Borrasca Nils: 5 heridos graves y caos en Cataluña con vientos de 167 km/h

El temporal azota la península con más de 1.500 incidencias, 112 vuelos cancelados y 5.000 llamadas de emergencia. Los vientos extremos mantienen alerta hasta el domingo.

La borrasca Nils ha impactado con virulencia en la península ibérica, dejando un rastro de destrozos y situaciones de emergencia que han puesto a prueba los servicios de protección civil y emergencias. Este nuevo fenómeno meteorológico, que se suma a la lista de temporales recientes, ha centrado su furia especialmente en Cataluña, donde las autoridades han tenido que activar todos los protocolos de seguridad ante un escenario de extrema gravedad.

El temporal de viento extremo ha generado una situación crítica en la región catalana, con consecuencias que van más allá de los simples daños materiales. Los datos ofrecidos por las fuentes oficiales revelan un panorama preocupante: 86 personas han necesitado atención médica, de las cuales siete han requerido hospitalización. Entre estos casos, cinco presentan lesiones de carácter grave, lo que ha encendido las alarmas en el sistema sanitario catalán.

Uno de los episodios más dramáticos ha afectado directamente a los cuerpos de emergencia. Un grupo de voluntarios de Protección Civil de la Generalitat resultó herido mientras realizaba labores de retirada de árboles caídos en Sant Boi de Llobregat. Uno de estos voluntarios se encuentra en estado crítico tras ser aplastado por un árbol que se desplomó inesperadamente. Este incidente pone de manifiesto el riesgo que asumen los profesionales y voluntarios que trabajan en primera línea durante estos fenómenos meteorológicos.

La magnitud del desastre se refleja en las cifras de emergencias registradas. El teléfono único de emergencias 112 ha recibido más de 5.000 llamadas desde el inicio del episodio, una cifra que supera con creces la media habitual y que evidencia la gravedad de la situación que han vivido los ciudadanos. Esta avalancha de comunicaciones ha saturado los centros de coordinación, que han tenido que gestionar una cantidad excepcional de incidentes simultáneos.

Desde el punto de vista meteorológico, los registros han sido realmente excepcionales. En la ciudad de Barcelona se han medido rachas de viento superiores a los 100 km/h, mientras que en las zonas más elevadas del territorio catalán los valores han alcanzado los 167 km/h. Estas cifras, propias de fenómenos meteorológicos de alta intensidad, justifican plenamente la alerta de peligro activada por la Generalitat, que se mantendrá vigente hasta el próximo domingo.

El impacto en la movilidad y el transporte ha sido uno de los más severos de los últimos años. El sector aéreo ha sufrido importantes alteraciones, con 112 vuelos cancelados en los aeropuertos de la región, generando un caos de viajeros y obligando a las compañías a reprogramar conexiones y ofrecer alternativas a sus pasajeros. La situación en las infraestructuras terrestres no ha sido mejor.

La red de carreteras catalana presenta múltiples puntos críticos. La C-31 ha tenido que ser cortada entre Sant Boi de Llobregat y el Prat de Llobregat a causa de la caída de un árbol de grandes dimensiones sobre la calzada. Este incidente, ocurrido sobre las 7:38 horas de la mañana, ha interrumpido el tráfico en un corredor vital para la movilidad metropolitana de Barcelona.

Además, la C-32 registra restricciones con un carril cortado entre L'Hospitalet de Llobregat y Cornellà de Llobregat en sentido sur, mientras que la N-II presenta paso alternado en Sant Andreu de Llavaneres. Estas afectaciones han generado importantes retenciones y han complicado enormemente los desplazamientos por carretera.

El transporte ferroviario ha sido otro de los grandes perjudicados. Renfe ha visto obligada a cancelar la circulación de trenes lanzadera en dos líneas clave: el tramo Terrassa-Manresa de la línea R4 de Rodalies, y el trayecto Blanes-Maçanet de la línea R1. Como alternativa, la empresa pública ha dispuesto un servicio de transporte por carretera para cubrir estas rutas, aunque con capacidad y frecuencias limitadas.

Otro incidente ferroviario ha interrumpido la circulación entre Molins y Sant Feliu, también en la línea R4, debido a la presencia de un árbol obstruyendo las vías. Los viajeros del tramo entre Martorell y L'Hospitalet de Llobregat han tenido que utilizar otros medios de transporte para completar su trayecto. La situación se ha agravado por la caída de placas solares sobre las vías férreas y plásticos sobre la catenaria, elementos que han requerido intervención urgente para garantizar la seguridad de la infraestructura.

Ante esta situación de emergencia, el Govern de Cataluña ha emitido un mensaje a través del sistema ES-Alert informando del levantamiento de las restricciones de movilidad por viento. No obstante, las autoridades mantienen su llamamiento a la prudencia y recomiendan evitar los desplazamientos no esenciales mientras persistan las condiciones meteorológicas adversas.

El temporal no ha respetado fronteras administrativas. En Andalucía, las clases han sido suspendidas como medida preventiva ante la llegada de los vientos intensos, demostrando que el alcance de Nils trasciende de la región catalana y afecta a gran parte del territorio nacional.

Los más de 1.500 incidentes registrados incluyen no solo caídas de árboles y ramas, sino también desprendimientos de elementos de fachadas en edificios urbanos, situaciones que han puesto en riesgo la integridad de peatones y vehículos. La limpieza y reposición de la normalidad requerirá días de trabajo intenso por parte de los servicios municipales y autonómicos.

Los expertos meteorológicos advierten que estos fenómenos podrían volverse más frecuentes e intensos como consecuencia del cambio climático, lo que obliga a revisar los protocolos de actuación y a fortalecer la resiliencia de las infraestructuras críticas. La capacidad de respuesta de los servicios de emergencia, aunque ha sido rápida y eficiente, se ve desbordada por la magnitud de los sucesos.

La población ha mostrado una actitud de colaboración, siguiendo las recomendaciones de las autoridades y limitando sus salidas durante las horas de mayor intensidad del temporal. Las redes sociales se han convertido en un canal de información y apoyo mutuo, con vecinos compartiendo imágenes y avisos sobre puntos críticos en tiempo real.

A medida que el viento pierde intensidad, comienza la fase de evaluación de daños y reconstrucción. Los seguros tendrán que afrontar un volumen importante de reclamaciones por daños a vehículos, viviendas y comercios. La administración pública deberá destinar recursos para la reposición de infraestructuras dañadas y la poda preventiva de árboles en zonas de riesgo.

La borrasca Nils servirá como caso de estudio para mejorar la preparación ante futuros fenómenos similares. La coordinación entre diferentes administraciones, la eficacia de los sistemas de alerta temprana y la capacidad de respuesta ciudadana serán aspectos clave a analizar en las próximas semanas.

Mientras tanto, las autoridades mantienen el seguimiento meteorológico constante y no descartan nuevas alertas si las condiciones cambian. La recomendación general sigue siendo la misma: extremar la precaución, evitar zonas con riesgo de caída de árboles o estructuras, y atender en todo momento a las indicaciones oficiales.

El balance de este temporal demuestra la importancia de contar con sistemas de emergencia robustos y una población informada y preparada. Aunque los daños materiales son cuantiosos, la prioridad sigue siendo la protección de vidas humanas, y en este aspecto la rápida actuación de los servicios de emergencia ha evitado un número mayor de víctimas.

La experiencia vivida con Nils debe servir para reforzar la concienciación colectiva sobre la importancia del respeto a las alertas meteorológicas y la necesidad de mantener espacios urbanos y forestales en condiciones óptimas para minimizar riesgos. Solo mediante la suma de esfuerzos entre administración, servicios de emergencia y ciudadanía se podrán afrontar con éxito los retos que plantea un clima cada vez más extremo.

Referencias