El fútbol europeo ha vivido una transformación sin precedentes en su máxima competición continental. La Champions League 2024-25 no solo estrenó un formato renovado que expandió el número de participantes y partidos, sino que también redefinió el reparto económico entre los clubes. La UEFA implementó un sistema más complejo que valora no solo el rendimiento deportivo, sino también el peso histórico y la relevancia mediática de cada entidad.
Este nuevo modelo, denominado value pillar, representa una revolución en la distribución de los ingresos televisivos. No se trata únicamente de cuánto avanza un equipo en el torneo, sino de cuánto aporta a la competición en términos de audiencia, tradición y atractivo comercial. La primera edición bajo estas nuevas reglas coronó al Paris Saint-Germain como monarca absoluto, tanto en el terreno de juego como en las arcas.
El conjunto francés, dirigido por Luis Enrique, culminó una campaña perfecta al derrotar al Inter de Milán en una final épica. Más allá de la gloria deportiva, el PSG recibió un premio económico sin precedentes: 144,4 millones de euros. Esta cifra convierte a los parisinos en los máximos beneficiarios de la nueva era de la Champions, estableciendo un récord histórico en cuanto a ingresos por una sola temporada en la competición.
La UEFA publicó recientemente el informe financiero oficial que desglosa cada euro percibido por los clubes participantes. El documento revela que el subcampeón, Inter de Milán, también obtuvo una cantidad sustancial: 136,6 millones de euros. La diferencia entre campeón y subcampeón, aunque significativa, demuestra que el nuevo sistema premia profundamente el rendimiento deportivo, pero también reconoce el valor inherente de cada club.
En el panorama español, el FC Barcelona emergió como el principal beneficiado. Los culés, que cayeron en semifinales precisamente ante el Inter de Milán, ingresaron 116,5 millones de euros. Esta cifra sitúa al club azulgrana como el tercer mayor perceptor de la competición, superando incluso a algunos de los semifinalistas más históricos. La campaña del Barça, que combinó buenos resultados deportivos con su indiscutible peso mediático, se tradujo en una de las mayores recompensas económicas de su historia en Europa.
El Real Madrid, por su parte, obtuvo 102 millones de euros. Aunque la cifra es inferior a la del Barcelona, los blancos demostraron una vez más su capacidad para generar ingresos independientemente de su rendimiento final. La institución merengue, con su legado histórico y su poder de atracción global, se aseguró una posición privilegiada en el reparto gracias al componente de valor histórico del nuevo sistema.
Los otros dos representantes españoles completaron el cuadro nacional. El Atlético de Madrid recibió 85 millones de euros por su participación, mientras que el Girona, en su debut en la élite continental, alcanzó los 29,9 millones de euros. La diferencia entre el colchonero y el conjunto catalán refleja no solo la distancia en rendimiento deportivo, sino también la brecha en términos de peso histórico y relevancia mediática en el escenario europeo.
El dato más revelador de este nuevo formato es la cantidad de clubes que superaron la barrera de los 100 millones de euros. Nada menos que siete equipos alcanzaron esta cifra simbólica: PSG (144,4M€), Inter (136,6M€), Arsenal (116,9M€), Barcelona (116,5M€), Bayern Múnich (105,8M€), Borussia Dortmund (102,1M€) y Real Madrid (102M€). Esta lista demuestra que el nuevo modelo beneficia tanto a los grandes históricos como a los clubes con buenos rendimientos recientes.
El caso del Arsenal es particularmente interesante. Los ingleses, que no llegaron a la final, superaron al Barcelona por una mínima diferencia (116,9M€ vs 116,5M€), lo que evidencia el peso del mercado televisivo británico y la relevancia comercial de la Premier League en el sistema de valoración de la UEFA.
Por su parte, el Bayern Múnich y el Borussia Dortmund, con 105,8M€ y 102,1M€ respectivamente, confirman la fortaleza económica del fútbol alemán y su capacidad para generar ingresos significativos incluso sin llegar a las instancias finales.
La implementación del value pillar marca un antes y un después en la economía del fútbol europeo. Este sistema busca equilibrar la competición, premiando a los clubes que más valor aportan a la marca Champions League. Sin embargo, también genera debate sobre si se está creando una élite cerrada, donde los grandes históricos tienen ventaja inicial independientemente de su rendimiento deportivo actual.
La UEFA defiende este modelo argumentando que garantiza la sostenibilidad financiera de la competición y reconoce la inversión histórica de los clubes en construir la marca Champions. Los críticos, en cambio, ven un sistema que perpetúa las desigualdades y dificulta la entrada de nuevos clubes a la élite económica.
Para los clubes españoles, los resultados son mixtos. Mientras Barcelona y Real Madrid se mantienen en la élite de ingresos, Atlético de Madrid queda algo rezagado y Girona, aunque contento con su debut, percibe la enorme brecha que debe cerrar. La lección es clara: en la nueva Champions, el rendimiento deportivo es esencial, pero el peso histórico y mediático es igual de importante.
El futuro de esta competición parece dirigirse hacia una mayor profesionalización de sus aspectos comerciales. Los clubes deberán equilibrar sus estrategias deportivas con la construcción de marca global para maximizar sus ingresos. El caso del PSG, que combinó excelencia deportiva con una marca potente, será el modelo a seguir para las próximas temporadas.
La Champions League 2024-25 ha sentado las bases de una nueva era. Los 144,4 millones de euros del PSG no son solo un premio por ganar, sino un mensaje claro: en el fútbol moderno, el valor va más allá de las victorias. Es una combinación de historia, presente y futuro, medida en audiencias, seguidores y capacidad de generar ingresos. Los clubes que entiendan esta ecuación serán los que dominen tanto el terreno de juego como las arcas del fútbol europeo.