El Diario de León ha desatado una intensa polémica al distribuir entre sus lectores un calendario para el año 2026 que incluye una fotografía del dictador Francisco Franco. La imagen, correspondiente a una visita del generalísimo a la ciudad leonesa en 1964, ha sido seleccionada para ilustrar el mes de junio, generando un amplio rechazo en una provincia con un doloroso pasado de represión durante el régimen franquista.
La instantánea muestra a Franco en un vehículo descapotado, luciendo su uniforme de gala militar mientras saluda a las personas congregadas en las calles de León. Esta escena, lejos de ser un documento histórico contextualizado, aparece sin ninguna explicación crítica que ayude a comprender su significado en el marco de una sociedad democrática.
El rotativo, conocido por su línea editorial conservadora y su proximidad a la Junta de Castilla y León, presidida por el Partido Popular, forma parte del grupo mediático propiedad de José Luis Ulibarri. Este empresario de la construcción fue condenado por su participación en la trama de corrupción Gürtel, que investigó el financiamiento irregular del PP. Ante las consultas de este medio sobre los motivos que llevaron a incluir dicha fotografía, el periódico no ha ofrecido ninguna declaración oficial.
La decisión editorial ha provocado el inmediato repudio de diversos sectores. Isidoro Bueno, lector del periódico que se puso en contacto con esta redacción, califica la iniciativa como "una auténtica barbaridad". En su opinión, resulta inconcebible que un medio de comunicación actual haga apología de la entrada triunfal de un dictador en la capital leonesa. Bueno cuestiona las intenciones tras esta elección: "No sé si es por hacer ojitos a Vox o a Trump, no sé si echan de menos esa época. Es una auténtica salvajada, alguien tiene que parar esto de una vez".
El testimonio de Bueno cobra especial relevancia al recordar que León sufrió una de las represiones más severas del bando sublevado durante la Guerra Civil y la posterior dictadura. La provincia cuenta con numerosas fosas comunes y lugares que albergaron campos de concentración, como el actual Parador Nacional de San Marcos, donde miles de republicanos fueron encarcelados y muchos de ellos ejecutados.
La polémica ha trascendido las redes sociales y el ámbito local. Luis Tudanca, exsecretario general del PSOE de Castilla y León, ha utilizado su perfil en X para denunciar la situación: "Esto es una barbaridad de tal calibre… Un diario regado con millones y millones por la Junta de Castilla y León y con su 'capo' condenado en la Gürtel por financiar al PP. Ahora, repartiendo calendarios con Franco triunfante".
El Foro por la Memoria de León ha emitido un comunicado oficial en el que califica la decisión como "profundamente inapropiada e irresponsable". La organización defensora de la memoria histórica considera que esta elección supone una forma de exaltación del franquismo incompatible con los valores constitucionales y la legislación vigente en materia de memoria democrática.
El colectivo subraya que existen innumerables fotografías históricas que podrían representar dignamente los 120 años de trayectoria del periódico y la provincia. Consideran "especialmente grave" que esta imagen llegue a los hogares leoneses sin ningún tipo de contextualización crítica, normalizando así la presencia de un símbolo del régimen dictatorial.
El contexto histórico de León durante el franquismo resulta fundamental para comprender la magnitud de la polémica. La provincia fue escenario de múltiples violaciones de derechos humanos, con campos de concentración como el de San Marcos, donde fueron recluidos opositores al régimen. Las consecuencias de esa represión siguen presentes en la actualidad, con familias que aún buscan a sus desaparecidos en fosas comunes dispersas por el territorio.
La Ley de Memoria Democrática, aprobada en España, establece claramente la prohibición de exaltar la figura de los líderes del golpe de Estado y la dictadura. La inclusión de esta fotografía sin el debido marco explicativo podría entrar en conflicto con el espíritu de esta normativa, que busca reparar la dignidad de las víctimas y evitar la glorificación del franquismo.
La polémica también pone sobre la mesa el papel de los medios de comunicación en la construcción de la memoria colectiva y su responsabilidad social. En una democracia consolidada como la española, la difusión de contenidos que puedan interpretarse como apología del dictadura genera un profundo debate sobre los límites editoriales y el respeto a las víctimas.
El silencio del periódico ante las peticiones de explicación no hace sino aumentar las críticas. La falta de una respuesta oficial deja en el aire las razones que motivaron la selección de esta imagen para un calendario conmemorativo. Mientras tanto, la comunidad leonesa sigue dividida entre quienes consideran que se trata de un error grave y quienes, desde posturas más conservadoras, minimizan el impacto de la decisión.
La situación ha reavivado el debate sobre la memoria histórica en Castilla y León, una comunidad donde ciertos sectores políticos han mostrado resistencia a aplicar medidas de reparación a las víctimas del franquismo. La polémica del calendario se suma a otras iniciativas que han generado tensión en torno a cómo debe recordarse y representarse el pasado reciente.
Expertos en comunicación señalan que la elección de imágenes en un calendario no es una decisión trivial, sino que refleja una intencionalidad editorial. El hecho de que se haya seleccionado precisamente una fotografía que muestra a Franco como figura triunfal, en lugar de cualquier otro momento histórico de los 120 años del periódico, sugiere una voluntad de reivindicar una determinada visión del pasado.
La polémica ha trascendido fronteras locales, convirtiéndose en un tema de debate nacional sobre cómo los medios de comunicación deben gestionar la memoria histórica. La presencia de Ulibarri como propietario del periódico, con su condena por corrupción, añade otra capa de complejidad a la cuestión, vinculando la gestión empresarial con las decisiones editoriales.
Mientras tanto, asociaciones de derechos humanos y colectivos memorialistas han anunciado que estudiarán posibles acciones legales si se considera que la publicación vulnera la legislación vigente. La normalización de símbolos franquistas sigue siendo un tema sensible en España, donde aún coexisten visiones encontradas sobre cómo abordar el legado de la dictadura.
La polémica del calendario del Diario de León demuestra que, casi cincuenta años después de la muerte de Franco, la memoria del franquismo sigue generando fracturas en la sociedad española. La responsabilidad de los medios en este contexto es doble: informar con rigor y evitar contribuir a la banalización de un régimen que causó tanto sufrimiento.