Estrella Morente, una de las voces más emblemáticas del flamenco contemporáneo, se encuentra inmersa en una intensa agenda de conciertos con su proyecto 'De Estrella a estrellas', un tributo que rinde homenaje a las grandes figuras femeninas de la música universal. Sin embargo, el foco mediático se ha centrado en unas declaraciones que realizó durante una entrevista en Catalunya Radio sobre su colaboración con Rosalía en La Rumba del Perdón.
El tema, incluido en el álbum 'Motomami' de la cantante catalana, también contó con la participación de Silvia Pérez Cruz. Lo que inicialmente parecía una unión de tres voces excepcionales se ha convertido en un punto de fricción que Morente ha decidido sacar a la luz. En la entrevista, expresó que se había sentido castigada con el resultado final, afirmando que el producto terminado no guardaba relación con lo que ella había entregado originalmente.
Ante la repercusión, Estrella Morente ha querido matizar sus palabras. 'Yo tenía un lío ahí metido, un nudo con eso. Y solté lo que he sentido porque me lo preguntaron', explica. La artista enfatiza que nunca buscó los reflectores: 'No he ido a ninguna cadena a rascar dinero, a largar sobre Rosalía', aclara tajantemente.
La colaboración había sido guardada en silencio por Morente durante meses. La decisión de mantener la discreción no respondía a conformidad, sino a no alimentar polémicas. 'Ese sentimiento se queda ahí. No hago declaraciones, y me limito a no publicarlo, a no compartirlo', reconoce. Sin embargo, al ser cuestionada directamente, decidió ser honesta.
Un elemento que añadió complejidad fue que Silvia Pérez Cruz compartió en redes la versión que ella había grabado. Para Morente, este gesto enviaba un mensaje implícito: 'Señores, yo trabajé más de lo que ha quedado ahí'. Esta observación la llevó a estar 'a punto de colgar mi versión', pero no lo hizo 'por respeto a Rosalía'.
La contradicción entre el deseo de transparencia y el respeto representa el dilema central. Morente no busca menospreciar el trabajo de Rosalía, sino defender la integridad artística. 'Cuando lo escucho, digo: ¡Qué pena! Los seguidores se han perdido escuchar a tres compañeras entregadas', lamenta.
La reacción en redes no se hizo esperar. El portal Jenesaispop difundió los extractos, desatando comentarios que dividían a los usuarios. 'Me he sentido agredida, salvajemente arrebatada y dañada, por atreverme a opinar sobre mi trabajo. Y asusta porque vivimos en un contexto que está muy polarizado', confiesa Morente, afectada por la virulencia.
Este clima refleja una tendencia creciente en la industria del entretenimiento, donde cualquier opinión que se desvíe del discurso oficial es castigada por tribus de fans. La artista identifica este fenómeno como uno de los grandes males de la era digital.
Más allá de la polémica, Estrella Morente reflexiona sobre los valores que deberían regir la música. La herencia de su padre, Enrique Morente, pesa en cada palabra. 'La música es como la vida, es algo superior, algo que me enseñó mi padre, que era un canalizador, un conector', evoca.
Para la familia Morente, la música nunca ha sido un mero producto de consumo, sino un vehículo de conexión humana. Este legado es lo que está en juego cuando una colaboración no respeta la esencia del trabajo aportado. 'Luego en la entrevista dije que la música está por encima de todo, y que de lo que quería hablar es del compromiso artístico', recalca.
El concepto de compromiso es central. No se trata solo de técnica, sino de entregarse completamente a la obra. Cuando esto no ocurre, lo que se pierde es la posibilidad de crear algo genuinamente trascendente.
La situación pone de manifiesto una tensión común en la industria musical actual: la batalla entre la visión autoral y la integridad de los colaboradores. En un mundo donde las featuring son moneda corriente, voces consolidadas como la de Morente reclaman un espacio de diálogo y respeto mutuo.
Es importante destacar que Morente no rechaza la colaboración. Su proyecto actual 'De Estrella a estrellas' es un homenaje a otras grandes voces. Su postura defiende un modelo de cooperación basado en la transparencia.
La artista insiste en que su intención no es crear una caza de brujas contra Rosalía. 'Yo soy pro Rosalía', afirmó en la entrevista original, dejando claro que su crítica va al proceso específico, no a la figura de la artista catalana.
Este matiz es crucial. No se trata de rivalidad entre generaciones, sino de defensa de los principios básicos del trabajo artístico. La experiencia le ha enseñado que la música, como la vida, merece ser tratada con honestidad.
El futuro inmediato de Estrella Morente pasa por sus conciertos de febrero, donde demostrará su visión de la música sin intermediarios. En el Liceo de Barcelona, el Kursaal de San Sebastián y el Cartuja Center de Sevilla, su voz rendirá tributo a Edith Piaf, Nina Simone, Aretha Franklin, Chavela Vargas, Rocío Jurado y La Niña de los Peines.
Estos conciertos representan una oportunidad para que el público reconecte con la esencia de lo que Morente defiende: la música como acto de entrega total, como puente entre almas y como legado que trasciende polémicas pasajeras.
La lección que se desprende no es solo sobre una colaboración fallida, sino sobre la importancia de mantener la dignidad artística. Estrella Morente ha demostrado que es posible ser crítico sin ser destructivo, honesto sin ser irrespetuoso, y firme sin ser agresivo.
En definitiva, lo que reclama no es más que lo que cualquier profesional debería esperar: que su trabajo sea valorado en su justa medida, que su voz sea escuchada en el proceso creativo, y que el respeto mutuo sea la base de cualquier colaboración. En una industria donde las apariencias a menudo lo son todo, Estrella Morente ha elegido la autenticidad.
Su mensaje final es claro: la música está por encima de todo, pero el compromiso y el respeto deben prevalecer. No se trata de ego, como ella misma ha aclarado, sino de principios. Y en tiempos de polarización extrema, defender los principios se ha convertido en un acto de valentía.