El Thunder vs Spurs se ha convertido en el duelo más repetido y significativo de esta temporada de la NBA. Este martes, ambos equipos se verán las caras por cuarta vez en lo que va de curso, en un encuentro que trasciende el simple balance de victorias y derrotas. Oklahoma City llega con la necesidad imperiosa de demostrar que aquella semifinal de Copa de diciembre fue un accidente, mientras San Antonio intentará confirmar que aquel triunfo no fue flor de un día, sino el reflejo de una superioridad real.
El choque, que se disputará en el Paycom Center de Oklahoma City, llega en el momento más delicado para los campeones. Desde aquella fatídica noche en Las Vegas del 13 de diciembre, donde los Spurs pusieron fin a la imbatibilidad de los Thunder, el equipo de Daigneault no ha vuelto a ser el mismo. Aquella derrota no solo les privó de una final, sino que pareció romper un hechizo que les hacía invencibles.
El antes y el después de Oklahoma City
Los números son implacables y reflejan una transformación radical. Antes de aquel partido, los Thunder habían firmado un arranque de ensueño con un balance de 24-1 que no solo los situaba como claros favoritos al anillo, sino que alimentaba los sueños de superar el mítico 73-9 de los Warriors. El juego fluido, la defensa asfixiante y la capacidad de cerrar partidos les convertían en una máquina bien aceitada.
Sin embargo, desde aquel 13 de diciembre, el registro es de 9-6, unos números que, si bien no son catastróficos, sí revelan una evidente pérdida de chispa. Las victorias ya no son tan contundentes, los rivales ya no les temen con la misma intensidad y las dudas han comenzado a surgir con preocupante asiduidad. ¿Se trata de un problema estructural o simplemente de una relajación tras el espectacular inicio? La respuesta a esta pregunta marcará el destino de la temporada.
Los Thunder llegan a este duelo tras encadenar tres triunfos consecutivos, pero ni siquiera esta mini-racha consigue disipar las dudas. Ante Utah, Shai Gilgeous-Alexander tuvo que realizar una heroicidad sobre la bocina para forzar la prórroga y acabar llevándose el partido. En Memphis, el equipo necesitó una remontada milagrosa en los minutos finales tras ir todo el duelo a remolque. Solo ante Miami, en la última jornada, las sensaciones fueron más positivas gracias a una gran segunda mitad, pero aún así, el equipo no termina de encontrar la regularidad que le hizo dominar la liga.
La figura de Shai, único faro de esperanza
En este contexto de incertidumbre, Shai Gilgeous-Alexander se ha erigido como el único elemento constante. El base canadiense continúa exhibiendo un nivel MVP que le convierte en el mejor salvavidas posible para un equipo que navega en aguas turbulentas. Su capacidad para generar puntos en momentos críticos y crear oportunidades para sus compañeros ha evitado que la crisis sea aún mayor.
Precisamente, si los Thunder quieren romper su maleficio ante los Spurs, necesitarán la mejor versión de su estrella. No basta con una actuación correcta; hace falta una exhibición de las que marcan épocas, de las que recuerdan a todos por qué este equipo fue capaz de ganar 24 de sus primeros 25 partidos. Shai debe liderar no solo con sus estadísticas, sino con una presencia en la pista que contagie seguridad a un grupo que parece haberla perdido.
Los Spurs, entre la euforia y la regularidad
Por su parte, San Antonio llega a este duelo con la moral por las nubes tras haber ganado los tres enfrentamientos previos. Aquella semifinal de Copa les sirvió como catalizador, y tras ella encadenaron ocho victorias consecutivas que parecían confirmar su ascenso al elite de la competición. Sin embargo, como les sucede a los jóvenes equipos, la regularidad no es su mejor virtud.
Desde aquel pico de forma, los de Mitch Johnson han experimentado también sus propios altibajos, aunque manteniendo una línea ascendente general que les ha permitido consolidarse en las posiciones de playoff. El regreso de Victor Wembanyama al quinteto inicial ha reforzado su potencial, especialmente en el aspecto defensivo, donde su sola presencia altera los planes ofensivos de cualquier rival.
La ausencia de Isaiah Hartenstein en las filas de Oklahoma City se convierte en un factor determinante. El pívot es pieza clave en la defensa interior y su baja deja un vacío que Wembanyama estará deseando explotar. La batalla en la pintura será, sin duda, uno de los ejes sobre los que gire el encuentro.
Un duelo marcado en rojo
Este partido está marcado en rojo en el calendario de los Thunder desde que se publicó el calendario. No se trata de un duelo más, sino de una oportunidad de oro para demostrar que aquella derrota fue una anécdota, no una tendencia. Una victoria ante San Antonio no solo rompería la racha negativa particular, sino que enviaría un mensaje claro al resto de la liga: la máquina de aplastar rivales ha vuelto.
Para los Spurs, ganar en Oklahoma sería el golpe de autoridad definitivo. Conseguir cuatro victorias en cuatro partidos contra el campeón sería un argumento irrefutable de su progresión y les colocaría en una posición de privilegio psicológico de cara a un posible enfrentamiento en playoffs.
El contexto emocional del duelo es tan importante como el táctico. Los Thunder necesitan un triunfo contundente que devuelva la confianza al grupo, que acabe con las dudas y que recupere el aura de invencibilidad que les acompañó durante dos meses. Los Spurs, por su parte, quieren demostrar que su proyecto no solo está en el camino correcto, sino que ya ha llegado a su destino.
Las claves del encuentro
Más allá de las estrellas, el partido se decidirá en los detalles. La capacidad de Oklahoma City para defender la pintura sin Hartenstein será fundamental. Chet Holmgren tendrá que asumir más responsabilidades y evitar que Wembanyama domine el juego interior. Por su parte, la defensa perimetral de San Antonio deberá contener a un Shai que llega motivado tras varios partidos consecutivos a gran nivel.
El ritmo del partido también será crucial. Los Thunder prefieren un juego vertiginoso que les permita aprovechar su juventud y athleticismo, mientras que los Spurs, con Wembanyama como referente, se sienten más cómodos en un juego más pausado y estructurado. Quien imponga su tempo tendrá mucho ganado.
El factor banquillo podría ser decisivo. La ausencia de Hartenstein obligará a Daigneault a rotar más el pívot, lo que podría generar desajustes defensivos. Johnson, por su parte, tendrá que gestionar los minutos de su joven estrella para evitar el desgaste en un partido tan exigente.
Expectativas y pronóstico
Aunque los Spurs parten como favoritos por el historial reciente y la baja de Hartenstein, el valor emocional de este duelo para los Thunder no puede subestimarse. Jugar en casa, ante su afición y con la necesidad de demostrar algo es un combustible poderoso que puede nivelar cualquier desventaja técnica.
El pronóstico es incierto. San Antonio tiene las herramientas para hacerse con la victoria, pero Oklahoma City tiene la urgencia de quien sabe que una derrota más profundizaría la crisis de confianza. Lo más probable es un partido igualado, decidido en los últimos minutos y donde las acciones individuales de las estrellas marquen la diferencia.
Sea cual sea el resultado, este Thunder vs Spurs ya es uno de los duelos más memorables de la temporada. La rivalidad ha nacido de forma natural, alimentada por la importancia de los enfrentamientos y por el contraste entre el equipo establecido y el joven aspirante al trono. Lo que ocurra esta noche en el Paycom Center no solo contará en el casillero de victorias y derrotas, sino que marcará el rumbo emocional de ambos equipos de cara a la segunda mitad de la temporada y, posiblemente, a los playoffs.
Para Oklahoma City, es una oportunidad de redención. Para San Antonio, una chance de confirmación. El baloncesto, en su máxima expresión, se escribe con historias como esta. Esta noche, en Oklahoma, se escribe un nuevo capítulo.