La presa fantasma de Montejaque desembalsa por primera vez en 100 años

Los aliviaderos de la presa del Hundidero, construida en 1924, funcionan a la perfección vertiendo 200 m³/s y evitando un desbordamiento

En un acontecimiento histórico para la provincia de Málaga, la presa del Hundidero, popularmente conocida como la presa fantasma de Montejaque, ha iniciado su primer desembalse en más de un siglo de existencia. Este hecho excepcional, registrado durante la mañana del viernes, ha puesto en funcionamiento un sistema de aliviaderos que nunca antes había sido probado, generando alivio entre los residentes del Valle del Genal que temían las consecuencias de un posible desbordamiento.

La situación de alerta se había mantenido durante los últimos días, cuando el nivel del agua alcanzó a escasos 30 centímetros de la corona de la presa, activando todos los protocolos de seguridad en la zona. Las intensas precipitaciones y los vientos de hasta 80 kilómetros por hora habían incrementado la tensión entre los vecinos, que observaban con preocupación cómo el embalse se aproximaba a su máxima capacidad.

Una obra centenaria nunca antes puesta a prueba

Construida en 1924, la presa del Hundidero representa una de las obras hidráulicas más singulares de Andalucía. Su ubicación estratégica en el término municipal de Montejaque la convierte en un elemento fundamental para el control de las aguas del Valle del Genal. Sin embargo, durante más de cien años, sus sistemas de desagüe nunca habían sido necesitados, convirtiéndola en una verdadera incógnita técnica para los especialistas.

El diseño original de la infraestructura incluía un sofisticado mecanismo de sifones automáticos que, según la documentación de la época, deberían activarse de forma natural cuando el agua alcanzara un nivel determinado. No obstante, la ausencia de eventos meteorológicos lo suficientemente intensos durante más de un siglo había dejado sin verificar la efectividad de este sistema, generando dudas sobre su funcionamiento ante una situación extrema.

El momento crítico y la activación del sistema

El desencadenante se produjo minutos después de las 9:00 horas de la mañana, cuando el agua finalmente alcanzó el sistema de aliviaderos superiores. En ese momento, el nivel del embalse se encontraba aproximadamente a 22 centímetros de la coronación, una distancia crítica que activó el mecanismo de sifones. Este sistema, que no requiere intervención humana, comenzó a funcionar con una precisión que ha sorprendido incluso a los técnicos más experimentados.

El desembalse se ha establecido en un caudal de 200 metros cúbicos por segundo, una cifra considerable que demuestra la capacidad de evacuación del sistema. El agua fluye no solo por los rebosaderos superiores de la presa, sino también a través de un complejo sistema de cavidades subterráneas que conectan la Cueva del Hundidero con la Cueva del Gato, creando un espectáculo natural único en la región.

Esta conexión entre las cuevas, formada por el curso natural del agua a través de la montaña, ha generado un paisaje hidrológico excepcional que ha sido documentado por expertos y curiosos. La imagen del agua surgiendo de estas cavidades después de más de un siglo de sequedad se convertirá sin duda en un hitos histórico para la geología local.

Reacción de las autoridades y medidas de seguridad

La respuesta institucional ha sido inmediata y coordinada. Francisco Javier Lobo, alcalde de Jimera de Líbar, uno de los municipios que podría haberse visto más afectado por un eventual desbordamiento, transmitió un mensaje de tranquilidad a primera hora de la mañana. "La presa ya está vertiendo por el aliviadero superior, lo que demuestra que los sifones y el mecanismo funcionan correctamente", declaró el edil, destacando la importancia de esta verificación técnica.

Desde Montejaque, el consistorio ha utilizado sus canales oficiales en redes sociales para mantener informada a la población, reforzando el mensaje de calma y control de la situación. La comunicación directa con los vecinos ha sido clave para evitar alarmismos innecesarios durante los días previos.

Patricia Navarro, delegada del Gobierno andaluz en Málaga, ha sido contundente en sus declaraciones: "Hoy, más que nunca, los vecinos de la zona pueden estar tranquilos". La representante de la Junta de Andalucía ha insistido en que no existe riesgo para la población, ya que las familias que podrían verse afectadas por una crecida del río Guadiaro fueron desalojadas de forma preventiva en días anteriores.

Navarro ha mostrado su satisfacción por el trabajo "minucioso" desarrollado por los decenas de profesionales involucrados en el operativo, incluyendo agentes de la Comandancia de la Guardia Civil en Málaga, técnicos de emergencias y personal de protección civil. "La fallida presa funciona, para sorpresa de algunos", ha comentado con un toque de ironía, reconociendo que la efectividad del sistema ha superado las expectativas de algunos expertos.

Implicaciones a futuro y lecciones aprendidas

Este evento histórico no solo representa un alivio inmediato para los residentes del Valle del Genal, sino que también proporciona valiosos datos técnicos para la gestión hidráulica en Andalucía. La verificación del funcionamiento de infraestructuras centenarias permite actualizar los protocolos de seguridad y reevaluar la capacidad de respuesta ante fenómenos meteorológicos extremos, cada vez más frecuentes por el cambio climático.

Los especialistas en ingeniería civil y gestión de emergencias han destacado la importancia de mantener y revisar periódicamente infraestructuras históricas, incluso cuando no han sido activadas durante décadas. La presa del Hundidero demuestra que las obras bien construidas pueden superar la prueba del tiempo, pero también la necesidad de tener sistemas de monitorización constante.

Para la población local, este episodio servirá como referencia para futuras alertas. La experiencia vivida durante estos días ha fortalecido la conciencia colectiva sobre la gestión del riesgo y la importancia de seguir las indicaciones de las autoridades en situaciones de emergencia. La colaboración ciudadana y la preparación preventiva han sido elementos clave para evitar mayores problemas.

Un momento para la historia local

La imagen del agua fluyendo por los aliviaderos de la presa fantasma quedará grabada en la memoria colectiva de la comarca. Durante generaciones, esta infraestructura había sido un elemento pasivo del paisaje, casi olvidada en su funcionalidad. Hoy, ha demostrado su razón de ser con una eficiencia que ha sorprendido a propios y extraños.

El evento también pone en valor el patrimonio hidráulico de la región, muchas veces invisible para el gran público. Obras como la presa del Hundidero representan el ingenio y la capacidad técnica de épocas pasadas, cuya validez sigue vigente en el siglo XXI. La conexión entre las cuevas, el flujo subterráneo y el sistema de desagüe crea un ecosistema único que merece ser estudiado y preservado.

A medida que la borrasca se aleja y los niveles del embalse se estabilizan, los vecinos del Valle del Genal pueden mirar al futuro con mayor seguridad. La presa fantasma ya no es una incógnita, sino un garante de su seguridad ante eventos meteorológicos extremos. Y para los amantes de la historia y la ingeniería, este viernes quedará marcado como el día en que una obra de 1924 demostró que, a veces, lo antiguo puede ser más fiable que lo moderno.

Referencias