La madrugada del viernes dejó una profunda huella de dolor en la comunidad cántabra tras la pérdida de tres jóvenes con edades comprendidas entre los 22 y 25 años en un accidente de tráfico ocurrido en la carretera N-634, a su paso por el municipio de Cabezón de la Sal. El suceso, que tuvo lugar aproximadamente a las 00:30 horas, ha conmocionado a toda la comarca del Saja-Nansa y ha provocado la declaración de tres días de luto oficial en la localidad.
Según las primeras investigaciones realizadas por el Sector de Tráfico de la Guardia Civil, el vehículo en el que viajaban las tres víctimas salió repentinamente de la calzada en el punto kilométrico 244,9, justo antes del puente de la Virgen de la Peña. Por motivos que aún se desconocen y que están siendo objeto de una exhaustiva investigación, el conductor perdió el control del automóvil, impactó contra una isleta central y, tras ello, el coche realizó varias vueltas de campana hasta quedar finalmente detenido en el aparcamiento de un establecimiento hostelero cercano a la vía.
La violencia del impacto fue tal que los servicios de emergencia tuvieron que movilizar múltiples recursos para atender la situación. En el lugar del siniestro acudieron efectivos del 061, que proporcionaron asistencia sanitaria, bomberos del 112 de Cantabria, que tuvieron que proceder a la excarcelación de uno de los ocupantes que se encontraba en la parte trasera del vehículo, y agentes de la Guardia Civil, que se encargaron de regular el tráfico y de iniciar las diligencias correspondientes para esclarecer las causas exactas del accidente.
Las víctimas mortales, cuyos nombres no han sido facilitados oficialmente aún por razones de privacidad y respeto a las familias, residían en diferentes localidades de la zona. Uno de ellos era vecino de Cabezón de la Sal, la localidad donde se produjo el trágico suceso; otro procedía de Casar de Periedo, y el tercero de la pedanía de Virgen de la Peña. La dispersión geográfica de sus lugares de origen refleja la interconexión entre las pequeñas comunidades de esta comarca cántabra y ha hecho que el impacto emocional se extienda por toda la zona.
La noticia del fatal desenlace no tardó en llegar a las autoridades regionales y locales. La presidenta de Cantabria, María José Saénz de Buruaga, utilizó su perfil en la red social X para expresar su consternación ante el "terrible accidente" que se había cobrado la vida de los tres jóvenes. En su mensaje, la mandataria autonómica mostró su solidaridad con los familiares, señalando que "no hay consuelo para las familias" y trasladando su pésame y todo su "afecto en este momento tan triste".
Por su parte, el alcalde de Cabezón de la Sal, Víctor Reinoso, anunció que el consistorio decretaría tres días de luto oficial como muestra de duelo colectivo por la pérdida de estos tres jóvenes. Reinoso calificó la noticia de "trágica" y destacó que el suceso "ha impactado a toda la comarca" del Saja-Nansa, de la cual Cabezón de la Sal es capital. La medida de luto refleja la magnitud del impacto social que ha generado este siniestro en una zona donde las relaciones comunitarias son estrechas y cualquier pérdida se siente de manera colectiva.
La carretera N-634, escenario de este desgraciado incidente, es una vía de comunicación importante que atraviesa el norte de España, conectando Galicia con el País Vasco a través de Asturias y Cantabria. En el tramo cántabro, esta carretera discurre por zonas de orografía compleja, con curvas pronunciadas y cambios de rasante que, en ocasiones, pueden dificultar la conducción, especialmente durante las horas nocturnas o en condiciones meteorológicas adversas. Aunque en este caso no se han confirmado condiciones climáticas desfavorables como causa del accidente, la investigación está analizando todos los factores posibles, incluyendo el estado del vehículo, la velocidad a la que circulaba y la posible existencia de distracciones o fatiga del conductor.
El Saja-Nansa es una comarca tradicional de Cantabria que engloba una veintena de municipios en la zona occidental de la región, caracterizada por su fuerte identidad cultural y su tejido social cohesionado. En estas localidades, donde el número de habitantes es reducido, la repercusión de un suceso de estas características se multiplica, generando una ola de conmoción y dolor que trasciende las fronteras municipales. La pérdida de tres jóvenes en la flor de la vida representa no solo un drama personal y familiar, sino también una pérdida social para el futuro de estas pequeñas comunidades.
Los servicios de emergencia de Cantabria han destacado la complejidad de las maniobras de rescate, especialmente por la posición final del vehículo y el estado en el que quedaron los ocupantes tras el vuelco. La excarcelación del joven que viajaba en el asiento trasero requirió el uso de herramientas específicas y la coordinación entre bomberos y personal sanitario para intentar estabilizarlo antes de su extracción, aunque desafortunadamente los esfuerzos no pudieron evitar el desenlace fatal.
Este tipo de siniestros vuelve a poner sobre la mesa la importancia de la seguridad vial, especialmente en vías convencionales como la N-634, donde la velocidad, la falta de medidas de contención adecuadas en algunos tramos y la posible fatiga nocturna pueden convertirse en factores de riesgo. Las autoridades de tráfico insisten en la necesidad de extremar las precauciones durante la conducción nocturna, mantener la velocidad adecuada a las condiciones de la vía y evitar cualquier tipo de distracción al volante.
La investigación continúa abierta y se espera que en los próximos días la Guardia Civil pueda aportar más datos sobre las causas exactas del accidente. Mientras tanto, las familias de las víctimas han recibido el apoyo de los servicios sociales municipales y de la comunidad, que se ha volcado en ofrecer su ayuda y solidaridad en estos momentos de profundo dolor.
El luto oficial que comenzará en Cabezón de la Sal servirá no solo como homenaje a las tres vidas perdidas, sino también como recordatorio de la fragilidad de la existencia y de la importancia de cuidarnos unos a otros en las carreteras. La bandera del ayuntamiento ondeará a media asta, y los actos públicos programados para los próximos días han sido suspendidos como muestra de respeto.
En los próximos días se espera que se convoquen actos de homenaje y recuerdo para despedir a los tres jóvenes, que sin duda dejarán un vacío imposible de llenar en sus respectivas comunidades. La solidaridad vecinal ya se ha hecho visible en las redes sociales y en los espacios públicos, donde los mensajes de apoyo a las familias se multiplican, demostrando una vez más la fortaleza del tejido social de la comarca del Saja-Nansa ante la adversidad.