El objetivo fue evaluar la situación hidrológica actual y coordinar medidas de apoyo.

Los datos presentados son alentadores. Los cinco grandes embalses del Guadiana albergaban el pasado sábado más de 6.093 hectómetros cúbicos de agua, aproximadamente el 97% de su capacidad total. Esta situación excepcional ha sido posible gracias a las abundantes precipitaciones registradas durante las últimas borrascas, que dejaron cantidades históricas de lluvia y nieve en la cuenca.

Las autoridades han adoptado una postura prudente y preventiva. Tal y como explicó Quintana, se ha iniciado un proceso controlado de desembalse para liberar espacio en los pantanos ante posibles nuevas avenidas. Desde el pasado día 14, fecha en que se registró el punto máximo de embalse, se han liberado ya 50 hectómetros cúbicos, dejando el volumen actual en torno a los 6.040 hectómetros cúbicos.

Esta medida preventiva responde a una lógica de gestión responsable. Como señaló el delegado del Gobierno, "mucha parte del agua que ha caído todavía no ha llegado al pantano está llegando y va a seguir llegando". Es necesario mantener un margen de seguridad en los embalses para evitar situaciones de colapso.

La garantía de cinco campañas de riego es una noticia de gran relevancia para el sector agrario extremeño, que depende en gran medida de estos recursos hídricos. Esta previsión ofrece estabilidad sin precedentes en un contexto marcado históricamente por la sequía y la incertidumbre climática. Los agricultores y regantes pueden planificar sus actividades con la tranquilidad de contar con un recurso esencial garantizado.

Durante el encuentro, el Gobierno reiteró su compromiso con el sector agroalimentario. Begoña García Bernal confirmó que el sector contará con ayudas estatales diseñadas para paliar los efectos negativos de las borrascas. Estas ayudas podrán complementarse con aportaciones de otras administraciones públicas, creando un paquete de medidas integral de apoyo.

El delegado del Gobierno también destacó que el tiempo está dando una "tregua", circunstancia que facilita las operaciones de desembalse y permite una gestión más eficiente de los recursos. Esta pausa en las precipitaciones intensas es crucial para que los técnicos de la Confederación Hidrográfica puedan ejecutar con precisión las maniobras de regulación necesarias.

La situación actual contrasta notablemente con los años de sequía que han marcado la década anterior. La cuenca del Guadiana, una de las más extensas y productivas de España, ha sufrido periodos de restricciones severas que limitaron el riego y pusieron en riesgo la viabilidad de muchas explotaciones agrarias. La abundancia actual representa una oportunidad para recuperar la resiliencia del sistema y fortalecer la seguridad hídrica de la región.

Desde el punto de vista técnico, la gestión de estos volúmenes requiere un equilibrio delicado entre garantizar el abastecimiento futuro y mantener la seguridad de las infraestructuras y poblaciones aguas abajo. Los responsables de la Confederación Hidrográfica del Guadiana llevan a cabo un monitoreo constante de las aportaciones y evolución de los embalses para optimizar la toma de decisiones.

La perspectiva de contar con agua garantizada para cinco campañas no solo beneficia a los agricultores, sino que impacta positivamente en toda la cadena de valor agroalimentaria de la región. La estabilidad en el suministro se traduce en mayor previsibilidad, menor riesgo para las inversiones y mayor competitividad en los mercados.

Además, esta situación favorable permite plantearse objetivos de recuperación ecológica de la cuenca. Con volúmenes suficientes para cubrir las demandas agrarias, es posible destinar caudales ecológicos para mejorar la calidad de los ecosistemas fluviales, recuperar hábitats acuáticos y avanzar en el cumplimiento de los objetivos del Marco de Directiva de Aguas de la Unión Europea.

El compromiso del Gobierno con el sector agroalimentario extremeño se materializa no solo en las ayudas por los daños de los temporales, sino también en la mejora de la gobernanza del agua. La coordinación entre las diferentes administraciones y la participación de las comunidades de regantes en la toma de decisiones son elementos clave para una gestión sostenible y eficiente.

Los regantes han valorado positivamente tanto la garantía de suministro como la apertura del diálogo con las autoridades. La transparencia en la gestión y la información clara sobre la situación de los embalses son fundamentales para que los agricultores puedan tomar decisiones informadas sobre sus cultivos y sistemas de riego.

La experiencia acumulada en años de sequía ha llevado a la implementación de tecnologías de riego eficiente en muchas explotaciones de la cuenca. Ahora, con agua garantizada, estos sistemas permitirán un uso aún más optimizado del recurso, maximizando la productividad por unidad de agua y minimizando los impactos ambientales.

En el ámbito climático, este episodio de abundancia no debe hacernos olvidar la realidad del cambio climático. La alternancia entre periodos de sequía extrema y eventos de precipitación intensa es una de las características del nuevo patrón climático. Por ello, la gestión del agua debe ser flexible y adaptativa, capaz de manejar tanto la escasez como la abundancia.

Las autoridades han insistido en la importancia de aprovechar este momento favorable para reforzar la resiliencia del sistema. Esto incluye la mejora de infraestructuras, la actualización de los sistemas de predicción y monitoreo, y la formación de los usuarios en prácticas de gestión sostenible.

La garantía de cinco campañas de riego también abre la puerta a la diversificación de cultivos. Con seguridad de agua, los agricultores pueden atreverse a implantar especies con mayores requerimientos hídricos pero con mayor valor añadido, contribuyendo a la mejora de la rentabilidad de sus explotaciones.

Desde la perspectiva económica, la estabilidad hídrica tiene un efecto multiplicador en la economía rural. Reduce la incertidumbre, facilita el acceso al crédito, fomenta las inversiones en modernización y mejora la competitividad de la agricultura extremaña en un contexto de mercado cada vez más exigente.

La gestión actual de los embalses del Guadiana sirve como modelo de buenas prácticas en la gestión de recursos hídricos en situaciones de abundancia. La combinación de previsión, medidas preventivas, diálogo con los usuarios y compromiso institucional configura un enfoque integral que puede replicarse en otras cuencas.

En resumen, la cuenca del Guadiana atraviesa un momento de bonanza hidrológica que garantiza el abastecimiento para las próximas cinco campañas de riego. Esta situación, fruto de las recientes borrascas, ha sido gestionada con prudencia por las autoridades competentes, que han implementado medidas preventivas de desembalse mientras mantienen un diálogo constante con el sector agrario. El compromiso del Gobierno con ayudas estatales y la coordinación interadministrativa refuerzan el marco de seguridad para los regantes, permitiendo planificar el futuro con garantías en un contexto de cambio climático.

Referencias