Guillermo Soler Willy: premio Horeca a 40 años de periodismo gastronómico

El veterano periodista de Diario de Mallorca recibe el galardón a Periodismo y Cultura en la feria Horeca 2026

Guillermo Soler Summers, más conocido como Willy, ha dedicado prácticamente toda su carrera profesional al Diario de Mallorca. Desde que se incorporó a la redacción en 1971, este comunicador ha cubierto numerosos temas, desde información sobre la familia real y asuntos militares hasta reportajes náuticos, pero su verdadera pasión siempre fue la gastronomía y el mundo del vino. A sus 83 años, el pasado martes recibió en la feria profesional Horeca el premio de Periodismo y Cultura, un reconocimiento que comparte con el medio que le dio voz durante más de cuatro décadas.

El galardón representa para él mucho más que un premio personal. Según sus propias palabras, constituye un reconocimiento compartido tanto para su trayectoria individual como para el propio periódico que le abrió las puertas para escribir sobre uno de los temas que más le apasionaban. Una especialización que, además, le permitía estar en contacto directo con el público, recibiendo feedback constante de sus lectores.

Los inicios del periodismo gastronómico en la isla

Cuando Willy comenzó a cubrir este sector, el periodismo gastronómico en Mallorca era prácticamente inexistente. Junto con algunos otros medios, el Diario de Mallorca apostó por crear contenido especializado en esta materia. Soler acudía a todas las presentaciones de vinos y eventos culinarios, lo que le convirtió en una figura reconocida entre los profesionales del sector. En la ceremonia de Horeca, se reencontró con muchos de esos veteranos que compartieron con él aquellos años fundacionales.

A lo largo de más de 40 años, su trabajo se caracterizó por un enfoque particular. El propio Guillermo insiste en que nunca ejerció como crítico gastronómico en el sentido tradicional del término. Su labor se basaba más en el comentario y la exposición que en la crítica pura y dura. Una postura que le permitió construir puentes con el sector en lugar de crear tensiones.

Recuerdos de una época dorada

Entre sus memorias más preciadas, destaca las jornadas de bolets que se celebraban en el Hotel Son Vida, el Valparaíso y otros establecimientos de prestigio de la isla. Estas reuniones con colegas periodistas se convirtieron en momentos de encuentro y camaradería. Soler asegura haber participado en la inauguración de numerosos hoteles, especialmente en lo relacionado con sus propuestas gastronómicas, con la excepción quizás de la cadena Melià.

Durante aquella época, la gastronomía hotelera en Mallorca gozaba de buena salud. Los establecimientos se esforzaban por ofrecer propuestas de calidad, y el periodista tuvo la oportunidad de presenciar el nacimiento y relanzamiento de muchos de ellos. Lamentablemente, algunos de esos restaurantes que conoció en sus inicios han ido cerrando con el paso del tiempo.

La evolución del sector

El panorama actual del periodismo gastronómico ha cambiado radicalmente. Hoy existen numerosos profesionales que se dedican a escribir y hablar sobre cocina, pero Willy distingue su época de la actualidad. Para él, la diferencia fundamental radica en el carácter comercial que ha adquirido el sector. Mientras que en sus inicios las relaciones eran más cercanas y auténticas, basadas en la amistad y el descubrimiento mutuo, hoy todo está mucho más mercantilizado.

En aquellos tiempos, los periodistas gastronómicos visitaban los mejores establecimientos, coincidieron con la apertura del Valparaíso y el relanzamiento del Son Vida. Era una época de exploración y de establecimiento de las bases de lo que hoy conocemos como comunicación gastronómica en las Islas Baleares.

Vínculos personales con la cocina

La conexión de Guillermo Soler con el mundo culinario no era meramente profesional. Su interés venía de familia, de una abuela vasca que transmitió el amor por la buena mesa. Aunque su madre decía no saber cocinar, Soler recuerda con cariño sus platos caseros: unas croquetas de jamón, unos raviolis, elaboraciones sencillas pero llenas de sabor.

Su situación personal también influyó en su pasión. Al vivir solo, la cocina se convirtió en uno de sus hobbies favoritos. Esta familiaridad con los fogones le permitió entender mejor el trabajo de los profesionales a los que entrevistaba y sobre los que escribía. Precisamente, esa cercanía facilitó que desarrollara excelentes relaciones con los cocineros de la isla.

Preferencias culinarias y viajes

A la pregunta sobre qué tipo de cocina aprecia más, Willy no duda: el variadillo español. A lo largo de su carrera, ha recorrido restaurantes de Andalucía, Castilla y el País Vasco, donde veraneaba. Considera que en España se come "muy a gusto", apreciando la diversidad regional y la calidad de los productos.

Internacionalmente, destaca Italia como otro de sus destinos favoritos. Allí encontró una experiencia gastronómica "alegre y divertida", en contraste con la seriedad de la alta cocina francesa. Aunque reconoce que en Francia se come bien, le parece excesivamente caro y formal.

Un plato inolvidable

Entre todas las experiencias gastronómicas acumuladas, una ocasión particular permanece grabada en su memoria. Willy recuerda con especial cariño cuando degustó un lenguado del Ródano en un restaurante ubicado junto a la iglesia de la Madeleine en París. La combinación de un buen plato, la lectura del periódico y el disfrute del momento representan para él el auténtico placer de la mesa. Una experiencia sencilla pero perfecta que resume su filosofía sobre la gastronomía: no siempre hacen falta restaurantes lujosos para disfrutar de momentos memorables.

Un legado periodístico

El premio recibido en Horeca 2026 pone el broche de oro a una trayectoria excepcional. Guillermo Soler Willy representa una generación de periodistas que construyeron desde cero la especialización gastronómica en los medios de comunicación locales. Su trabajo sentó las bases para que hoy exista una industria de comunicación culinaria floreciente en Mallorca.

Su enfoque, basado en el comentario constructivo más que en la crítica destructiva, y su capacidad para entablar relaciones auténticas con los protagonistas del sector, marcan una diferencia con el periodismo gastronómico actual. En una época donde los influencers y los contenidos patrocinados dominan el panorama, la figura de Willy recuerda la importancia del oficio periodístico, del conocimiento profundo y de la pasión auténtica por la materia que se cubre.

El reconocimiento en Horeca no solo celebra los logros de un profesional, sino que también honra a todo un medio de comunicación que apostó por la calidad periodística en un sector tan importante para la identidad y la economía de Mallorca. La gastronomía no es solo un tema de ocio, sino una parte fundamental de la cultura balear, y profesionales como Guillermo Soler han sido los encargados de narrar su evolución durante décadas.

A sus 83 años, Willy sigue siendo un referente. Su mirada sobre la evolución del sector, sus recuerdos de una época más auténtica y su capacidad para adaptarse a los cambios sin perder la esencia de su trabajo, convierten su testimonio en una lección para las nuevas generaciones de periodistas. El premio es, en definitiva, un homenaje a la constancia, la pasión y el rigor en el periodismo especializado.

Referencias