Grazalema: el alcalde alerta del colapso del subsuelo por la borrasca Leonardo

Carlos García detalla los desalojos en curso y la situación crítica en las zonas altas del municipio gaditano, donde el agua brota del terreno

La borrasca Leonardo ha dejado una estela de devastación en el municipio gaditano de Grazalema, donde las intensas precipitaciones han provocado una situación de emergencia sin precedentes. El alcalde de la localidad, Carlos García, ha alertado sobre el colapso total del subsuelo, un fenómeno que está generando graves inundaciones en zonas que nunca antes habían experimentado problemas de este tipo.

Desde primera hora de la mañana, los servicios de emergencia han trabajado sin descanso para garantizar la seguridad de los residentes. Las autoridades locales iniciaron un protocolo de desalojo masivo en las zonas más bajas del pueblo, donde el riesgo era mayor. Sin embargo, la gravedad de la situación ha superado todas las previsiones iniciales, extendiendo los problemas a áreas consideradas seguras hasta ahora.

El regidor ha explicado que el sistema de drenaje subterráneo ha resultado completamente insuficiente ante el volumen de agua caído. "El subsuelo ha colapsado", ha declarado tajante García, refiriéndose a la imposibilidad del terreno de absorber la cantidad de precipitación recibida. Esta saturación extrema ha provocado que el líquido comience a brotar literalmente desde el interior de la tierra, creando escenas de caos en calles y viviendas.

La situación ha obligado a los equipos de rescate a modificar sus estrategias inicialmente planificadas. Mientras que al principio el foco estaba en las áreas ribereñas y en las partes bajas del casco urbano, ahora han tenido que desplazar sus esfuerzos hacia las zonas altas del municipio. Esta circunstancia resulta especialmente preocupante porque demuestra que ninguna zona está exenta de peligro.

Entre las medidas urgentes implementadas figura el desalojo de residentes que viven en las inmediaciones del río Guadalete, en la parte baja del valle. Estas viviendas presentan un riesgo inminente debido al desbordamiento del cauce y a la saturación del terreno circundante. Los equipos de protección civil trabajan contrarreloj para evacuar a las personas mayores y a quienes viven solos, priorizando los casos más vulnerables.

Los testimonios de los vecinos revelan la magnitud del desastre. Muchos residentes han tenido que tomar medidas desesperadas para proteger sus hogares. Según ha podido constatar, numerosos grazalemeños han recurrido a picar sus propios muros para crear vías de escape que permitan la salida del agua atrapada en el interior de sus casas. Esta acción, aunque drástica, ha resultado necesaria para evitar mayores daños estructurales.

El fenómeno hidrológico que se está produciendo es excepcional. El agua no solo entra por puertas y ventanas, sino que emerge con presión a través de grietas en las paredes y el suelo. Los técnicos municipales han confirmado que el nivel de saturación del subsuelo es tal que la fuerza hidrostática empuja el líquido hacia la superficie con intensidad creciente.

Carlos García ha detallado que los especialistas en hidrología y geología que han evaluado el terreno han quedado sorprendidos por los datos obtenidos. La capacidad de infiltración del suelo se ha visto superada por un margen muy amplio, generando una presión ascendente que afecta a cimientos y estructuras subterráneas. Esta situación explica por qué incluso las viviendas situadas en elevaciones consideradas seguras están sufriendo graves inundaciones.

La presencia de la Unidad Militar de Emergencias (UME) en el municipio ha sido fundamental para reforzar las labores de rescate y asistencia. Sus efectivos, equipados con vehículos de alta capacidad y herramientas especializadas, colaboran en el desalojo de personas y en la protección de bienes materiales. Su experiencia en situaciones de catástrofe ha resultado invaluable para coordinar las operaciones en terreno.

El periodista Juanjo Cuéllar, presente en la zona, ha podido comprobar de primera mano las dificultades que enfrentan los residentes. Sus crónicas reflejan el estado de shock que vive la población, acostumbrada a las lluvias pero no a una emergencia de esta magnitud. El testimonio directo de los afectados muestra una mezcla de resignación y esperanza ante la adversidad.

En cuanto a las perspectivas meteorológicas, el alcalde ha transmitido las últimas previsiones de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). Según los modelos actuales, se espera una remisión de la virulencia de las precipitaciones a partir de la medianoche. Aunque seguirá lloviendo, la intensidad disminuirá considerablemente, lo que permitirá que los servicios de emergencia trabajen con mayores márgenes de seguridad.

Esta tregua meteorológica será crucial para evaluar los daños reales y planificar la recuperación del municipio. Los técnicos necesitarán acceder a zonas actualmente intransitables para inspeccionar infraestructuras, redes de servicios y la estabilidad del terreno. El proceso de evaluación será lento y requerirá la participación de múltiples especialistas.

La experiencia de Grazalema sirve como alerta para otros municipios de zonas montañosas. El cambio climático está modificando los patrones de precipitación, generando eventos extremos que superan las capacidades de los sistemas de drenaje tradicionales. La necesidad de actualizar las infraestructuras y mejorar la planificación territorial se hace más evidente con cada nueva catástrofe.

Mientras tanto, los vecinos de Grazalema muestran una vez más su espíritu de solidaridad. Los alojamientos colectivos habilitados para los desalojados se están gestionando con la colaboración de voluntarios y asociaciones locales. La comunidad se ha organizado para proveer de alimentos, ropa seca y consuelo a quienes han perdido temporalmente sus hogares.

El alcalde ha hecho un llamamiento a la calma y ha agradecido el trabajo de todos los cuerpos de emergencia. Su liderazgo durante esta crisis ha sido reconocido por los residentes, que valoran su transparencia y rapidez en la toma de decisiones. La comunicación constante con los medios ha permitido que la población esté informada en todo momento.

La reconstrucción de Grazalema será un proceso largo que requerirá inversiones significativas en infraestructura hidráulica y urbanística. Los expertos ya advierten que no basta con reparar los daños visibles; es necesario un rediseño integral del sistema de evacuación de aguas para prevenir futuras crisis similares.

El caso de este municipio gaditano demuestra que ninguna comunidad está exenta de enfrentar los efectos del clima extremo. La preparación, la respuesta rápida y la coordinación entre administraciones son elementos clave para minimizar el impacto humano y material de estas catástrofes naturales. Grazalema, con su historia y su gente, saldrá adelante, pero el recuerdo de la borrasca Leonardo marcará un antes y un después en su gestión del riesgo hidrológico.

Referencias