La inflación se desacelera al 3% en noviembre por el desplome de la luz

El IPC interanual registra su primera caída desde mayo, impulsado por la reducción del 50% en el precio de la electricidad, mientras las pensiones subirán un 2,7% en 2026

El Índice de Precios de Consumo (IPC) ha experimentado un respiro significativo durante el pasado mes de noviembre. Según los datos adelantados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), la inflación interanual se ha moderado una décima, situándose en el 3%. Este descenso, que podría confirmarse el próximo 12 de diciembre, representa el primer retroceso del indicador desde el mes de mayo, cuando registró un 2% tras caer dos décimas. Desde entonces, el IPC no había dejado de crecer, con la única excepción de agosto, donde se mantuvo estable, alcanzando su punto culminante en octubre con un 3,1%, el nivel más alto de 2025.

La principal razón detrás de esta desaceleración radica en el abaratamiento sustancial de la energía eléctrica. El precio de la luz se ha reducido prácticamente a la mitad respecto al mismo periodo del año anterior, gracias a la combinación de una mayor producción eólica y al abaratamiento del gas natural. Esta caída en el coste energético ha ejercido una presión a la baja suficientemente poderosa como para contrarrestar las tendencias alcistas observadas en otros sectores.

No todos los componentes del IPC han evolucionado de la misma manera. Por un lado, el grupo de 'Ocio y cultura' y los productos alimenticios y bebidas no alcohólicas han registrado incrementos que han ejercido presión al alza sobre el índice general. Sin embargo, su impacto combinado no ha sido suficiente para compensar la fuerte caída experimentada en el componente energético, lo que ha permitido que el balance final sea positivo para los consumidores.

Una de las consecuencias más directas de este dato de inflación afecta al sistema de pensiones. Con el 3% registrado en noviembre, es posible calcular el incremento que experimentarán las pensiones durante el próximo año. Siguiendo la fórmula establecida en la reforma de 2021, las prestaciones subirán aproximadamente un 2,7%, lo que se traduce en unos 35 euros mensuales adicionales para la pensión media del sistema, que en noviembre se situó en 1.316,7 euros.

El Ministerio de Economía, Comercio y Empresa ha destacado expresamente el papel protagonista que ha jugado la electricidad en esta moderación de precios. La reducción de casi el 50% en el coste de la energía ha sido el factor determinante que ha permitido que el IPC retroceda después de cinco meses de continuas subidas. Esta tendencia contrasta con la evolución de la inflación subyacente, que excluye los alimentos no elaborados y la energía por su mayor volatilidad.

Precisamente, la inflación subyacente ha seguido un camino inverso al del IPC general. En noviembre, este indicador ha aumentado una décima hasta el 2,6%, alcanzando su nivel más elevado no solo en lo que va de año, sino también desde diciembre de 2024. Esta tasa acumula cinco meses consecutivos de ascensos, con la única pausa registrada en septiembre, donde se mantuvo estable. La evolución mensual ha sido la siguiente: julio (2,3%), agosto (2,4%), septiembre (2,4%), octubre (2,5%) y noviembre (2,6%).

En términos mensuales, es decir, comparando directamente octubre con noviembre, los precios han subido dos décimas. Esta variación mensual ofrece una visión más inmediata de la evolución de los precios y complementa el análisis interanual, que compara con el mismo mes del año anterior.

El INE también mide el Índice de Precios de Consumo Armonizado (IPCA), indicador diseñado para facilitar las comparaciones internacionales entre países de la Unión Europea. En noviembre, el IPCA ha registrado una caída de una décima hasta el 3,1%. Por su parte, la inflación subyacente armonizada se ha situado en el 2,7%, mientras que no se ha producido variación mensual (0%).

Una mirada retrospectiva permite contextualizar mejor el dato actual. En noviembre de 2024, el IPC cerró en el 2,4%, ligeramente por debajo del nivel actual. Sin embargo, el dato de 2025 resulta considerablemente más favorable si se compara con los registrados durante los años de mayor presión inflacionista: en 2022, la inflación alcanzó el 6,8% y en 2021 el 5,5%, ambos periodos marcados por el repunte de precios consecuencia de la invasión rusa en Ucrania y sus efectos sobre los mercados energéticos globales.

La evolución de la inflación en España durante 2025 ha estado marcada por la volatilidad de los precios energéticos y la persistencia de presiones al alza en servicios y alimentos. El descenso de noviembre, sin embargo, introduce una nota de optimismo moderado, sugiriendo que las presiones inflacionistas podrían estar comenzando a ceder, al menos en el corto plazo.

El comportamiento de la electricidad resulta especialmente relevante en este contexto. La combinación de condiciones meteorológicas favorables para la generación eólica y un contexto de precios del gas más contenido han creado el escenario perfecto para una reducción significativa en el coste energético. Esta dinámica demuestra la creciente importancia de las energías renovables en la determinación de los precios finales para el consumidor.

Por otro lado, la persistencia de la inflación subyacente en niveles crecientes plantea interrogantes sobre la fortaleza de las presiones de precios en los componentes más estructurales de la economía. El hecho de que este indicador excluya la energía y los alimentos frescos lo hace menos susceptible a factores temporales, por lo que su tendencia alcista podría indicar una mayor arraigo de las presiones inflacionistas en la economía real.

La subida de precios en alimentos y bebidas no alcohólicas, así como en el sector de ocio y cultura, refleja la existencia de demanda resiliente por parte de los consumidores en estos segmentos. Esto sugiere que, a pesar de las preocupaciones económicas, los hogares españoles mantienen cierto nivel de gasto discrecional, lo que alimenta la presión al alza en estos sectores.

Desde una perspectiva macroeconómica, la moderación del IPC general es una noticia positiva para la política monetaria, ya que reduce la presión sobre el Banco Central Europeo para continuar con subidas de tipos de interés. No obstante, el ascenso de la inflación subyacente introduce una nota de cautela, ya que podría indicar que las presiones de precios se están extendiendo a componentes más amplios de la economía.

El impacto en las pensiones constituye uno de los efectos más tangibles para la ciudadanía. El incremento del 2,7% que se prevé para 2026, con una mejora media de 35 euros mensuales, representa un refuerzo del poder adquisitivo de los pensionistas, especialmente relevante en un contexto donde la inflación había estado erosionando la capacidad de compra durante los meses previos.

La confirmación definitiva de estos datos el 12 de diciembre será crucial para validar las tendencias observadas. Si se confirma el descenso, podría marcar un punto de inflexión en la dinámica inflacionaria del país, abriendo el camino a una mayor estabilidad de precios en los próximos meses. La evolución de la energía, tanto renovable como convencional, seguirá siendo un factor determinante para entender el comportamiento futuro del IPC y su impacto en la economía doméstica.

Referencias