El Gran Wyoming en los Ondas: defiende el periodismo veraz y critica la mentira legalizada

El presentador de 'El Intermedio' recibió el galardón a mejor comunicador y cargó contra quienes usan la desinformación como herramienta política

El pasado miércoles, José Miguel Monzón, más conocido como El Gran Wyoming, interrumpió su habitual conexión con la actualidad en el programa 'El Intermedio' para desplazarse hasta Barcelona. El motivo: recoger el prestigioso premio Ondas Nacional de Televisión en la categoría de mejor comunicador del año. Un reconocimiento que el veterano presentador aprovechó para lanzar un contundente alegato a favor de un periodismo comprometido con la verdad.

Durante su intervención en el acto de entrega, Wyoming no dudó en situarse en el centro del debate sobre la libertad de información en España. Con su característico tono directo y una ironía que no excluye la profundidad, el comunicador denunció lo que considera una creciente normalización de la mentira como instrumento político y mediático.

La crítica al Tribunal Supremo

Uno de los momentos más destacados de su discurso fue la referencia explícita a las recientes declaraciones realizadas en la Sala Segunda del Tribunal Supremo. Wyoming aludió sin ambages al testimonio de Miguel Ángel Rodríguez, quien reconoció haber falseado información sobre la Fiscalía durante el juicio contra el fiscal general del Estado.

"Quiero recordar a los profesionales de la información que están siendo señalados de encubrir mentiras", expresó el presentador. "Y para colmo, hemos escuchado recientemente en la Sala Segunda del Tribunal Supremo cómo se ha ratificado y legalizado la mentira como arma estratégica".

La frase "No soy notario, soy periodista", que Wyoming atribuyó a Rodríguez, sirvió al galardonado para construir su argumentación central. Según el comunicador, esta afirmación reflejaría una concepción errónea de la profesión periodística, donde la supuesta libertad de acción se convierte en justificación para la desinformación.

La defensa del periodismo como garante de la verdad

Frente a esta interpretación, Wyoming propuso una redefinición radical del rol del comunicador. "No, un periodista deja de serlo cuando miente. Ese no es el cometido", sentenció ante el auditorio. La afirmación generó una ola de aplausos que reconoció la contundencia de su postura.

Pero el presentador fue más allá. Con un juego de palabras intencionado, reivindicó precisamente la figura del notario como modelo a seguir: "Sí, un periodista es un notario, quiero que sea también garante de la verdad". Con esta declaración, Wyoming equiparó la función del periodista con la de un profesional cuya firma implica certeza y responsabilidad legal.

"Como ciudadano exijo una vez más el derecho constitucional a la información veraz", continuó su intervención, vinculando su demanda profesional con un derecho fundamental que, según su perspectiva, estaría siendo erosionado por prácticas que toleran o promueven la falsedad.

Las amenazas a RTVE y la "chulería" política

El discurso de Wyoming no se limitó a la crítica judicial. El comunicador dedicó un segmento significativo a denunciar las recientes amenazas vertidas por representantes de Vox, quienes han advertido de su intención de "entrar en RTVE con motosierras o lanzallamas" si consiguen formar parte del próximo gobierno en coalición con el PP.

Estas declaraciones, que Wyoming calificó de "chulería de los señoritos de Los santos inocentes", representarían para el presentador un ejemplo claro de los "enemigos de la libertad" que, según dijo, "estuvieron, están y estarán ahí". La referencia a la icónica película de Mario Camus sirvió para enmarcar estas actitudes en una tradición de autoritarismo y prepotencia que el comunicador vincula a ciertos sectores políticos.

"Ellos sueltan enseguida: 'A mí nadie me da clase de periodismo' cuando se les cuestiona", ironizó Wyoming. "Es que no son clases de periodismo, son clases de decencia elemental". Con esta frase, el galardonado cuestionó la defensa que ciertos políticos hacen de su derecho a intervenir en los medios públicos, argumentando que la cuestión no es técnica periodística, sino ética fundamental.

Un llamamiento a la acción

El discurso concluyó con un llamamiento directo a los profesionales del sector y a la ciudadanía en general. "Simplemente exigiros, por favor, luchar contra los enemigos de la libertad", pidió Wyoming, dejando en el aire la pregunta retórica sobre si estos enemigos "entrarán con lanzallamas o con motosierras".

Esta metáfora violenta, que el presentador atribuye a sus adversarios políticos, resume su percepción de un momento de crisis para la libertad de información en España. La alternancia entre el humor y la seriedad, característica de su estilo, no diluye la gravedad del mensaje: la defensa de un periodismo comprometido con la verdad como pilar de la democracia.

El contexto del premio

El premio Ondas, uno de los más prestigiosos del panorama audiovisual español, reconoció en esta edición la trayectoria de Wyoming como comunicador capaz de combinar entretenimiento y compromiso social. Su ausencia en 'El Intermedio' ese miércoles fue justificada precisamente por este motivo, un gesto que subraya la importancia que el presentador concede al reconocimiento profesional.

La ceremonia, celebrada en Barcelona, congregó a los principales representantes de la industria audiovisual española, convirtiendo el discurso de Wyoming en uno de los momentos más comentados de la velada. Su intervención trascendió el ámbito estrictamente profesional para convertirse en una reflexión política de primer orden.

Implicaciones del mensaje

Las palabras de Wyoming no solo cuestionan decisiones judiciales específicas o declaraciones aisladas de un partido político. Construyen un relato más amplio sobre lo que el comunicador percibe como una erosión sistemática de la verdad como valor público. La referencia al Tribunal Supremo y a Vox no son meras anécdotas, sino ejemplos de una tendencia que, según su visión, amenaza la calidad de la democracia española.

La defensa de la "información veraz" como derecho constitucional implica, en este contexto, una responsabilidad compartida entre medios, profesionales y ciudadanos. Wyoming sitúa al periodismo en el centro de esta batalla, no como mero observador, sino como actor comprometido y, en última instancia, garante de un bien público esencial.

Reacciones y contexto mediático

Aunque el discurso se produjo en un acto cerrado, sus declaraciones trascendieron rápidamente a través de los medios de comunicación y las redes sociales. La contundencia de sus afirmaciones, combinada con la autoridad moral que le confiere su trayectoria, ha convertido su intervención en un punto de referencia para el debate sobre la libertad de expresión y la calidad informativa en España.

La polémica sobre la intervención política en RTVE no es nueva, pero las recientes declaraciones de Vox han intensificado el debate. Wyoming se posiciona claramente en uno de los extremos de este debate, identificando cualquier intento de control político directo como una agresión a la independencia informativa.

Conclusión: un periodismo con compromiso

El discurso de El Gran Wyoming en los premios Ondas trasciende el mero agradecimiento por un galardón profesional. Construye un manifiesto en defensa de un periodismo que, lejos de justificarse en su propio nombre, se somete a la exigencia de la verdad como principio irrenunciable.

En un momento de polarización política y cuestionamiento de los medios tradicionales, la intervención del presentador ofrece una visión clara: el periodismo no puede ser un instrumento al servicio del poder, ya sea político o económico, sino que debe actuar como contrapoder, como garante de los derechos ciudadanos a una información rigurosa y verificable.

La metáfora final, con la imagen de los "señoritos" decidiendo entre "lanzallamas o motosierras", resume la urgencia de su mensaje. No se trata solo de un estilo literario, sino de una advertencia sobre las consecuencias reales de permitir que la desinformación y el control político se normalicen en la esfera pública.

Referencias