La semana no comenzó de la mejor manera para el Athletic Club. Este jueves, Aymeric Laporte no se presentó en Lezama para la sesión matinal debido a un proceso vírico que pone en serio riesgo su participación en el compromiso del sábado contra el Levante UD. El encuentro, programado para las 18:30 horas en el Ciutat de València, se presenta como una oportunidad clave para que los rojiblancos corten la mala racha de resultados que arrastran en las últimas jornadas, pero la ausencia del defensa francés complica significativamente los planes de Ernesto Valverde.
El técnico bilbaíno inició la preparación del choque sin poder contar con uno de sus pilares defensivos, y la evolución de Laporte durante las próximas veinticuatro horas será determinante. El viernes, justamente el día en que se cumplen trece años desde su debut oficial con la camiseta rojiblanca ante el Hapoel Kiryat Shmona, el central debería regresar a los entrenamientos si quiere tener opciones de viajar a Valencia. Su presencia en el once inicial depende exclusivamente de cómo responda su organismo a este contratiempo inesperado.
La situación de Laporte se suma a una lista de ausencias que ya era preocupante de por sí. Valverde lleva semanas trabajando con numerosas bajas que han mermado considerablemente el potencial de su plantilla. Los problemas físicos se han convertido en una constante desde el inicio de la temporada, afectando a más de la mitad de los futbolistas disponibles desde julio. La enfermería rojiblanca acumula casos de distinta gravedad, desde lesiones musculares hasta intervenciones quirúrgicas pasando por sanciones disciplinarias.
Entre los lesionados destacan Iñaki Williams, aquejado de una grave dolencia muscular en el aductor largo de su pierna derecha con afectación tendinosa que le mantendrá alejado de los terrenos de juego por un periodo considerable. La velocidad y desmarque del delantero ghaneés son una pérdida irreparable para el ataque athleticzale. En la misma situación se encuentra Maroan Sannadi, quien fue operado recientemente de menisco y cuya recuperación transcurre con mayor lentitud de lo esperado inicialmente.
Las roturas de ligamentos cruzados han sido el azote más severo para el equipo. Tanto Beñat Prados como Unai Egiluz sufren esta lesión de larga duración, lo que obliga al cuerpo técnico a planificar sin dos piezas jóvenes que habían demostrado un progreso notable en los últimos meses. A estas bajas hay que sumar la sanción por dopaje que afecta a Yeray Álvarez, quien continúa cumpliendo su castigo y no podrá reincorporarse hasta próximas fechas.
La lista de contratiempos no termina ahí. Nico Serrano se quedó fuera del último compromiso europeo contra el Slavia de Praga por una sobrecarga muscular, aunque todo apunta a que el extremo navarro estará disponible para medirse al Levante. Sin embargo, la certeza de las ausencias llega con los sancionados Iñigo Ruiz de Galarreta y Oihan Sancet, ambos inhabilitados para el duelo valenciano y que, por tanto, no formarán parte de la expedición rojiblanca.
Si finalmente Laporte no se recupera a tiempo, Valverde se verá obligado a afrontar el partido con ocho bajas de consideración, una cifra que reduce drásticamente el margen de maniobra a la hora de configurar tanto la convocatoria como el once titular. La zaga central sería el sector más perjudicado, ya que solo quedarían disponibles Daniel Vivian y Aitor Paredes como centrales naturales de primer nivel. Ambos jugadores demostraron su solvencia en el Fortuna Arena de Praga, donde el conjunto bilbaíno certificó su clasificación a la siguiente ronda de la competición continental con una actuación sobresaliente. De hecho, Paredes fue elegido como el mejor jugador del encuentro ante el Slavia, lo que le convierte en una opción más que fiable para liderar la retaguardia.
Ante esta situación, el entrenador del Athletic podría recurrir a la cantera para reforzar la posición. El filial cuenta con jóvenes promesas que han estado entrenando con el primer equipo en las últimas semanas, pero la falta de experiencia en competición profesional plantea dudas sobre su rendimiento en un escenario tan exigente como el Ciutat de València. La decisión final se conocerá este viernes, cuando Valverde dé a conocer la lista de convocados tras el último entrenamiento previo al desplazamiento.
La gestión de recursos humanos se convierte en un aspecto crítico no solo para este partido, sino para las próximas semanas. El calendario no da tregua y presenta una serie de desafíos de máxima exigencia. En apenas siete días, el Athletic recibirá en San Mamés al Real Madrid en un duelo que siempre trasciende lo deportivo. Posteriormente llegará el derbi contra el Atlético de Madrid, otro compromiso de altísimo voltaje para la afición rojiblanca. Para completar el tríptico de encuentros de élite, la visita del París Saint-Germain en la Champions League exigirá el máximo nivel de concentración y frescura física del plantel.
Valverde ha mostrado preocupación por este acumulación de lesiones, aunque siempre con la elegancia que le caracteriza. En declaraciones recientes, el técnico admitió que «el año pasado tuvimos un índice de disponibilidad muy alto y ahora estamos teniendo algún problema». Esta afirmación, lejos de ser una excusa, refleja la realidad de un vestuario que ha visto interrumpida su preparación de forma continuada. La mala racha de resultados en competición doméstica, donde el equipo no ha conseguido mantener la regularidad deseada, coincide precisamente con este período de inestabilidad física.
Los números son contundentes. Desde el inicio de la temporada, más de la mitad de la plantilla ha sufrido algún tipo de contratiempo que le ha impedido entrenar con normalidad o disputar algún encuentro oficial. La lista incluye a futbolistas clave como Paredes, Lekue, Yuri, Egiluz, Laporte, Prados, Ruiz de Galarreta y otros compañeros que han tenido que modificar su ritmo de competición por precaución médica. Esta situación obliga al cuerpo técnico a realizar una planificación metódica y preventiva, priorizando la recuperación de los jugadores sin sacrificar los objetivos deportivos del club.
El partido contra el Levante adquiere una dimensión trascendental más allá de los tres puntos en juego. Una victoria en Valencia no solo supondría cortar la racha negativa, sino que infundiría moral a una plantilla castigada por las circunstancias. Por el contrario, un nuevo tropiezo complicaría aún más el ambiente de cara a esa semana decisiva donde el Athletic se jugará buena parte de su prestigio internacional y sus aspiraciones en LaLiga.
La decisión sobre Laporte se tomará en las últimas horas. Si el francés no recibe el alta médica, Valverde deberá improvisar con los recursos disponibles, confiando en la solidez mostrada por Vivian y Paredes en Europa y esperando que el resto de la plantilla responda al desafío. La gestión de minutos, la rotación inteligente y la apuesta por la juventud del filial podrían ser las claves para superar esta crisis de bajas sin comprometer el rendimiento colectivo. El viernes, cuando se anuncie la convocatoria, se conocerá el alcance real del problema y las soluciones que el Txingurri ha diseñado para un tramo de temporada que se presenta como uno de los más exigentes de los últimos años.