La granja de Millie Bobby Brown en Atlanta: vida lejos de Hollywood

La actriz de Stranger Things ha creado su hogar en una finca de más de 2 millones de dólares en Georgia, donde la naturaleza y la familia son lo primero

El último episodio de Stranger Things ha marcado el cierre de un ciclo que, para Millie Bobby Brown, representa mucho más que el final de una serie. Desde que a los 12 años debutara como Once, la joven actriz británica ha crecido bajo la atenta mirada de millones de espectadores. Ahora, con 21 años, da un paso definitivo hacia la madurez no solo profesional, sino personal, estableciendo su hogar lejos de los focos de Hollywood.

Su destino escogido es una extensa finca en las afueras de Atlanta, Georgia, una propiedad valorada en más de dos millones de dólares que desafía todo estereotipo de mansiones de celebrities. La elección de esta ubicación no es arbitraria: desde 2015, cuando se mudó a Estados Unidos para encarnar a la telequinética Once, Atlanta se convirtió en su base de operaciones. La ciudad, conocida por ser uno de los principales hubs de producción cinematográfica del país, le ofreció la oportunidad perfecta para trabajar sin sacrificar su privacidad.

El amor llegó de forma inesperada en 2021, cuando un simple intercambio en redes sociales con Jake Bongiovi, hijo de la leyenda del rock Jon Bon Jovi, desembocó en una relación sólida y genuina. A sus 23 años, Jake ha demostrado ser el compañero perfecto para esta nueva etapa. En mayo de 2024, tras tres años de noviazgo, contrajeron matrimonio en una ceremonia íntima en Estados Unidos, seguida de una segunda festividad en Italia que reunió a familiares y amigos cercanos. Sin embargo, el momento más trascendental llegó este verano, cuando anunciaron la adopción de su primera hija con un mensaje que conmovió a sus seguidores: "Y así, ya somos tres. Con cariño, Millie y Jake Bongiovi". Una declaración de principios sobre las prioridades de su nueva familia.

Una filosofía de vida basada en la autenticidad

Lo que distingue a Millie Bobby Brown de otras estrellas de su generación es su consciente decisión de construir una vida alejada del glamour superficial. Su granja en Atlanta no es una simple residencia, sino un proyecto de vida donde la naturaleza y los animales ocupan un lugar central. Esta filosofía quedó patente durante su visita a El Hormiguero en 2025, donde desveló detalles de una rutina que sorprende por su normalidad.

"Yo alimento a mis animales en mi granja para tener un vínculo cercano con ellos", confesó a Pablo Motos, desmitificando la idea de que los celebrities delegan todo en su personal. La anécdota más reveladora fue cuando admitió haber compartido su hogar con una oveja de más de 90 kilos, un episodio que resume a la perfección el carácter desenfadado y auténtico de su entorno.

La población animal de su propiedad supera la sesentena, una cifra que desconcierta incluso a los más entendidos en vida campestre. La distribución es meticulosa: diez perros disfrutan del interior de la casa, veinticinco canes habitan en las dependencias exteriores, y otros veinticinco animales de granja completan el ecosistema. Entre sus favoritos se encuentran Winnie, su fiel perra, y una cabra llamada Cardi B, bautizada así en un guiño irónico a la cultura pop que tanto ha marcado su generación.

Arquitectura y diseño: minimalismo con alma

El interior de la finca refleja la madurez estética de una mujer que ha crecido en el ojo público pero ha sabido preservar su individualidad. La paleta cromática se basa en tonos blancos y beiges que inundan cada estancia, creando una atmósfera de serenidad difícil de encontrar en las residencias típicas del star system. La madera, presente en techos, suelos y mobiliario, aporta la calidez necesaria para evitar la frialdad de un minimalismo excesivo.

Este diseño no busca impresionar, sino acoger. Cada pieza de mobiliario parece seleccionada por su funcionalidad y su capacidad para transmitir paz, no por su precio o marca. Es una casa pensada para ser vivida, no exhibida, donde los pequeños detalles cuentan más que las grandes ostentaciones. La luz natural juega un papel protagonista, filtrándose a través de amplios ventanales que conectan visualmente el interior con el paisaje rural que la rodea.

La cocina: el verdadero centro neurálgico

Si hay un espacio que encapsula la esencia de este hogar, es sin duda la cocina. Diseñada como el punto de encuentro familiar por antonomasia, combina muebles de madera pintada en un azul profundo con azulejos tipo metro en la misma gama cromática. Este juego cromático crea una armonía visual que es simultáneamente moderna y atemporal, sofisticada pero acogedora.

Los detalles cuidadosamente seleccionados, desde los herrajes hasta la iluminación, añaden capas de sofisticación sin romper con la estética campestre que domina la propiedad. Es el equilibrio perfecto entre la funcionalidad que requiere una granja activa y el gusto refinado de alguien que ha viajado por los sets de rodaje más prestigiosos del mundo. Aquí es donde Millie prepara las comidas, pero también donde se tejen las conversaciones, se toman las decisiones familiares y se forjan los recuerdos que perdurarán cuando las cámaras dejen de rodar.

Un futuro construido sobre valores sólidos

La adopción de su hija marca un hito en la vida de Millie Bobby Brown, quien a sus 21 años asume la maternidad con una solidez que desborda su edad. Esta decisión, tomada junto a Jake, refleja una madurez emocional forjada en los sets de rodaje pero consolidada lejos de ellos. La pareja ha optado por criar a su hija en un entorno donde los valores del trabajo, el respeto por la naturaleza y la autenticidad prime sobre la superficialidad del mundo del espectáculo.

Su relación, nacida en el mundo digital pero consolidada en la vida real, parece fortalecida por este entorno. Lejos del glamour forzado de las alfombras rojas, Jake y Millie comparten tareas de granja, cuidado animal y ahora, crianza parental. Es una forma de vida que, paradójicamente, resulta más lujosa que cualquier fiesta de Hollywood: el lujo de la autenticidad, de ser uno mismo sin máscaras ni expectativas ajenas.

El legado de Once y el comienzo de Millie

Mientras el universo de Stranger Things se despedía de sus personajes, Millie Bobby Brown ya había escrito su propio guion. No en el "mundo del revés", sino en una granja de Georgia donde la magia no proviene de poderes telequinéticos, sino de la conexión genuina con la tierra, los animales y la familia. La actriz que conquistó el mundo siendo aún una niña ha encontrado, siendo adulta, que la verdadera felicidad no está en los focos, sino en la simplicidad de una vida bien vivida.

Su casa, con sus más de sesenta animales, su cocina de ensueño y su filosofía de vida basada en lo esencial, es una declaración de independencia. Una muestra de que es posible ser joven, famosa y feliz sin rendirse a las presiones de una industria que a menudo consume a sus propios creadores. Millie ha elegido su propio camino, y ese camino pasa por una granja de Atlanta donde el ruido de la fama se apaga y el sonido de la naturaleza, finalmente, se hace escuchar.

Referencias

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